Guerra comercial: Beijing sigue con superávit. Washington cierra filas con la UE
de Emanuele Scimia

Los aranceles de Trump, confirmados por Biden, todavía no han reequilibrado las relaciones comerciales entre las dos potencias. Experto del Instituto Roosevelt: sin embargo, sin los aranceles de 2018 no hubiéramos tenido un acuerdo con la UE sobre el acero sostenible. Las dos orillas del Atlántico coordinan sus acciones contra las prácticas desleales de los chinos.

 


Roma (AsiaNews) - El crecimiento económico de China se desacelera pero sus exportaciones se mantienen, favoreciendo una vez más un gran superávit con Estados Unidos. La "guerra comercial" que desató Donald Trump en 2018, y confirmó de hecho su sucesor en la Casa Blanca, no ha reequilibrado hasta el momento el intercambio económico entre las dos potencias. Sin embargo, en un cambio de ruta con respecto a Trump, la administración Biden está trabajando en un frente común con la Unión Europea para responder a las prácticas comerciales "desleales" de Beijing.

Según los datos que acaba de publicar la Agencia de Aduanas de China, ese país ingresó 259.000 millones de euros por exportaciones en octubre: un aumento del 27,1% respecto al año anterior, pero un descenso del 28,1% respecto al mes de septiembre. En términos interanuales, las importaciones también crecieron (+ 20,6%) y llegaron a 186.000 millones de euros. Beijing registró un superávit comercial de 35.100 millones de euros con EE. UU; el mes anterior fue de 36.200 millones.

Para resolver sus disputas comerciales, en enero de 2020 Estados Unidos y China firmaron un acuerdo preliminar (Fase 1) por el cual Beijing se comprometió a aumentar la compra de bienes y servicios de Estados Unidos en unos 184.000 millones de euros para fines de 2021, en relación con los niveles de 2017.

Hasta ahora, el objetivo no se ha cumplido. Las estadísticas del gobierno estadounidense muestran que en los primeros ocho meses de 2021 el país acumuló un déficit comercial de 189.000 millones de euros con China, frente a los 166.500 millones del año pasado.  Datos que desatan las críticas de quienes se oponen a los aranceles de Trump, especialmente los grandes grupos estadounidenses.

Todd Tucker, director de estudios de asuntos gubernamentales del Instituto Roosevelt de Nueva York, sostiene, por el contrario, que los aranceles son una herramienta útil para equilibrar las relaciones entre Estados Unidos y China. “Por ejemplo, sin los que introdujeron [Trump] en 2018., hoy no estaríamos a punto de tener un arancel común EE.UU-UE del 25% sobre el acero chino”, explica a AsiaNews el técnico estadounidense, quien fue miembro del equipo de transición de Joe Biden.

El 31 de octubre, al margen del G20 de Roma, Estados Unidos y la Unión Europea llegaron a un entendimiento para dar vida a un acuerdo global sobre producción sostenible y menos contaminante de acero y aluminio. El pacto transatlántico se propone contrarrestar el exceso de producción de las industrias chinas del sector y su impacto en el calentamiento global.

Tucker considera que el acuerdo entre Estados Unidos y la UE permitirá que ambas orillas del Atlántico pasen juntas de un sistema legal indirecto de protección, como el de la Organización Mundial del Comercio, que funciona mal, a "una estrategia económica más directa".

En sus reuniones recientes los enviados comerciales de Estados Unidos y la UE prometieron mayores esfuerzos conjuntos para responder a las "distorsiones" chinas del mercado. Estados Unidos y Europa podrían coordinarse para adoptar instrumentos compartidos contra las políticas comerciales "coercitivas" de Beijing (como las que aplicó contra Australia) y el dumping chino. También hay espacios de cooperación en el tema del control y posible bloqueo de inversiones procedentes de China, como la prohibición de venta de determinados productos al gigante asiático, especialmente en el ámbito tecnológico.

 

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