Okinawa: después de 50 años siguen las protestas contra las bases estadounidenses
de Guido Alberto Casanova

Ayer fue el aniversario de la devolución de la isla a Japón. Pero los habitantes siguen oponiéndose a la presencia militar estadounidense en Futemna, exigiendo su cierre total. El gobernador de la prefectura entrega algunas propuestas al gobierno central: situación "anormal".


Okinawa (AsiaNews) - Ayer se cumplió el 50º aniversario del regreso de Okinawa a la soberanía de Japón. Ocupada por los aliados durante la Segunda Guerra Mundial, la prefectura fue administrada por Estados Unidos hasta 1972. Sin embargo, en el medio siglo transcurrido desde entonces, las relaciones entre la población de la prefectura del sur y el gobierno de Japón han estado marcadas por numerosos malentendidos, especialmente en lo que respecta a la permanencia de las bases militares estadounidenses en la isla. Aunque las encuestas indican que el 94% de los habitantes de Okinawa ven con buenos ojos la vuelta a la soberanía japonesa, el 55% se considera insatisfecho con el curso de los acontecimientos desde entonces, y el principal motivo de este descontento está precisamente relacionado con las guarniciones estadounidenses.

La prefectura de Okinawa representa el 0,6% del territorio nacional, pero alberga el 70% de los terrenos japoneses concedidos en exclusiva al ejército estadounidense. Una desproporción que nunca ha pasado desapercibida a los ojos de los lugareños. El 61% cree que la presencia militar estadounidense a Okinawa debe reducirse y sólo el 19% cree que las bases deben permanecer como están. El distanciamiento de la percepción del gobierno central es muy claro, si se tiene en cuenta que los porcentajes nacionales de reducción y mantenimiento de bases en la isla son del 46% y del 41%.

El gobernador de Okinawa, Danny Tamaki, es la cara más conocida de esta batalla de décadas de los habitantes. Durante los últimos meses, las autoridades locales han intentado bloquear el traslado de la base estadounidense de Futenma de la ciudad de Ginowan a la zona menos poblada (pero aún en la isla de Okinawa) de Henoko. Contra este intento, a finales de abril el ministro de Tierras emitió un pedido para obligar a Tamaki a aprobar los trabajos para la relocalización de la base. Sin embargo, el proyecto es ampliamente impopular en Okinawa y en 2019 un referéndum local sobre el asunto había visto el triunfo de los opositores con un 75% de los votos. En estos días, Jinshiro Motoyama, promotor de ese referéndum, ha anunciado una huelga de hambre para protestar por la decisión del gobierno: el conocido activista pide el cierre de la base de Futenma.

La oposición al traslado de la base es sólo una de las cuestiones que el gobierno local quiere plantear a Tokio. La semana pasada, Tamaki presentó su plan  para crear un futuro de "paz y prosperidad". El documento, según el gobernador, se hace eco del espíritu de las propuestas realizadas en 1971 para la devolución de Okinawa a Japón, incluida la de una isla sin bases militares. "El hecho de que Okinawa albergue el 70% de todas las bases estadounidenses en Japón es absolutamente anormal y no ha cambiado en 50 años", dijo Tamaki. Entre las propuestas del gobernador se encuentra la revisión del acuerdo con EE.UU. sobre la permanencia del personal militar (firmado en 1960 y nunca enmendado), que concede a los ciudadanos estadounidenses una amplia protección frente a la persecución por violaciones de la legislación japonesa.

El 10 de mayo, Tamaki viajó a Tokio y entregó sus propuestas al primer ministro Fumio Kishida y al embajador estadounidense Rahm Emanuel. La respuesta de las autoridades, sin embargo, parece haber sido fría. Sobre la cuestión del traslado de la base, el jefe del Estado Mayor, Matsuno Hirokazu, dijo que la que se está discutiendo es "la única solución". Con motivo del 50º aniversario, "no creo que estemos en una situación en la que podamos celebrarlo", dijo Motoyama.