Beijing celebra la "pax irano-saudita", estrat├ęgica para Riad en materia de seguridad

Hoy se celebró en la capital china la reunión de ministros de Relaciones Exteriores de la República Islámica y del reino wahabita. Un encuentro centrado en cooperación y seguridad, vuelos directos y visados (también para los peregrinos). Al finalizar, una nota conjunta: el objetivo es "ayudar a crear seguridad, estabilidad y prosperidad en la región".


Beijing (AsiaNews) - Por primera vez desde 2016, cuando se produjo la profunda ruptura que durante años interrumpió las relaciones entre las dos potencias rivales sunitas y chiitas, los ministros de Relaciones Exteriores de Arabia Saudita e Irán se reunieron hoy en Beijing, un actor cada vez más importante en la diplomacia en la zona de Medio Oriente. Un breve vídeo emitido por el canal saudita al-Ekhbariya TV y la televisión estatal iraní mostraba al príncipe Faisal bin Farhan al Saud y a Hossein Amir-Abdollahian intercambiando afectuosos saludos (en la foto). Se trata de un significativo y nuevo paso adelante después de que las conversaciones del mes pasado sancionaran la restauración de las relaciones diplomáticas

En el pasado ya se habían hecho intentos de restablecer las relaciones entre ambas partes, que terminaron varias veces estancados. El punto de inflexión se produjo el mes pasado, en parte gracias a la mediación china, cuando ambas naciones anunciaron la reapertura de sus respectivas embajadas "en el plazo de dos meses". También se está estudiando la reactivación del comercio y el intercambio de información en materia de seguridad, un tema que Riad aprecia mucho y uno de los principales motivos que impulsaron al reino wahabita a negociar con la República Islámica (véanse los ataques de los Houthi desde Yemen contra las refinerías sauditas). A ello se suman las conexiones aéreas directas y la expedición de visados, un asunto que no es menor porque también incluye la cuestión de las peregrinaciones a los lugares santos del Islam. 

Estados Unidos ha acogido con cautela el anuncio de la reactivación de relaciones y la reunión de hoy en Beijing, ya que Washington está viendo cómo se reduce gradualmente su esfera de influencia en la zona de Medio Oriente. El Secretario General de la ONU, António Guterres, dirigió su mirada a China, agradeciéndole por mediar entre las partes y desbloquear la situación. 

Al término de la reunión, las partes emitieron una nota conjunta en la que afirmaban que la normalización de las relaciones será funcional a una mayor "seguridad y estabilidad" en Oriente Próximo. "Las dos partes", dice la declaración, "subrayaron la importancia de hacer un seguimiento de la aplicación del acuerdo de Beijing y de su activación para ampliar la confianza mutua y las áreas de cooperación". El objetivo, concluye la nota, es "contribuir a crear seguridad, estabilidad y prosperidad en la región". 

Teherán y Riad rompieron relaciones en 2016, después del asalto al consulado saudita en Irán en respuesta a la ejecución del líder chiita Nimr al-Nimr. Una controversia que desencadenó repercusiones regionales, entre ellas el aislamiento económico, diplomático y comercial de Catar -que después se interrumpió-, al que se consideró durante mucho tiempo demasiado cercano a Teherán. Las dos potencias, punto de referencia para el Islam chiita y sunita, están en posiciones opuestas en muchos asuntos, de Yemen a Siria, de Irak a Líbano.

Sin embargo, en abril hace dos años, el príncipe heredero Mohammad bin Salman (Mbs) dio un marcado giro al declarar que deseaba mantener buenas relaciones con Teherán para lograr una distensión regional. Un cambio de rumbo propiciado también por el cambio de administración en Washington, con la transición de la "máxima presión" del republicano Donald Trump al intento de Joe Biden de reactivar el acuerdo nuclear que tanto deseaba el expresidente demócrata Barack Obama.