Bagdad se encamina hacia las elecciones. Los partidos que compiten (INFOGRÁFICA)

El gran favorito en las elecciones parlamentarias del 10 de octubre es el movimiento chiíta liderado por Moqtada al-Sadr. El desafío de los grupos alineados con Irán y la incógnita de las facciones sunitas, hostiles a las urnas en el pasado . Los kurdos son la aguja de la balanza, la debilidad de las minorías (entre ellas los cristianos). La máxima autoridad chiíta, el ayatolá al-Sistani, también llama a votar.

 


Bagdad (AsiaNews) - El 10 de octubre se celebran en Irak las elecciones políticas, la quinta votación para renovar el Parlamento unicameral desde la invasión estadounidense de 2003 que provocó la caída del rais Saddam Hussein y generó un complejo sistema multipartidista. Los grupos unidos por una pertenencia étnica y confesional común no han logrado hasta ahora garantizar un liderazgo estable al país ni evitar derivas violentas y acusaciones generalizadas de corrupción. En principio la votación estaba prevista para 2022, pero las protestas del otoño de 2019, que llevaron a la caída del gobierno presidido por Adel Abdul Mahd - sustituido por Mustafá al Kadhimi, que no tiene intención de postularse - decidieron a los responsables institucionales a anticiparlas un año.

Aproximadamente 25 millones de ciudadanos con derecho al voto han sido convocados a las urnas y deberán elegir 329 diputados entre 3200 candidatos repartidos en 83 distritos electorales. El 25% de los sellos están reservados a las mujeres. Una de las primeras tareas de la futura Cámara de Representantes será elegir al presidente y al primer ministro, a quienes luego se les encomendará la tarea de formar gobierno. La victoria debería ser para los movimientos chiítas, que hasta ahora han conservado el poder aunque internamente se encuentran profundamente divididos y, a menudo, en conflicto por el liderazgo.

En los últimos días, siguiendo al patriarca caldeo, el gran ayatolá Ali al-Sistani (la máxima autoridad chiíta) ha lanzado un llamamiento en contra el abstencionismo, e invitó a votar de manera "consciente y responsable" por un "verdadero cambio". Aunque el proceso tenga deficiencias y distorsiones, dijo, sigue siendo "la mejor manera" de llevar al país hacia un futuro "mejor".

Los principales grupos que compiten por los escaños en el Parlamento son los siguientes:

El movimiento Sadrista

Organización política vinculada al líder radical chiíta Muqtada al-Sadr, se supone que será el bloque mayoritario del Parlamento. En 2018 la alianza Saeroon, encabezada por los sadristas, obtuvo 54 escaños, lo que le permitió a su líder ejercer una gran influencia en la formación del gobierno. El predominio en la Cámara también se convirtió en un medio para extender el control sobre gran parte del país. Los sadristas tienen una orientación nacionalista y quiere diferenciarse de las facciones vinculadas a Teherán.

Grupos alineados con Irán

Liderados por comandantes que tienen estrechos vínculos con Irán, los grupos más importantes están unidos en la Alianza Fatah, cuyo caudillo es el jefe paramilitar Hadi al-Amiri. En 2018 fue el segundo bloque más votado, con 48 escaños. Incluye el ala política de Asaib Ahl al-Haq, que ha sido declarada organización terrorista por Estados Unidos. Sus miembros jugaron un papel destacado en la derrota militar del Estado Islámico (IS, antes Isis).

Alianzas chiítas - Otro

Grupos que responden al ex primer ministro Haider al-Abadi (42 escaños en 2018) y al movimiento Hikma del líder chiíta Ammar al-Hakim (19 escaños) unieron sus fuerzas para fundar la National State Forces Alliance. El ex primer ministro Nuri al-Maliki que encabeza Dawa, uno de los partidos más antiguos de Irak, se encuentra ahora al frente de la coalición State of Law (25 escaños en 2018), pero se le considera uno de los responsables de la corrupción generalizada y de la línea dura con los sunitas que favoreció el ascenso del Isis.

Partidos sunitas

El líder sunita y presidente del Parlamento, Mohammed al-Halbousi, es el principal referente de la alianza Taqaddum (Progreso), que reúne a varios jefes de las regiones del norte y oeste del país, de mayoría sunita. Su principal rival es Khamis al-Khanjar, un magnate que ha unido fuerzas con la alianza chiíta pro iraní Fatah para formar la coalición Azm. Los votos provienen de grupos tribales y clanes leales, pero su relevancia está condicionada por las divisiones internas. Desde la caída de Saddam, hay elementos sunitas (entre ellos antiguos partidarios del dictador y extremistas islámicos) que luchan para desalentar, si no boicotear, las elecciones.

Kurdos

El Kurdistán iraquí goza de una autonomía de facto desde 1991, confirmada en 2005 por la Constitución, pero sus partidos participan en las elecciones y a menudo se convierten en la aguja de la balanza. Los dos principales grupos kurdos son el Partido Democrático del Kurdistán (KDP), que gobierna en la capital, Erbil, y el partido Unión Patriótica del Kurdistán (PUK), que domina las zonas de la frontera con Irán y tiene su sede en Sulaimaniya. El KDP ganó 25 escaños en 2018 y el PUK 18.

Activistas

Las protestas de octubre de 2019 obligaron a renunciar al gobierno anterior pero poco ha cambiado desde entonces. Algunos activistas alientan al boicot, otros han fundado sus propios movimientos o coaliciones moderadas. Imtidad es una de las pocas agrupaciones que salieron a la cancha presentando sus candidatos, entre ellos el farmacólogo Alaa al-Rikabi, originario de Nassiriya.

Cristianos

La ley reserva nueve escaños para las minorías, cinco de los cuales son para los cristianos. El principal obstáculo es la escasa representatividad. Por otra parte, con el sistema electoral actual existe el riesgo de que los partidos no cristianos "secuestren" votos y escaños que deberían estar reservados para miembros de la minoría.

 

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