Rouhani pide una mayor ‘competencia’ en las elecciones, pero el resultado se da por descontado

El Consejo de Guardianes rechazó la candidatura del conservador Larijani y del ex presidente Ahmadinejad. Con ello, se da por descontada la victoria del ultraconservador Ebrahim Raisi, cercano al aparato estatal y al guía supremo Jamenei. El presidente saliente recuerda que "el corazón de las elecciones es la competencia".


Teherán (AsiaNews/Agencias) - Hassan Rouhani pide una mayor "competencia" de cara a las elecciones presidenciales del próximo 18 de junio, tras la decisión del Consejo de Guardianes de admitir casi exclusivamente a personalidades de la facción ultraconservadora. El líder saliente se dirigió al más alto cargo del Estado, el Gran Ayatolá Alí Jamenei, pidiéndole que interviniera porque "el corazón de las elecciones es la competencia". Si se elimina esto último", añadió Rouhani, "[el voto] se convierte en un cadáver”.

El Consejo de los Guardianes de la Constitución ha admitido a siete candidatos (de un total de 600) para competir en las elecciones. De estos, cinco pertenecen a la facción ultraconservadora cercana al Líder Supremo. El favorito es el ex titular de Justicia Ebrahim Raisi, especialmente luego de que quedara excluida la candidatura de su principal contrincante -el conservador Ali Larijani, más cercano a Rouhani y con posiciones menos radicales. Al parecer, este último ya aceptó la decisión: en Twitter escribió: "estoy contento con la voluntad de Dios". 

Además del conservador Larijani, tampoco fueron admitidas las candidaturas del reformista Eshaq Jahanguiri (una de las pocas figuras autorizadas que quedan) y del ex presidente Mahmud Ahmadineyad, quien está en el punto de mira de la cúpula religiosa, pero cuenta con un importante apoyo popular, especialmente en las zonas rurales.

Los analistas y expertos aseguran que la victoria será de Raisi, quien es visto como un descendiente directo del profeta Mahoma (un "sayyed"), y uno de los probables sucesores de Jamenei. Raisi es parte integrante del "sistema, del Estado profundo que regula la vida del país". En el pasado, cuando se desempeñó al mando del poder judicial, no dudó en utilizar la fuerza y dictó cientos de sentencias de muerte para garantizar el orden y reprimir la disidencia o las revueltas internas. 

Durante una reunión de gabinete que fue televisada, el presidente Rouhani advirtió que hay un alto riesgo de abstencionismo si no tiene lugar una verdadera batalla entre candidatos influyentes. En las elecciones, dijo, está en juego la "legitimidad" misma del sistema. Rouhani es un moderado partidario del diálogo con Occidente -como lo confirma el acuerdo nuclear de 2015, que luego fue desautorizado por los Estados Unidos durante la era de Trump y que ahora es objeto de nuevas negociaciones con Biden. Ganó dos veces las elecciones gracias a la alianza entre fuerzas moderadas y reformistas, pero hoy esta ha quedado reducida y su influencia en el Parlamento es mínima. 

Las elecciones del 18 de junio llegan en un clima de descontento generalizado y prolongado por la crisis social y económica, consecuencia de la violenta represión de las protestas populares del invierno de 2017-18 y de noviembre de 2019, que culminaron con muertos y detenidos. A esto se suma la emergencia sanitaria provocada por la pandemia del Covid-19, que ha complicado aún más la situación en Irán, uno de los países más afectados por el virus en todo Oriente Medio. Para muchos, esta votación marcará el "fin del reformismo",. Por su parte, los periódicos cercanos a los ultraconservadores defienden la decisión del Consejo y culpan a Rouhani en caso de una elevada abstención en el voto: si sucede, es porque él "no supo manejar la economía", y alimentó el "descontento popular". En realidad, el abstencionismo gana terreno porque la población no ve ningún cambio en el gobierno de los ayatolás y los pasdaran.

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