Nuevo vicario de Estambul: en Turquía mantenemos vivo a Cristo susurrándolo en la Eucaristía
de Dario Salvi

El padre Palinuro será ordenado el 7 de diciembre por el cardenal Sandri y el ingreso a la Catedral de Espíritu Santo está programado para el 18 del mismo mes. El recuerdo del padre Andrea Santoro, para quien la evangelización era "un riesgo" que hay que correr "sin miedo" y manteniendo "las puertas abiertas". La relación con el patriarca ecuménico y el diálogo con el Islam, un "desafío de estos tiempos".

 


Roma (AsiaNews) - La Iglesia en Turquía está llamada a "mantener a Cristo vivo y presente" "en la Eucaristía", en una tierra donde "se puede dar testimonio del Evangelio" con las obras pero es más difícil "proclamarlo con las palabras, o que en todo caso solo se puede susurrar". Massimiliano Palinuro, sacerdote fidei donum y anterior párroco de Trabzon (Trebisonda), ha sido nombrado hace pocos días por el Papa Francisco como nuevo vicario apostólico de Estambul. En este momento se encuentra en Italia, donde se prepara para la ordenación episcopal que se llevará a cabo en Ariano Irpino, su pueblo natal, el 7 de diciembre y será presidida por el Card. Leonardo Sandri, prefecto de la Congregación para las Iglesias Orientales. Concelebrarán junto con él, el obispo local Mons. Sergio Melillo y el vicario apostólico de Anatolia Mons. Paolo Bizzeti. El ingreso a la Catedral del Espíritu Santo en Estambul está previsto para el 18 de diciembre.

Ha sido un nombramiento “inesperado y no deseado” señala el futuro obispo. El padre Palinuro fue ordenado sacerdote el 24 de abril de 1999 y además de su experiencia docente lleva nueve años como misionero fidei donum en Turquía. Primero estuvo en la arquidiócesis metropolitana de Esmirna y, más recientemente, en el vicariato de Anatolia como párroco en Trabzon, donde fue asesinado a tiros el padre Andrea Santoro en 2006. “El padre Andrea - dice - tiene una gran importancia a nivel espiritual y precisamente por él pedí ir a Trabzon después de la experiencia en Esmirna. Su testimonio y su espiritualidad han sido un punto de referencia para la inserción en la realidad turca y una inspiración para mi misión, que tuvo su origen en una peregrinación a Tarso, la tierra de San Pablo. Una religiosa me dijo que estaba en Turquía para mantener encendida una lámpara delante del tabernáculo”.

La comunidad local, sigue diciendo el nuevo vicario, “celebró el 15º aniversario de su muerte. En los últimos tiempos la Iglesia del lugar ha vivido momentos difíciles, muchos se han ido, otros se quedaron y algunos de ellos todavía recuerdan sus enseñanzas, porque lo conocieron”. El padre Andrea - añade - enseñó lo que suelen llamar la “liturgia de la puerta: recibir, saludar, sonreir, gestos sencillos de la vida cotidiana” para mantener abierto un canal de diálogo y encuentro. Como nos exhorta a hacer el Papa, que quiere "una Iglesia abierta", mientras que en Turquía "a menudo las puertas están cerradas y vigiladas". Con su muerte enseñó que la evangelización es "un riesgo" que debemos correr "sin miedo", porque es "la única manera de derribar muros y prejuicios".

Palinuro sucede a Mons. Rubén Tierrablanca González, fallecido el pasado mes de diciembre por coronavirus. “Yo conocía muy poco de Estambul - confiesa - porque no pensé que mi presencia fuera necesaria. Tendré que aprender a conocer una realidad compleja "tanto en lo que respecta a la comunidad católica como a la realidad cristiana desde una perspectiva de ecumenismo, y al Islam en función del diálogo interreligioso que constituye un desafío de estos tiempos".

"Tengo la ventaja - señala - de haber establecido fuertes lazos con el patriarca ecuménico Bartolomé", con el cual he comenzado un sólido "itinerario de trabajo". En cuanto a los católicos, "el reto es mantener el servicio a los refugiados", que son 4,5 millones entre legales y clandestinos, y garantizar la continuidad "de los proyectos y obras que están en marcha, como escuelas, hospitales y centros asistenciales".Con respecto al mundo musulmán, habla sobre las diferencias entre las distintas regiones, desde Estambul hasta el resto de Turquía, en un clima general de "relaciones cordiales" en el que se observan algunas peculiaridades, como "la tradición de diálogo e intercambio con el sufismo".

Por último, habla sobre la esperanza de dar un rostro cada vez más turco a una realidad eclesial en la cual predomina la presencia de extranjeros, especialmente misioneros, y se utiliza muy poco la lengua local. “Este año - concluye - un joven turco comienza su primer año de seminario, esperamos que sea la primera semilla que haga brotar la Iglesia local”.

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