Marawi: cuatro años después de los yihadistas, la ciudad sigue sin hospital

El gobierno había asignado 62 millones de pesos filipinos para la construcción del Hospital General de Marawi, pero no se utilizaron. Los habitantes siguen viviendo en la miseria desde el asedio de 2017. Unas 126.000 personas viven en alojamientos temporales. En plena pandemia, el centro sanitario es más necesario que nunca.


Manila (AsiaNews/Agencias) - Mientras los ojos del mundo se centran (con razón) en Kabul, otras noticias corren el riesgo de escapar a la atención general. En Marawi, Filipinas, se esperaba construir un nuevo hospital este año. Sin embargo, el gobierno ha dado prioridad a la construcción de un estadio deportivo y un centro de conferencias, y los fondos que se habían asignado al centro de salud regresaron a las arcas del Estado.

Los habitantes de Marawi no se explican cómo es posible. Sesenta mil familias desplazadas siguen viviendo en las afueras de la ciudad desde el asedio del 2017 .

Durante cinco meses, las fuerzas del gobierno se enfrentaron con los grupos islamistas paramilitares de Abu Sayyaf y Maute. La batalla terminó tras la muerte de los líderes terroristas, pero dejó la ciudad devastada y miles de desplazados internos. Ahora, con la pandemia, un hospital se ha vuelto más necesario que nunca.

La Comisión de Control del Presupuesto Público de Filipinas ha reprendido al departamento de salud por no utilizar los 62 millones de pesos asignados por el presidente Rodrigo Duterte para la construcción del Hospital General de Marawi. El informe de la Comisión afirma que, debido a la inacción, los fondos han vuelto al tesoro nacional. 

El hecho desencadenó una intensa lluvia de críticas de toda la sociedad civil. "Es desalentador saber que un proyecto tan necesario como el Hospital General de Marawi no se llevó adelante por la ineficacia o la falta de interés del departamento de salud", declaró el activista Drieza Lininding al periódico filipino Rappler. El activista y director de Moro Consensus Group agregó: "Por lógica, la construcción del hospital debería haber sido la prioridad en Marawi", dado que cuatro años después de los bombardeos que arrasaron el centro de la ciudad de mayoría musulmana, "unas 126.000 personas siguen viviendo en refugios temporales. Para Marawi, un hospital es mucho más importante que la construcción de parques, estadios deportivos o centros de convenciones", añadió Lininding.

"El ansiado hospital es una entre tantas promesas que no se ha cumplido por la falta de previsión de los responsables del departamento de salud. Las prioridades están muy equivocadas", comentó un médico de Mandanao. Otros señalaron que mientras miles de maranaos siguen viviendo en la miseria, el gobierno ha gastado 400 millones de pesos en transportar inmensas cantidades de dolomita desde Cebú hasta la bahía de Manila para crear la ilusión de una playa blanca. 

Un diputado de la vecina ciudad de Cagayán de Oro, Rufus Rodríguez, recordó que el departamento de Salud también tardó en compensar a los trabajadores sanitarios a pesar de la disponibilidad de fondos. El Secretario de Salud, Francisco Duque III, fue convocado para que el departamento de salud agilice los reembolsos de comidas y transporte para los trabajadores de la salud. "Estos cheques debían haberse entregado hace tiempo. Ya estamos en agosto", dijo Rodríguez.

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