Papa: la sinodalidad no es una moda, es la Iglesia de los Hechos de los ApĆ³stoles

En preparación del camino bienal que se abre en octubre para las Iglesias de todo el mundo, Francisco explicó a la diócesis de Roma el sentido y el estilo de este camino: “Escuchen al Espíritu Santo escuchándose unos a otros. Y no se conformen con el 3 ó 4% de los más cercanos: escuchen a todos, incluso a aquellos que los insultan”.


Ciudad del Vaticano (AsiaNews) - “He venido para animarlos a tomar en serio este proceso sinodal y para decirles que el Espíritu Santo los necesita. Escúchenlo escuchándose entre ustedes. Y no dejen a nadie afuera ni atrás”. El Papa Francisco habló esta mañana en el aula Pablo VI a los fieles de la diócesis de Roma al comenzar el nuevo año pastoral, y también en vísperas del bienio que, a partir de octubre, convocará a las diócesis de todo el mundo para reflexionar sobre el tema: “Por una Iglesia sinodal: comunión, participación y misión”.

Es un camino en el cual, tras la inauguración oficial los días 9 y 10 de octubre en el Vaticano, las diócesis serán las primeras protagonistas. Como obispo de Roma, Francisco explicó hoy a los fieles de su diócesis, guiados por el vicario de Roma, el cardenal Angelo De Donatis, por qué considera tan importante este camino que concluirá en octubre de 2023 con la asamblea general del Sínodo de los obispos.

“El tema de la sinodalidad - comenzó diciendo Francisco - no es el capítulo de un tratado de eclesiología, ni mucho menos una moda, un eslógan o un nuevo término para utilizar o instrumentalizar en nuestros encuentros. La sinodalidad expresa la naturaleza de la Iglesia, su forma, su estilo, su misión. No lo digo en base a una opinión teológica, ni tampoco como pensamiento personal, sino siguiendo lo que podemos considerar el primer y más importante manual de eclesiología: el libro de los Hechos de los Apóstoles”.

Precisamente recorriendo algunas páginas de este libro de las Escrituras, el Papa Francisco señaló en su largo discurso algunas características de la sinodalidad. “Todos son protagonistas, nadie puede considerarse una mera comparsa. La autoridad nacía de la escucha de la voz de Dios y de las personas que sostenía “desde abajo” a aquellos que la recibían. El ‘abajo’ de la vida, al que era necesario prestarle el servicio de la caridad y de la fe”. Para el pontífice, los Hechos de los Apóstoles enseñan en primer lugar que "quedarse quieto no puede ser una buena condición para la Iglesia".

La misma diferencia de opiniones entre Pedro y Pablo no era la de dos personas con su propio carácter, sino la expresión de dos "visiones insertas en horizontes más amplios que ellos mismos, capaces de repensarse en relación con lo que está sucediendo, testigos de un impulso que los hace entrar en crisis, que los empuja a atreverse, a cuestionar, a cambiar de opinión, a equivocarse y aprender de los errores, sobre todo a esperar a pesar de las dificultades. Son discípulos del Espíritu Santo, que les hace descubrir la geografía de la salvación divina abriendo puertas y ventanas, derribando muros, rompiendo cadenas, liberando fronteras. Entonces puede ser necesario partir, cambiar de dirección, superar convicciones que nos frenan y nos impiden avanzar y caminar juntos”.

En esta perspectiva, "la confrontación entre visiones y expectativas diferentes" en la Iglesia no debe producir temor: "No debemos tener miedo - dijo el Papa - de que esto siga ocurriendo hoy". Son signos de docilidad y apertura al Espíritu. Hay una manera rígida de considerar las circunstancias, que mortifica la makrothymía de Dios, es decir, esa paciencia de la mirada que se alimenta de visiones profundas, amplias y largas: Dios ve lejos, Dios no tiene prisa”.

En esta escucha paciente, el camino siempre es el mismo que señalan los apóstoles. Cuando ellos comunican a la comunidad las decisiones que han tomado dicen: "nos ha parecido bien al Espíritu Santo y a nosotros" (Hch 15,28). “Siempre existe la tentación - observa el Papa - de hacerlo solo, expresando una eclesiología sustitutiva, como si, cuando subió al Cielo, el Señor hubiera dejado un vacío que deben llenar. Pero las palabras de Jesús son claras: 'Yo pediré al Padre y él les dará otro Paráclito para que permanezca con ustedes para siempre' (Jn 14, 16.18)”. Esta frase de Jesús es "una refutación de los que insisten en ocupar el lugar de Dios, pretendiendo modelar a la Iglesia según sus propias convicciones culturales e históricas, encerrándola en fronteras custodiadas, en aduanas culpabilizadoras, en espiritualidades que blasfeman la gratuidad de la acción que involucra a Dios".

“Siempre habrá discusiones - siguió diciendo el pontífice - pero hay que buscar soluciones dándole la palabra a Dios y a sus voces en medio de nosotros; rezando y abriendo los ojos a todo lo que nos rodea; practicando una vida fiel al Evangelio; interrogando a la Revelación según una hermenéutica peregrina que sabe custodiar el camino que comenzó en los Hechos de los Apóstoles. De lo contrario, se humillaría al Espíritu Santo”. La misma tradición - dice el Papa - "es una masa leudada, una realidad en fermentación donde podemos reconocer el crecimiento, y en la mezcla hay una comunión que se realiza en movimiento: caminar juntos realiza la verdadera comunión".

Francisco se refirió luego a la importancia específica de la fase diocesana en el proceso sinodal, porque debe ser el momento privilegiado de la escucha de "la totalidad de los bautizados", porque todos los bautizados son depositarios del "sensus fidei". “Hay muchas resistencias - comentó - para superar la imagen de una Iglesia que rígidamente distingue entre jefes y subordinados, entre los que enseñan y los que deben aprender, olvidando que a Dios le gusta trastocar las posiciones: 'Derribó a los poderosos de sus tronos y exaltó a los humildes” (Lc 1,52). La Iglesia sinodal -añadió- restablece el horizonte por donde sale el sol de Cristo. Levantar monumentos jerárquicos significa taparlo. Los pastores caminan junto con el pueblo, a veces delante, a veces en el medio, a veces detrás. Delante para guiar, en el medio para animar y no olvidar el olor del rebaño, detrás porque el pueblo tiene 'olfato' para encontrar nuevos caminos o para encontrar el camino perdido”.

 

Pero es un camino en el que todos están llamados a reconocerse "ovejas con respecto al Pastor, que es el Señor". “El ejercicio del sensus fidei - siguió explicando - no se puede reducir a la comunicación y comparación de opiniones que podamos tener sobre tal o cual tema, sobre ese único aspecto de la doctrina o sobre esa regla de disciplina. Y no puede prevalecer la idea de distinguir entre mayorías y minorías. Cuántas veces los 'descartados' se han convertido en la 'piedra angular', los 'distantes' se han convertido en 'cercanos'. Los marginados, los pobres, los que han perdido las esperanzas han sido elegidos como sacramento de Cristo”.

Por eso, sentirse "pueblo de Dios" es incompatible con cualquier forma de exclusivismo. De allí la invitación a las parroquias en el camino sinodal: “dejen las puertas y ventanas abiertas, no se limiten a tener en cuenta sólo a los que asisten con frecuencia o piensan como ustedes. Permítanse a ustedes mismos salir al encuentro y dejarse interrogar, que sus preguntas sean sus propias preguntas, permítanse caminar juntos: el Espíritu los conducirá. No tengan miedo de entrar en diálogo y déjense conmover por el diálogo ”.

Todo esto - concluyó Francisco - "hará bien a la diócesis de Roma y a toda la Iglesia, que no se fortalece solo reformando las estructuras, dando instrucciones, ofreciendo retiros y conferencias, o a fuerza de directivas y programas, sino si redescubre que es un pueblo que quiere caminar junto, entre nosotros y con la humanidad. Tenemos que salirnos del 3 ó 4% que representa a los más cercanos, e ir más allá, para escuchar a los demás”. También a  aquellos que "a veces los insultan, nos excluyen. Es necesario escuchar lo que piensan, sin querer imponer nuestras cosas. Dejar que nos hable el Espíritu".

 

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