Oriente Medio, la lucha contra el cambio climático y la dependencia del petróleo

La región está elaborando un plan de acción decenal para "reforzar" la lucha en favor del medio ambiente. Se centra en 13 temas, entre ellos energía, cadena alimentaria y migración. Pero la economía sigue ligada al crudo, con un aumento de la demanda en el continente asiático. Récord de ingresos en Irak y Arabia Saudita.


Beirut (AsiaNews) - Un programa de acción decenal para "reforzar" la colaboración en Oriente Medio a favor de la lucha contra el cambio climático, que será aprobado en un encuentro de los países de la zona, incluido Israel, previsto para el próximo mes de febrero. Mientras continúa en Glasgow la conferencia climática COP26 entre presentes e ilustres ausentes - China y Rusia - los líderes regionales se preparan para ratificar en el otoño de 2022 el plan de la Eastern Mediterranean&Middle East Climate Change Initiative (EMME-CCI), que se lanzó en Chipre en el año 2019. El proyecto se articula en 13 temas principales, que van desde la energía hasta la agroforestación y desde la cadena alimentaria hasta el medio marino, pasando por la educación, la migración y el turismo.

Un proyecto ambicioso, que - al menos sobre el papel - proporcionaría planes de implementación para una crisis medioambiental que afecta al Oriente Medio tanto o más que a otras regiones del mundo y que ahora lo ha hecho prácticamente “inhabitable”. Jihad Alsawair, asesor del Ministerio de Medio Ambiente de Jordania, destaca que "debemos actuar de forma colectiva, decisiva y basada en el conocimiento científico". Fatima Driouech, de Mediterranean Experts on Climate and Environmental Change, señala con el dedo el aumento del nivel del mar y la desaparición de la mitad de los humedales de la región.

En The Times of Israel, el embajador Gideon Behar, enviado especial de Israel para el cambio climático y la sostenibilidad, observa que "los efectos son tan dramáticos y graves que solo a través de la cooperación podemos sobrevivir y prosperar". La región, agrega, “se está calentando más rápido que el promedio mundial. Sufre de desertificación y es la más pobre en agua del planeta”. En 2050, “la cantidad de agua per cápita será la mitad de la actual. Estamos viendo -concluye- cómo se secan los ríos y gente que se amotina  por falta de agua”.

A pesar de los anuncios y las buenas interacciones, la región - y su economía - siguen estando estrechamente vinculadas a los ingresos petroleros, y pueden confiar en los mercados asiáticos como nuevos compradores. Los principales líderes del sector como Arabia Saudita, Irak y Kuwait registran un crecimiento en la demanda de petróleo crudo de Asia, mientras que Estados Unidos, Europa y África están disminuyendo.

Según los datos proporcionados por Refinitiv Oil Research, la cuota correspondiente a las importaciones de Asia creció un 61,6% en octubre, con un aumento adicional en comparación con el 59,1% de septiembre. En contraste, la cuota de crudo destinada a Occidente, que incluye América y Europa, cayó un 19% el mes pasado, la más baja del año y en disminución gradual desde el 28% de febrero. También disminuyeron las exportaciones a África, que en octubre cayeron un 8,4%.

Entre los países productores, las exportaciones de petróleo de Irak en octubre de 2021 crecieron hasta alcanzar los 3,12 millones de barriles por día; el mes anterior la cifra fue de 3,08 millones de barriles. El mes pasado salieron 3,01 millones de barriles solo desde las terminales de Basora, en el sur, mientras que de Kirkuk salieron hacia Turquía 98.000 barriles y 10.000 hacia Jordania. En octubre Bagdad recaudó 7,68 mil millones de dólares, con un precio promedio por barril de 79,3 dólares.

Por último, Arabia Saudita. En el tercer trimestre Saudi Aramco, la mayor empresa petrolera del mundo, registró ingresos por 30.400 millones de dólares, gracias también al aumento de la demanda por la paulatina flexibilización de las medidas de contención del covid-19 en el mundo. El beneficio neto de la empresa se duplicó con creces respecto a los 11.800 millones del año pasado. El administrador delegado de Aramco, Amin Nasser, habla de resultados "excepcionales" vinculados al aumento "de la actividad económica en los mercados clave y el repunte de la demanda energética". Riad se ha unido a más de 100 países para reducir las emisiones de carbono para 2060, pero no tiene la intención de renunciar a su papel de líder mundial en la producción de petróleo y gas no obstante la creciente presión para invertir en energías renovables. Además, a pesar de los esfuerzos del príncipe heredero Mohammed bin Salman (MBS) para diversificar la economía con el plan "Visión 2030", el reino depende de las exportaciones de petróleo para sostener el gasto público.

 

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