Armas paquistaníes, rusas e iraníes para el avance de los talibanes
de Emanuele Scimia

Los fundamentalistas islámicos controlan ya la mitad de las capitales provinciales afganas. Armamento adquirido en los mercados clandestinos de Pakistán. Ex viceministro de Kabul: Los talibanes tienen relaciones complejas con los países de la región. Sus crecientes contactos con China pueden alarmar a Rusia


Roma (AsiaNews) - Continúa en Afganistán el avance de los talibanes, que en este momento ya controlan la mitad de las 34 capitales provinciales y amenazan directamente a Kabul. Las rápidas conquistas de los rebeldes islamistas, favorecidas por la retirada de EE. UU. y sus aliados tras 20 años de presencia militar en el país, plantean la incógnita de dónde adquieren los recursos y las armas para derrotar sistemáticamente al ejército afgano, que teóricamente está mejor entrenado y equipado (por Washington).

Saifullah Ahmadzai, un investigador del International Crisis Group con sede en Kabul, explicó a AsiaNews que, según la prensa local, las armas y el equipo militar secuestrados a los talibanes por las fuerzas del gobierno son muy modernos y costosos. La mayoría son de fabricación pakistaní, iraní y rusa.

No hay evidencia de que estos armamentos sean suministrados por los países mencionados. Ahmadzai señaló que en la provincia pakistaní de Khyber Pakhtunkhwa hay muchos mercados clandestinos donde se puede encontrar y comprar todo tipo de armas. Explicó que los talibanes también se han apropiado del armamento estadounidense abandonado por las fuerzas de seguridad afganas en fuga.

Ajmal Shams, ex viceministro del primer gobierno encabezado por el presidente afgano Ashraf Ghani, señala las "complejas relaciones" de los talibanes con los países de la región, sobre todo aquellos que siempre han estado preocupados por la presencia estadounidense en Afganistán. El exasesor político de Ghani y actual vicepresidente del Partido Socialdemócrata Afgano, no menciona nombres, pero los indicios apuntan a Rusia, China, Irán y Pakistán, pese a que todos esos países han criticado en mayor o menor medida la rápida retirada de Estados Unidos y la OTAN.

Sin la cobertura aérea estadounidense, el ejército regular afgano pierde capacidad operativa ya que también debe luchar en múltiples frentes, explica Shams: "Enfrentar una guerra de guerrillas es más exigente que una guerra regular". Después de todas las inversiones y veinte años de cooperación, el político afgano está convencido de que Estados Unidos y sus aliados seguirán comprometidos con el gobierno legítimo de Kabul. "Sin embargo - señala Shams - nuestros socios internacionales creen que es necesario llegar a un acuerdo político para poner fin al conflicto".

La ofensiva de los talibanes deja poco margen en este momento para la posibilidad de que los rebeldes acepten una solución negociada. Los talibanes son fundamentalistas musulmanes de etnia pastún, originarios del sur del país. Washington y las fuerzas afganas de la Alianza del Norte (en su mayoría tayikos y uzbekos) derrocaron a su gobierno a finales de 2001 y principios de 2002, inmediatamente después de los ataques del 11 de septiembre. El grupo extremista cobijaba a los líderes de al-Qaeda, ideólogos y autores de los ataques contra las Torres Gemelas de Nueva York y el Pentágono.

Varios observadores consideran que el escenario actual no solo es preocupante para Estados Unidos y Europa sino también para China. Desde que en abril se anunció la retirada estadounidense, Beijing ha intensificado los contactos con los líderes políticos de los talibanes. Como recuerda Ahmadzai, los chinos quieren evitar que los islamistas uigures se concentren en Afganistán para lanzar ataques contra Xinjiang, su tierra de origen, a la que llaman Turkestán Oriental. China también quiere proteger sus inversiones en suelo afgano.

Ahmadzai observa que si los talibanes toman el control de Afganistán, su relación con Beijing se volverá estratégica. Sin embargo esta situación, añade, "alimentará en Rusia la sospecha de que China se está convirtiendo en la potencia dominante en Asia Central". Lo que, traducido, significa que la región será aún más inestable.

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