Beijing aspira a formar un eje con Moscú, contra el terrorismo en Asia Central
de Vladimir Rozanskij

El apoyo a los talibanes quedaría supeditado a la contención de los uigures y otras fuerzas yihadistas. En una conversación con el ministro de Asuntos Exteriores de Pakistán, Wang Yi también mencionó los atentados terroristas contra los técnicos que trabajaban en proyectos de la Belt and Road Initiative. Se baraja la hipótesis de una zona de amortiguación en la frontera entre Tayikistán y Afganistán, custodiada de forma conjunta.


Moscú (AsiaNews) - Los atentados de ayer en los alrededores del aeropuerto de Kabul han acentuado cuán apremiante es para China y Rusia la cuestión de las relaciones entre los talibanes y la galaxia yihadista en Asia Central. El apoyo chino al nuevo régimen afgano está supeditado a su voluntad de eliminar a los separatistas uigures implicados en el conflicto de Asia Central, como subraya Nezavisimaja Gazeta en un artículo de Vladimir Skosyrev del 23 de agosto. China también espera que Rusia se comprometa a garantizar la estabilidad de toda la zona que solía pertenecer a la Unión Soviética, gracias a los lazos que aún mantiene con estos países. Los chinos no tienen intención de emprender acciones militares contra los afganos, aunque no descartan apoyar a Tayikistán en el control de ciertos tramos de la frontera.

Estas líneas de política exterior se confirmaron hace pocos días en una conversación telefónica entre el ministro de Asuntos Exteriores chino, Wang Yi, y sus colegas de Turquía y Pakistán, Mevlüt Çavuşoğlu y Shah Mahmood Qureshi. Aunque recibieron de buen grado la predisposición de los talibanes a expresar un gobierno tolerante y a poner fin al contrabando de drogas, el principal reclamo fue el de cortar todo lazo con los grupos terroristas. La mayor preocupación de Beijing es el "Movimiento Islámico del Turquestán Oriental", que pretende convertir Xinjiang en un estado independiente.

Wang también recordó a Qureshi el ataque terrorista en el norte de Pakistán ocurrido en octubre de 2020, a raíz del cual murieron diez especialistas chinos que trabajaban en proyectos de la Belt and Road Initiative en territorio pakistaní. Para evitar que se repitan este tipo de incidentes, es necesario poner en marcha mecanismos más elaborados orientados a garantizar la seguridad, teniendo en cuenta la estrecha alianza militar que ya existe entre Beijing e Islamabad.

La cooperación ruso-china parece ser mucho más complicada, ya que pretende impedir la expansión de los terroristas en los países ex soviéticos de Asia Central, que muchos comentaristas llaman "el patio trasero de Rusia". Aunque Beijing no reconoce los derechos de colonización de los rusos, considera que Moscú tiene responsabilidades en esos países que ocupó durante tantos años. Sobre este delicado asunto se han pronunciado expertos como Pan Guang, director de investigación de la Academia de Ciencias Sociales de Shanghái de la Organización de Cooperación de Shanghái, quien afirma que "en Asia Central, debería establecerse una zona neutral entre las fronteras de Tayikistán y Afganistán". Debería ser supervisada por los miembros de la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva presidida por Moscú".

Un experto ruso, el colaborador de la Escuela Superior de Economía Vasilij Kašin, señala a su vez que "Rusia siempre ha pretendido desempeñar un papel de liderazgo en la seguridad de esa región, y presta apoyo militar a los países de Asia Central en mucha mayor medida que China". Invirtiendo las prioridades, Kashin afirma que Rusia sólo estará dispuesta a participar directamente en acciones militares si es "junto con la Organización de Shanghái y bajo su dirección". Por otra parte, China nunca irá a la guerra por su cuenta, sino sólo dentro de una coalición internacional, y después de utilizar todos los medios y el dinero de la diplomacia". El mayor interés de los chinos es intervenir económicamente en estos países para afirmar su hegemonía.

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