Vicario de Arabia: el Sínodo de una Iglesia migrante en tierra musulmana

 

Mons. Hinder publicó una carta pastoral para el tiempo sinodal que se abre a mediados de octubre con una misa en la catedral de Abu Dhabi. Un camino en el que "todos los fieles están llamados a participar activamente". Una Iglesia local centrada en la peregrinación y la catolicidad. El camino sacramental y la evangelización en los medios de comunicación son algunos de los temas a explorar.

 


Abu Dhabi (AsiaNews) - "Como Iglesia de migrantes en una sociedad musulmana, formada por fieles de diferentes nacionalidades y tradiciones, nuestro testimonio es único e importante para la Iglesia universal", afirma Mons. Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia del Sur (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen) y administrador apostólico de la sede vacante de Arabia del Norte (Kuwait, Arabia Saudita, Qatar y Bahréin), en la carta pastoral de preparación para el Sínodo de 2023. La carta se titula “Queremos ir con ustedes, porque hemos oído que Dios está con ustedes" (Zacarías 8, 23) y señala la importancia de un viaje en común en el camino sinodal para una Iglesia única en su tipo, de migrantes en una tierra con amplia mayoría islámica. Un proceso sinodal, subraya el prelado, "en el que todos los fieles están llamados a participar activamente".

La ceremonia oficial de apertura del tiempo sinodal de los vicariatos de Arabia del Norte y del Sur está prevista para el 15 de octubre en la Catedral de San José de Abu Dhabi, en los mismos días en que el Papa Francisco presidirá las funciones en el Vaticano (9 - 10 de octubre). El Sínodo constará de tres etapas entre octubre de 2021 y el mismo mes de 2023. el objetivo de la etapa diocesana es escuchar al pueblo de Dios, mientras que la segunda y tercera etapas se centrarán en la Iglesia universal y la Iglesia en camino, haciendo hincapié en la idea de que el Sínodo no es un evento sino más bien un proceso.

El Sínodo, explica el vicario de Arabia, es "un viaje a lo largo de un camino común" y todos los fieles "deben participar en ese proceso". “Somos una Iglesia local -explica- que muestra de manera particular el carácter de peregrinación y catolicidad”. La peregrinación "porque no tenemos ciudadanía en los países de residencia" y por tanto vivimos "sin garantía de permanencia de por vida". Y la catolicidad, porque "la mayoría de nuestras parroquias están formadas por fieles de muchos grupos lingüísticos y tradiciones", como narran los Hechos de los Apóstoles sobre la “variedad de pueblos” en el primer Pentecostés.

En cuanto a los viajes, recuerda, "la pandemia sigue siendo un obstáculo", pero el objetivo es poder "vivir en comunión" favoreciendo "la participación de todos, cumpliendo nuestra misión de discípulos de Jesucristo", llamados a ser "Pueblo de Dios". En los últimos años, desde el vicariato han llegado señales alentadores en términos de diálogo y encuentro, comenzando con el viaje apostólico del Papa en febrero de 2019 y la firma del documento sobre la Fraternidad humana para la paz mundial y la convivencia común con el imán de al-Azhar.

Algunos de los temas planteados por Mons. Hinder en la carta pastoral son la vida sacramental durante y después de la pandemia de covid-19, la formación de niños, jóvenes y adultos, los diferentes ministerios de la Iglesia, las relaciones entre sacerdotes y laicos, la atención de las familias y los desafíos del matrimonio cristiano. También la ayuda a los pobres y necesitados, las relaciones interreligiosas, la participación de los laicos en la vida parroquial, los medios de comunicación electrónicos y las redes sociales en la evangelización. "Aunque no podemos lograrlo todo de una vez - señala - siempre es mejor empezar modestamente que permanecer inactivos y como observadores, sin involucrarse de manera personal".

La sinodalidad, afirma el prelado, es un proceso "humano y espiritual" que "implica una escucha mutua en la que todos tienen algo que aprender". La sinodalidad, añade, se refiere a "la esencia misma de la Iglesia" y está "orientada a la evangelización". “El Sínodo - concluye - no es tanto un lugar para impulsar las propias ideas o agenda, ni para involucrar a las personas en el proceso de toma de decisiones, ni es un 'sistema de representación o de cuotas', sino que involucra a todos los bautizados en el discernimiento de la voluntad de Dios y escucha del Espíritu Santo para la Iglesia del tercer milenio”.

 

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