Antioquía, el corazón del cristianismo turco, herida por el terremoto
de Dario Salvi

El número de muertos en Turquía y Siria, aunque provisorio, es de más de 11.000. Erdogan visita algunas de las zonas más afectadas, mientras crece la indignación entre los sobrevivientes debido a los retrasos en los trabajos de socorro. Antakya es uno de los lugares que ha quedado más aislados, las comunicaciones son difíciles y se plantean serios obstáculos para enviar ayuda. Hay edificios arrasados ​​hasta los cimientos y ha quedado gravemente afectado el casco histórico de la ciudad. Vicario de Anatolia: era un símbolo de apertura.

 


Milán (AsiaNews)- “Todavía se sienten temblores, la situación es grave y complicada” y hay muchos problemas para hacer llegar la ayuda a la ciudad porque “las carreteras están interrumpidas”. Lo poco que se ha podido hacer hasta ahora “se lleva a mano”, incluso el dinero, porque los bancos están destruidos y no funcionan los cajeros automáticos”. Es un relato dramático el que hace Maria Grazia Zambon, quien desde hace 20 años vive en Turquía como fidei donum de la diócesis de Milán (Italia). Zambon conoce bien Antakya, la antigua Antioquía, corazón del cristianismo en el ex Imperio Otomano. Llevar víveres y artículos de primera necesidad del exterior "es realmente complicado" porque una parte de la ciudad, especialmente el casco antiguo (en la foto), "ha quedado destruida; hay edificios que se han derrumbado hasta los cimientos". Cáritas nacional ha enviado algunos automóviles cargados de mercadería, pero también escasea el combustible y es difícil hacer funcionar los generadores”.

En estas horas el presidente Recep Tayyip Erdogan -tras declarar el estado de emergencia durante tres meses en 10 provincias- está visitando algunas de las zonas más afectadas por el terremoto, mientras crece la ira y el descontento entre los sobrevivientes por las demoras en los trabajos de rescate. Algunas áreas, como la misma Antakya, tienen serias dificultades para recibir ayuda, mientras que el número total de muertos, aunque todavía es provisorio, entre Turquía y Siria ha superado los 11.000. Según algunas estimaciones de la ONU, podría llegar a 20 mil. Al mismo tiempo, la misma Estambul comienza a temer -debido al movimiento de las fallas- otro terremoto devastador.

Zambon, consagrada de la orden de las vírgenes, está en contacto con la comunidad católica de Antakya, aunque las comunicaciones son difíciles y las llamadas telefónicas se reducen a breves conversaciones de pocos segundos, cuando es posible. Y también con el padre Francis Dondu, párroco de la iglesia de los Santos Pedro y Pablo, uno de los pocos edificios que se salvaron del terremoto (porque es más bajo y más robusto) que se ha convertido en refugio para personas desplazadas. “En la ciudad -explica- no hay electricidad ni internet y las comunicaciones telefónicas son escasas. Por las primeras informaciones parece que el casco antiguo quedó arrasado por el temblor principal, con numerosos derrumbes e incendios”. La iglesia "ha abierto sus puertas a católicos, ortodoxos y musulmanes" y ahora hay que "decidir cómo vamos a proceder, porque las temperaturas son muy bajas, estamos en pleno invierno y la gente necesita dónde cobijarse".

Antioquía, sigue diciendo Maria Grazia Zambon, “es uno de los centros que ha quedado más aislado de toda Turquía, y en este momento es difícil llegar por tierra porque las carreteras están destruidas; también hay muchas personas que siguen desaparecidas, sepultadas bajo los escombros. Hasta el aeropuerto ha quedado inutilizable". Uno de los edificios arrasados, continúa, es la sinagoga que estaba cerca de la iglesia y formaba con ella "un mosaico ecuménico e interreligioso". “Se incendiaron los rollos que contenían las sagradas escrituras, con sus 2.500 años de historia. El responsable de la comunidad judía fue trasladado a un hospital en otra ciudad, porque los de Antakya están todos fuera de servicio, dañados o destruidos por el terremoto”.

Monseñor Paolo Bizzeti, vicario de Anatolia, está coordinando la ayuda desde Italia a la espera de volver a Turquía. Confirma que con Antakya "es particularmente difícil comunicarse" y resulta complicado recibir noticias de uno de los lugares más significativos del cristianismo en Medio Oriente. “Si Jerusalén es la Iglesia madre -explica el prelado- se puede considerar que Antioquía es la madre del cristianismo dialogante. Aquí comenzó el anuncio del Evangelio” y es un punto de referencia “no sólo para la Iglesia bizantina y occidental, sino también para la siríaca. Las tres grandes corrientes de la Iglesia parten de Antioquía, y todavía hoy es una sede patriarcal, aunque sus responsables residan en otra parte".

"En el primero y segundo siglo, en este rincón del mundo nació la teología cristiana, con Lucas, Pablo y Bernabé. Abierta a las naciones, también se la considera un punto de referencia en los Hechos de los Apóstoles”, observa el vicario de Anatolia. “La comunidad cristiana de hoy -prosigue- es variada, y ha sido capaz de unificar la fecha de la Pascua, elemento de no poca importancia. En Antioquía hay varias iniciativas en común y la relación con las autoridades turcas es buena; sigue siendo un hermoso punto de referencia”.

Por otro lado, en el plano social “una cuarta parte de sus residentes son refugiados” y esta presencia inevitablemente “crea muchos problemas”. Sin embargo, la ciudad “siempre ha sabido, a pesar de todo, mantener esa característica de apertura, de ser un lugar de frontera”. Antioquía fue la tercera ciudad del Imperio Romano y paso obligado de la Ruta de la Seda, y “por su posición geográfica, social y cultural ha asistido a hechos y acontecimientos que no se pueden ni imaginar en otro lugar”. “En este sentido -concluye Mons. Bizzeti- quiero retomar las palabras de algunos exégetas, entre ellos Romano Penna: es la ciudad de las primeras veces, porque aquí se concibe por primera vez una misión y aquí la Iglesia se abrió a la ayuda, inspirando" el nacimiento de la Cáritas de hoy.