Amnesty, contra Damasco: quienes regresaron a Siria sufrieron torturas y abusos

Un informe del grupo activista denuncia los casos de violencia contra las personas que regresaron al país. Además, acusa a los países de la región y de Europa de fomentar la repatriación. Para Siria y Rusia, las zonas controladas por el gobierno sirio son seguras. Las denuncias de Amnesty incluyen violaciones u otras formas de violencia sexual, detenciones arbitrarias o ilegales, torturas y maltratos.


Damasco (AsiaNews/Agencias) - Decenas de refugiados sirios que decidieron regresar a su país de origen en los últimos cuatro años han sido víctimas de detenciones forzadas, torturas y desapariciones. Los hechos se produjeron en circunstancias misteriosas, mientras se encontraban en manos de las fuerzas de seguridad del gobierno. Esto es lo que se desprende de un informe publicado hoy por activistas de Amnesty International, que probaría que para los que huyeron de Siria, regresar a su patria ''todavía no es seguro". 

El documento se titula “Ve al encuentro de la muerte” y recopila lo que define como “violaciones" cometidas por los servicios de inteligencia de Damasco contra 66 refugiados retornados al país -entre ellos 13 niños- entre mediados de 2017 y la primavera de 2021. Esta lista también incluye cinco casos de detenidos que murieron bajo custodia policial y otras 17 personas cuya suerte sigue siendo un misterio. 

Los autores también cuestionan las declaraciones de algunos Estados, según las cuales algunas partes de Siria son seguras y permiten la repatriación de los refugiados. También se critica a Dinamarca, Suecia y Turquía por haber flexibilizado las medidas de protección y por haber ofrecido diversos incentivos a los refugiados para que regresen a su país. De las críticas no se salvan ni siquiera el Líbano y Jordania, dos naciones que acogen al mayor número de refugiados sirios en relación con su población. 

En Líbano y Turquía, los refugiados son discriminados por los gobiernos locales y viven en condiciones dramáticas. Ankara ha deportado a numerosos refugiados en los dos últimos años. Las expulsiones, cada vez más frecuentes, confirman un clima hostil, a diferencia del pasado, cuando se los acogía en nombre de las raíces musulmanas comunes, siguiendo las directrices del presidente Recep Tayyip Erdogan. 

El gobierno sirio y su principal aliado, Rusia, afirman que el país ya es seguro -al menos en las zonas controladas por Damasco- y claman por el retorno de los refugiados, acusando a Occidente de desalentar la repatriación con "fake news". Amnesty International pide a Europa que ponga fin a todas las prácticas directas o indirectas que favorezcan el regreso a Siria y pide a Beirut, Ankara y Amán que impidan las deportaciones. 

El reporte del grupo activista documenta graves violaciones contra los refugiados que han regresado del Líbano, Rukban (un campo de refugiados informal en la frontera sirio-jordana), Francia, Alemania, Turquía, Jordania y los Emiratos Árabes Unidos. Se basa en entrevistas con docenas de sirios, entre ellos refugiados y sus familiares y amigos, junto con abogados, trabajadores humanitarios y expertos en derechos humanos. En algunos casos, los episodios incluyen violaciones u otras formas de violencia sexual, detenciones arbitrarias o ilegales, torturas y maltratos.

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