Orissa, expulsan a 4 familias de un pueblo por ser cristianas
de Nirmala Carvalho

Ocurrió en una localidad del distrito de Kandhamal. Les impidieron acceder al poco y devastaron sus casas. Dos familias se vieron obligadas a vivir en el bosque. Arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar, Mons. John Barwa: "Es un trato discriminatorio, cruel, inhumano y degradante".

 


Bhubaneswar (AsiaNews) - Cuatro familias cristianas fueron golpeadas y expulsadas de su pueblo por el mero hecho de ser cristianas. Ocurrió en Ladamila, en el distrito de Kandhamal, una zona del estado indio de Orissa ya tristemente célebre por las graves persecuciones de 2008.

El 19 de septiembre, las mujeres del grupo fueron a buscar agua a un arrozal, luego de que se les impidiera coger agua del pozo principal. Repentinamente, y sin que haya habido ninguna provocación de su parte, una horda de hombres y mujeres irrumpió en las casas de estas familias. Golpearon a los cristianos y tiraron el agua que habían recogido, de modo que les fuera imposible cocinar o lavarse.

Dos familias huyeron al bosque, mientras que las otras dos abandonaron el pueblo y se refugiaron en casa de unos parientes en un pueblo cercano. Se trata de familias dalit pertenecientes al Jesus Calls Prayer Tower, un grupo pentecostal indio. Dos días después del episodio, al volver al pueblo, encontraron sus viviendas destruidas. Además, recibieron amenazas: por haberse convertido al cristianismo, ya no les permitían vivir allí.

El equipo legal de la arquidiócesis católica de Cuttack-Bhubaneswar, dirigido por el padre Dibyasingh Parichha, está ayudando a las familias, para que puedan presentar una denuncia en la comisaría local. "Aún no han podido regresar al pueblo. Es grave que algunos cristianos sigan siendo perseguidos simplemente por su fe en Jesucristo”, comenta el sacerdote.

"Es un trato discriminatorio, cruel, inhumano y degradante", añade el arzobispo de Cuttack-Bhubaneswar, monseñor John Barwa. Después de todos los esfuerzos que se han hecho para restablecer la paz -continuó-, es doloroso y vergonzoso que nada pueda detener las agresiones y amenazas contra los cristianos. ¿Qué se puede decir de la gente que niega a sus conciudadanos hasta el agua para beber? Este comportamiento es inhumano", concluyó Mons. Barwa, "debe detenerse inmediatamente y las personas implicadas en estos actos crueles deben ser castigadas con firmeza, como marca la ley. Estos episodios crean inseguridad y miedo entre las personas que son estigmatizadas y amenazadas simplemente por su fe en Jesús".

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