Vicario de Arabia: el 11 de septiembre y la 'cuestiĆ³n afgana', el Golfo mira hacia el futuro
de Dario Salvi

Mons. Hinder vive en la región desde 2004 y ha experimentado las tensiones y peligros de los años posteriores a los ataques contra las Torres Gemelas. Poco interés en el revisionismo histórico, las preocupaciones se centran en la economía y el desarrollo. Pasos positivos de los Emiratos en el diálogo interreligioso. El testimonio cristiano en el ámbito social.

 


Abu Dhabi (AsiaNews) - Los atentados del 11 de septiembre de 2001 están "relacionados con los acontecimientos" en Afganistán, que han repercutido "en la seguridad" de los países del Golfo, pero nunca se ha hecho "un análisis en profundidad" de las razones -incluso confesionales - que les dieron origen, explica a AsiaNews Mons. Paul Hinder, vicario apostólico de Arabia del Sur (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen) y administrador apostólico de la sede vacante de Arabia del Norte (Kuwait, Arabia Saudita, Qatar y Bahréin). En la región, observa el prelado, se vivieron tiempos de "tensión" en los años posteriores a los atentados, agravados por las campañas militares de Estados Unidos, pero el interés general se orienta "a la economía, más que a la historia". A continuación ofrecemos la entrevista con el vicario de Arabia.

Excelencia, ¿cómo se vive el aniversario del 11 de septiembre en los países del Golfo?

Oficialmente se recuerda el hecho, pero todo lo ocurrido está relacionado con lo que pasó en Afganistán. Se habla del 11 de septiembre asociándolo con lo que está sucediendo ultimamente en Kabul [con el nuevo ascenso de los talibanes], en vez de hacer un análisis del pasado a nivel regional. El interés general, sobre todo en los Emiratos, está dirigido a la economía más que a la historia.

¿Qué recuerdos tiene del período posterior a los ataques?

Vivo en el Golfo desde enero de 2004 y mi recuerdo más vívido es el clima de gran incertidumbre e inseguridad que reinaba en aquel momento. Las medidas establecidas por temor a los ataques o la violencia eran muy fuertes. En ciertos círculos, como las embajadas en Riad y Saná, se vivía una gran tensión. Fue un período incierto, nadie sabía qué dirección tomarían los acontecimientos. Mis hermanos de la congregación me decían que tuviera cuidado, que nunca me moviera solo y siempre llevara un guardia conmigo. Para los occidentales, ser identificados como estadounidenses y convertirse en un objetivo era un peligro real.

¿Y cómo evolucionó la relación con Estados Unidos?

Entre bastidores, lo que emerge es el intento de evitar más guerras, de llegar a una convivencia basada en el respeto, incluso desde posiciones diferentes. Aquí en los Emiratos, pero también en otros lugares, es evidente el intento de reducir el potencial de conflicto, de suavizar las diferencias, de desactivar las tensiones actuales [ver Qatar y Arabia Saudita]. El primer paso es poner fin a la guerra en Yemen, una herida abierta y profunda en el cuerpo de la península.

Los ejecutores del 11 de septiembre tenían una clara impronta extremista islámica, vinculada a al-Qaeda. ¿Qué influencia tiene hoy la religión?

Hoy la situación es más positiva que en el pasado. Por supuesto, existen diferencias entre los distintos países, relacionadas con las familias en el poder pero, por ejemplo, en los Emiratos se sigue con el programa de tolerancia y apertura. Con respecto al pasado, ha habido una mejora. Abu Dhabi acogió el documento conjunto sobre la fraternidad del Papa y el imán de al-Azhar y aquí se está construyendo la "Casa de la familia Abrahámica" como punto de encuentro. La primera piedra se colocó la noche misma en que fue firmado.

En definitiva, una región que no borra el pasado pero parece más proyectada hacia el futuro ...

¡Cierto! No hay gran uso de recursos para estudiar el pasado. Los cristianos tendemos a mirar hacia atrás 2 mil años y más, mientras que aquí no hay esa conciencia. La mirada está puesta en el futuro, con vistas al crecimiento y el desarrollo, quizás incluso demasiado rápido, como se puede ver en Abu Dhabi o Dubai, e independizándose cada vez más del petróleo y el gas.

Riad y Abu Dhabi han puesto en marcha dos proyectos: Visión 2030 y 2050. ¿Cuáles son las consecuencias?

Desde ahora hasta 2050, el tema principal será el ambiente, en una zona difícil, donde millones de personas viven en estrecho contacto. Al problema ecológico se suma el tema de la seguridad, la protección de las instalaciones que garantizan la vida: pensemos en un ataque contra los centros de desalinización, de los que dependemos para tener agua potable. Luego está el desarrollo de una agricultura adecuada para la zona, porque el 95% de lo que comemos es importado. La producción interna, la apertura al turismo, los congresos y los negocios, aunque la pandemia covid-19 ha frenado este proceso. Dubai 2020 fue la primera vidriera, ahora es la Semana de la Tolerancia en noviembre, donde participo como ponente.

Monseñor Hinder, un pensamiento para los cristianos: ¿cuáles son las perspectivas?

También para los cristianos, la cuestión depende de un contexto más global, el  futuro rol de Estados Unidos, el peso económico y cultural de China, las tensiones entre Irán y Arabia Saudita. La comunidad cristiana debe, ante todo, sobrevivir; si después hay un crecimiento, tanto mejor. Seguirá siendo una realidad formada por migrantes, no habrá grandes cambios. Debemos preocuparnos por cuidar lo que tenemos y desarrollarlo: hay espacios de testimonio, sobre todo en el ámbito social.

 

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