Ankara dicta las condiciones para la cooperaciĆ³n con Biskek
de Vladimir Rozanskij

La ayuda económica y la apertura al comercio estarán supeditadas a la lucha contra la red de Fethullah Gülen, el archienemigo de Erdogan. Los "gulenistas" tienen una fuerte presencia en Asia Central. El objetivo es alcanzar un millardo de dólares en el comercio. Experto: los turcos se sienten dueños de Kirguistán.


Moscú (AsiaNews) – Turquía quiere desarrollar la industria minera en Kirguistán. El objetivo es apoyar la producción de energía y los sectores del turismo, la salud y la educación en el país centroasiático, elevando el comercio bilateral a mil millones de dólares. Con Biskek, Ankara avanza en su plan de unificación neootomana en Asia Central.

A cambio, los turcos esperan una ayuda concreta en la "lucha contra el terrorismo".  Esto supone ejercer presión sobre los exponentes "gulenistas" que siguen presentes en Kirguistán. Se trata de los partidarios de Fethullah Gülen, ex aliado histórico y ahora enemigo del presidente turco Erdogan. Gülen es el fundador del movimiento Hizmet y muchos de sus seguidores se han integrado en el sistema administrativo y económico kirguiso.

Kirguistán necesita desesperadamente ayuda financiera y se ve obligado a inclinar la cabeza ante el "sultán" Erdogan. Ankara y Biskek discutieron los planes de cooperación el 10 de septiembre. El encuentro tuvo lugar en la capital kirguisa, durante el X Foro Económico de la Comisión Intergubernamental Turco-Kirguisa para la Cooperación Empresarial, al que asistieron el presidente del Consejo de Ministros de Kirguistán, Ulubek Maripov, y el vicepresidente turco Fuat Oktay.

Según Oktay, "el plan de un millardo de dólares es solo el principio: tenemos que trabajar para conseguir una balanza comercial de cinco millardos". En los primeros ocho meses del año, los intercambios entre ambos países apenas superaron los 500 millones de dólares. Aún así, la cifra representa un aumento del 78% con respecto al 2020.

En Kirguistán operan cerca de 300 empresas turcas, sobre todo en los sectores de la construcción, el transporte y el comercio. "Nuestro potencial es mucho más ambicioso", agregó Oktay, "y abarca el sector textil, la agricultura, la logística, la energía y la digitalización. Los especialistas turcos harán una evaluación de los objetivos hidroenergéticos, con vistas a construir una gran central hidroeléctrica en el río Naryn en un futuro próximo”.

Los turcos también están dispuestos a resolver los problemas aduaneros de Kirguistán, a proporcionar conocimientos técnicos para el desarrollo del turismo y mucho más. Maripov aseguró que Biskek considera a Turquía como uno de sus principales socios. Propuso una serie de proyectos prospectivos y la creación de un fondo especial de inversiones, de acuerdo con los deseos del presidente kirguiso, Sadyr Zhaparov.

Las relaciones entre Kirguistán y Turquía han mejorado mucho desde la visita de Zhaparov a Ankara el año pasado, cuando los dos gobiernos firmaron memorandos que ahora podrían pasar a la fase de ejecución. Sin embargo, eso solo será posible si los kirguises consiguen deshacerse de los gulenistas. Andrej Grozin, experto de la Academia de Ciencias de Rusia, lo duda. En una entrevista con Nezavisimaja Gazeta, Grozin señala que la red de instituciones educativas y académicas "Sepat", creada por Gülen en las distintas repúblicas de Asia Central, sigue funcionando en Kirguistán. Solo Uzbekistán y Tayikistán cerraron de inmediato las sedes locales de Sepat, tal como lo solicitara Erdogan.

Hasta ahora, los kirguisos se han limitado a rebautizarla como "Sapat". A día de hoy, sigue siendo la principal red educativa del país. Esto ha provocado un enfriamiento de las relaciones con Turquía, que considera a todos los estudiantes del Sepat-Sapat como terroristas. Justo antes de la visita de Zhaparov a Ankara, el servicio secreto turco había secuestrado al director de la red Sapat, Orhan Inandi, en territorio kirguís, exigiendo que el líder de Biskek lo condenara como terrorista.

"Turquía se siente en cierto modo dueña de Kirguistán, ya que no reconoce plenamente su soberanía", afirma Grozin. Según el académico, la "limpieza de Kirguistán" tiene un valor simbólico desde el punto de vista cultural y social. Juntos, Maripov y Oktay inauguraron el complejo escolar "Maarif" en Biskek, dedicado principalmente al estudio y la difusión de la lengua turca. A los estudiantes se les ofrecerá completar sus estudios en Turquía. Otro símbolo muy eficaz es el inicio de la construcción de una gran mezquita en la capital kirguisa, financiada por los turcos con unos 35 millones de dólares.

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