Rusia, China y los países de Asia Central se preparan para la victoria de los talibanes
de Vladimir Rozanskij

La amenaza talibán será el tema central de la cumbre de la OCS, que tendrá lugar hoy y mañana. Los afganos que huyen de su país se refugian en Kazajistán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán tras el inicio de la retirada de Estados Unidos. El presidente afgano promete derrotar a las milicias talibanes. Moscú juega a dos puntas, y entabla negociaciones con los guerrilleros islamistas.


Moscú (AsiaNews) - China, Rusia y los demás miembros de la OCS, la Organización de Cooperación de Shanghái (Kazajstán, Kirguistán, Tayikistán y Uzbekistán) se reúnen en Dusambé, la capital de Tayikistán. En la cumbre de dos días de duración -que se inaugura hoy- se abordará la cuestión del avance de los talibanes en Afganistán. Cabe mencionar que los participantes celebraron una cumbre preliminar el 14 de julio.

Afganistán limita con cuatro de los seis países que integran la OCS y la situación actual implica a toda la región de Asia Central. Tras los enfrentamientos de los últimos días entre las fuerzas gubernamentales y los milicianos talibanes, los soldados afganos escapan del país a través de las fronteras de Tayikistán y Uzbekistán. A esto se suma una ola de refugiados civiles y militares afganos que huyen a Kirguistán y Kazajistán.

Según informa Bloomberg, tras la retirada de Estados Unidos de la base de Bagram el pasado 2 de julio, el país solicitó a los gobiernos de Asia Central que acogieran a decenas de miles de afganos. Se trata de personas que colaboraron con Washington y las fuerzas de la OTAN, y cuya vida corre peligro si los talibanes conquistan Kabul. KazajIstán desmintió su apoyo a esta propuesta, que causó gran estruendo en el país.

En el encuentro de la OCS también participa el Ministro de Asuntos Exteriores afgano, Mohammad Hanif Atmar. Afganistán es candidato a ingresar en la organización liderada por Beijing y Moscú. Sin embargo, a partir del 31 de agosto, una vez concluida la retirada de Estados Unidos, la realidad sobre el terreno podría ser muy diferente. A pesar de los informes sobre el continuo avance de los talibanes, el presidente afgano Ashraf Ghani ha tratado de tranquilizar a sus interlocutores asegurando que tiene la situación bajo control. Según Ghani, "a los talibanes les llevará más de 100 años conseguir la victoria”.

Por su parte, los guerrilleros islamistas dan a entender que para ellos, la conquista de Kabul es solo cuestión de tiempo, y ciertamente, no de un siglo. Su representante político, Mohammad Sohail Shakhin, difundió una declaración -en parte, dirigida precisamente a los Estados de la OCS- según la cual los talibanes no permitirán que fuerzas extranjeras utilicen el territorio afgano como base para atacar a otros países: "Nos comprometemos a no recibir individuos o grupos hostiles a ningún otro país vecino, incluida China. No permitiremos que en Afganistán se realicen campañas de reclutamiento y adiestramiento, ni que se recauden fondos para estos grupos".

La alusión a China no es casual, dada la enorme preocupación de Beijing por la implicación de los separatistas uigures en el conflicto, organizados en milicias autónomas dispuestas a trabajar para el mejor postor, ya sea contra los talibanes o junto a ellos. Estos últimos tratan de acreditarse como fuerza política nacional, ajena a juegos geopolíticos más vastos.

La ideología talibán se basa en una interpretación radical del Islam, cercana a la del nacionalismo pastún. Los territorios donde se originó son también los que más han impulsado el movimiento fundamentalista. Sin embargo, los enfrentamientos de los últimos días afectan fundamentalmente a los territorios del norte, cuyos habitantes son de una etnia diferente a la pastún: la mayoría son tayikos, uzbekos y kirguises.

Rusia ha tratado de dar explicaciones respecto a los contactos mantenidos hace algunos días con representantes talibanes. Moscú había establecido relaciones con ellos hace siete años, insistiendo en la necesidad de establecer formas de diálogo con todas las partes del conflicto afgano. Como los rusos no han tenido enfrentamientos directos con los talibanes en el pasado, ahora es posible dialogar con ellos, como explicó el representante especial de Putin en Kabul, Zamir Kabulov. "Habíamos previsto esta situación, y es por ello que establecimos contacto con los talibanes en el 2014. Estamos hablando de jugadas tácticas", dijo Kabulov a Ria Novosti.

Según los rusos, las bases estadounidenses no estaban diseñadas "estratégicamente" para contener a los talibanes, sino para controlar Asia Central y países como Rusia, Irán, Pakistán y China. Por ello, el Kremlin ha querido mantenerse neutral y hoy pretende aprovechar esta posición para evitar desenlaces catastróficos del conflicto.

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