Los soldados de la Junta son ‘terroristas’
de Francis Khoo Thwe

El retorno a los viejos métodos de la dictadura militar: saqueos, registros, palizas, asesinatos bajo tortura. El caso de Aung Myint Hlaing, de 33 años.


Rangún (AsiaNews) –  En las comunicaciones de las redes sociales es cada vez más frecuente ver que se define como “terroristas” a los soldados y a la junta militar responsable del golpe de Estado en Myanmar (Birmania).  No se trata de una afirmación meramente ideológica, para contrarrestar la acusación de “terrorismo” que la Junta endilga a la oposición. Para gran parte de la población, desde que se produjo el golpe de Estado, el país asiste a un retorno a los antiguos métodos crueles de los militares, típicos de la dictadura que precedió al breve periodo de democracia.

Hay pruebas de que los soldados pasan por el mercado y cogen o consumen la comida o la fruta que quieren, sin pagar; registran las casas de presuntos activistas y saquean los objetos de valor que encuentran a su paso; golpean a personas indefensas hasta dejarlas en un charco de sangre; secuestran y hacen desaparecer a jóvenes y adultos.

Otro elemento que demuestra el carácter "terrorista" de los soldados de la Junta es la tortura y el asesinato de prisioneros.

Un ejemplo: Aung Myint Hlaing, de 33 años, fue detenido el 4 de mayo en Pyay (región de Bago) porque presuntamente había ayudado a detonar un artefacto explosivo en una sucursal del banco Innwa, propiedad de los militares. Los familiares contaron a Myanmar Now que al principio los soldados dijeron que sólo lo detendrían para "hacerle algunas preguntas".  En realidad, nunca volvieron a ver al joven. Al cabo de unas horas, sus vecinos lo vieron fugazmente: en su cuerpo tenía marcas de haber sido golpeado, estaba inconsciente y era arrastrado por los soldados.

Al día siguiente, la familia de Aung Myint Hlaing fue convocada al hospital militar de Shwetaung, a 20 km de Pyay, para despedirse de su cuerpo: lo habían colocado en un ataúd, sólo tenía descubierto el rostro: llevaba marcas de golpes en la cara, las mejillas y el cuello. Los militares no quisieron entregar el cuerpo; dijeron que ya habían preparado una tumba para él.

La familia de Aung Myint Hlaing es budista y mañana acudirá a la pagoda para hacer ofrendas por el joven fallecido, un budista muy devoto.

Entre los casos más famosos de asesinatos bajo tortura y en prisión están el de Khin Maung Latt, quien estuvo a cargo de la campaña del partido de Aung San Suu Kyi, y el de Zaw Myat Lin, también de la Liga para la Democracia. Fueron asesinados el 7 y el 8 de marzo respectivamente.

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