Hermana Meena: 'Nuestra Navidad como indios perseguidos, es muy parecida a la de Jesús' (VIDEO)
de Hna. Meena Lalita

Ya en 1999 los nacionalistas hindúes que hoy siguen predicando el odio mataron al padre Arul Doss en la aldea de Sarat. Pero eso no ha apagado la fe de los tribales Ho, que celebran la Navidad cantando y bailando toda la noche. “Nuestra vida no es diferente a la de la gruta de la Natividad, entre el olor de los animales y nuestras vidas frágiles y amenazadas. Pero Jesús viene a dar vida y esperanza también aquí”.

 


Mayurbhani (AsiaNews) - En esta Navidad de 2021 el sufrimiento de los cristianos perseguidos en la India se ha colado por una vez en la pantalla de los grandes medios. Pero como saben los lectores de este sitio web, el sufrimiento que padecen debido a la violencia de los fundamentalistas hindúes es cotidiano y ha ido en aumento desde hace mucho tiempo. Ayer llegó la noticia de que habían detenido a tres cristianos evangélicos el 26 de diciembre en Bicholi, en el distrito de Jabhua, en el estado de Madhya Pradesh, a los que una vez más los movimientos de la derecha radical acusaron ​​de haber realizado "conversiones". Pero la historia de los cristianos indios es una historia de profunda fe y de compartir la vida de los últimos, incluso antes que de sufrimiento. Y eso es lo que queremos contar en este testimonio que proviene precisamente de un lugar severamente marcado por el sufrimiento. En la iglesia católica de Sarat, en Orissa, la persecución no es solo la historia de hoy: ya en 1999 los fanáticos mataron al padre Arul Dos, incitados por los mismos movimientos que todavía hoy predican el odio contra los cristianos en la India. Han pasado más de veinte años desde entonces, marcados por muchos otros episodios de violencia. Pero eso no apagó la fe de los tribales Ho que -como nos cuenta la hermana Meena Lalita, superiora del convento de Sarat- vivieron su Navidad de la manera más parecida a la Sagrada Familia de Belén: pobres y perseguidos, pero seguros de que Jesús vino a dar esperanza.

En la iglesia católica de Sarat, en el distrito de Mayurbhanj, tenemos cerca de 700 familias católicas, en nuestro convento somos cuatro religiosas. Es una aldea remota de Orissa y en esta misma parroquia fue asesinado el sacerdote católico P. Arul Dos la noche del 1 de septiembre de 1999, por una turba de nacionalistas hindúes con arcos y flechas.

En Sarat realizamos un ministerio maravilloso, estamos con la gente pobre, visitamos las aldeas, las familias. Todas son poblaciones tribales de la etnia Ho que tienen su propio idioma Ho. Nosotros les enseñamos el catecismo, los preparamos para los sacramentos y también ayudamos a las mujeres y jóvenes a encontrar trabajo y ser económicamente independientes. Tenemos un albergue (cerrado hoy debido al Covid) y ofrecemos clases de sastrería. También educamos a estas personas sobre sus derechos, para que puedan llevar una vida mejor y aprovechar las ayudas del gobierno para que puedan superar sus problemas y progresar.

Los tribales ho llevan una vida sencilla. No muy diferente a la gruta de la Natividad donde nació el Príncipe de la Paz,  y nuestros aldeanos tribales también viven muchas dificultades. La cueva donde nació Jesús debe haber apestado, porque alli las vacas tenían su forraje y agua para pasar la noche. San José debe haberla limpiado y puesto un poco de paja en condiciones en el pesebre. Debe haber sacado el estiércol de vaca de un rincón del establo con sus propias manos y es posible que no haya tenido agua para lavarse. Entonces tal vez José y María también tenían mal olor. Es posible que se hayan protegido del frío intenso acurrucándose entre los animales. Cuántos sufrimientos debe haber padecido la Madre María para dar a luz a su Hijo primogénito. Y después de dar a luz, esta pobre familia tuvo que huir a una tierra extranjera para esconderse. La realidad de la miseria de una familia muy pobre que en aquel momento pasó desapercibida, rechazada por todos: esta es la imagen de la Navidad que me gusta contar.

A mí me parece que todos los adornos, los árboles de Navidad, los hermosos pesebres, las celebraciones ... no transmiten el verdadero significado de la Navidad. Sería más auténtico buscar a una viuda pobre en algún pueblo pequeño, que apenas tiene comida, ropa y techo. Ofrecerle algo de comida y ropa de abrigo para ayudarla un poco con este frío terrible.

Me gusta recordar a todos los desplazados, los cristianos perseguidos que todavía viven lejos de sus pueblos de origen. Conozco a muchos de ellos personalmente. Recuerdo a los que no tienen un techo para guarecerse, a los hambrientos, a las mujeres y niñas abusadas sexualmente, a los inocentes tras las rejas, a los tribales y dalits explotados ... Creo que estas personas también participan del sufrimiento y el dolor de la familia de José. Que el Niño Jesús los consuele y les dé la fuerza divina para afrontar con valentía el desafío de vivir una vida digna.

Después de la misa de Nochebuena, los tribales Ho se quedaron mucho tiempo cantando y bailando. Muchos recorren los pueblos cantando villancicos y no vuelven a casa hasta la mañana. Sus celebraciones son comunitarias en este tiempo de Navidad y es maravilloso ser testigo de que Dios vive entre los pobres.

En el distrito de Mayurbhanj, incluso dos décadas después del asesinato del P. Arul Doss, la fe de la gente es muy fuerte: saben que Jesús vino como uno de ellos, un niño pobre, en un pesebre humilde, en una vida frágil, llena de peligros e inseguridades. Pero Jesús vino a dar vida y esperanza, y ésa es nuestra Navidad entre los nativos Ho, la Navidad de Dios con nosotros.