Monseñor Aoun: el encuentro con el Papa es una 'luz de esperanza' para el Líbano

El obispo de Jbeil-Byblos considera que el encuentro del 1 de julio en el Vaticano puede dar nuevo impulso a la "unidad entre los cristianos" y acelerar la formación del nuevo gobierno. Nuevas protestas en Trípoli durante el fin de semana, con más de 20 heridos. Pero son manifestaciones partidistas, carentes de "unidad de propósito". Detener el éxodo de jóvenes cristianos que amenaza el equilibrio demográfico.


Beirut (AsiaNews) - Dar nuevo impulso a la "unidad entre los cristianos" y potenciar los esfuerzos de la diplomacia vaticana para que se pueda "formar un gobierno" capaz de trabajar por el futuro, dejando de lado las tensiones, los intereses y las fuerzas contrapuestas que han alimentado las divisiones hasta ahora. Mons. Michel Aoun, obispo libanés de Jbeil-Byblos de los maronitas, considera que el encuentro del 1 de julio en el Vaticano puede hacer un aporte esencial para superar la crisis social, política y económica que que vive el Líbano. En diálogo con AsiaNews, el prelado destacó el compromiso personal del Papa Francisco, que quiere "encender luces de esperanza" para el país y el sufrimiento de su pueblo.

El Líbano vive hoy "una realidad sumamente difícil, agravada por la crisis económica", explica Mons. Aoun. “Durante muchos años -dice- el dólar se cotizó a 1.500 libras libanesas, con la doble explosión en el puerto de Beirut se disparó y hoy llega a 18 mil. Los salarios siguen siendo los mismos y los precios han subido 10 veces; un objeto que antes costaba 10 mil liras hoy se vende por 100 mil. Hay escasez de gasolina y se forman largas colas en los distribuidores. Al mismo tiempo hace meses que estamos sin gobierno”.

La situación ha empujado a la gente a las calles, pero no son protestas populares sino más bien revueltas organizadas por partidos o movimientos aislados. La última, que se llevó a cabo el fin de semana en Trípoli, al norte del país, dejó un saldo de más de 20 personas heridas en los enfrentamientos entre manifestantes y fuerzas de seguridad. Ayer a la noche había vuelto la calma a la ciudad, pero la tensión sigue siendo alta y no se descartan nuevas manifestaciones en los próximos días.

“Hay movimientos - admite el obispo de Jbeil-Byblos - pero no son protestas populares extendidas a todo el país. Son manifestaciones controladas por los partidos, que toman las calles durante uno o dos días para hacer presión. No hay unidad de propósito ni se ejerce una presión positiva para que se forme gobierno o para que los líderes de los partidos encuentren una solución en vez de tomar en cuenta solo los intereses personales, ya sean sunitas, chiítas o de una parte de los cristianos”. El problema, subraya Mons. Aoun, es que "falta el sentido de unidad. Cuando terminó la guerra civil de 1975-1990 no hubo una verdadera reconciliación entre las personas, una toma de conciencia y una admisión de los errores cometidos, para que realmente el Líbano sea un mensaje, como lo definió Juan Pablo II. El patriarca Beshara Raï habla de neutralidad positiva, porque no podemos permitirnos ser una tierra de conflictos”.

"El Papa quiere encender luces de esperanza" porque "un encuentro de todos los líderes cristianos y una mesa ecuménica son muy valiosos para el país". “El Papa, como señala el cardenal Sandri, quiere abrir posibilidades de paz en una nación oprimida por la crisis económica y social. Este colapso afecta especialmente a los cristianos por la fuerte emigración juvenil, que podría destruir el equilibrio demográfico”. La Santa Sede, prosigue el obispo, "está convencida de que el Líbano necesita ayuda" porque "lo que está ocurriendo en su interior es un eco de las tensiones entre Irán, Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita y otros actores de la región y a escala global".

Los cristianos "acompañaremos este día con expectativa y participación; en nuestros conventos e iglesias hemos programado momentos de oración, misas, adoraciones y el rezo del Rosario, para que dé frutos". Lo mismo vale para los dirigentes políticos, musulmanes y sobre todo cristianos "que en los últimos días han pedido una audiencia con el nuncio apostólico para hacer oír su voz". Todos nosotros, concluye, "esperamos sinceramente que la diplomacia vaticana pueda ayudar al Líbano y ejercer la presión adecuada para que se forme el tan esperado nuevo gobierno, una primera señal positiva para el país y condición necesaria para recibir ayuda internacional".

 

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