03/03/2017, 16.27
EGIPTO- ISLAM
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Al-Azhar: pluralismo y ciudadanía. Pero falta un Estado civil

de Fady Noun

Para Ahmad el-Tayyeb la fe musulmana no es incompatible con el pluralismo religioso. Y los cristianos no deben ser considerados como un elemento minoritario o “negativo”. Sin embargo, falta la afirmación de un Estado civil y laico. Se necesita un renovado compromiso para una efectiva paridad en la diversidad.

El Cairo (AsiaNews)- Confirmando una reflexión que la institución está llevando delante de hace algunos años el gran imán de Al-Azhar, Ahmadh Tayyed, la más alta autoridad sunita del mundo árabe, afirmó en modo solemne que el islam no es incompatible con el pluralismo religioso. Y que la igualdad de los derechos y de los deberes de los musulmanes y de los no musulmanes está sancionada en el contexto de un “Estado nacional” basado en los principios “constitucionales”. Además, insistió el imán, la noción de “ciudadanía” no es extraña al islam sino, al contrario, esta es parte de sus fundamentos.

Estos tres puntos son los elementos salientes del congreso islámico-cristiano que se realizó en los días pasados (28 de febrero-1 de marzo) en el Cairo; elementos que se reflejan en la declaración final, formulada en términos muy claros, que condena toda forma de violencia cometida en nombre de la religión. Luego hay también una firme oposición a todas las formas de poder político basadas en la discriminación entre musulmanes y no musulmanes.

Ya interesante de por sí, la declaración adquiere aún más importancia en la medida en la cual esa confirma una reflexión iniciada por Al-Azhar en el curso de los años. Así, en el año 2012, en un documento que llevaba por título. “La ciudadanía y el futuro de Egipto”, el jeque Ahmah el-Tayyeb afirmaba que el islam no apoya un Estado religioso y prefiere el concepto de ciudadanía. Desde ese momento, se asistió a la publicación en 2014 de un importante documento en tema de libertad, donde estaba comprendida también la libertad religiosa.

En concreto, en su intervención semanal en la televisión egipcia, el 13 de enero pasado, Ahmadh el-Tayyeb afirmaba que los cristianos en Egipto no sosn y no pueden ser considerados como “dhimmi”, ni deben ser considerados como una “minoría”, término que en ´si mismo contiene una “connotación negativa”. El encuentro de los días pasados demuestra que Al-Azhar no tiene más temores en sostener públicamente estos valores no sólo como simples opiniones, sino como un compromiso para la fe musulmana.

Ambigüedad

Sin embargo, por cuanto sean importantes estos progresos la retórica de la gran instancia religiosa sunita, continúa siendo considerada ambigua y menos clara de cuánto debería ser según la opinión de algunos relatores cristianos y musulmanes volviendo del Cairo. “Se habló mucho de ciudadanía, pero no se evocó-refieren los presentes- el Estado de naturaleza civil y laica que es su complemento. Consideramos que el discurso no haya sido aún definido, en relación con una tradición conservadora”.

Además, estas personalidades hacen notar que la noción de Estado de naturaleza civil no surgió ni en el discurso del imán Ahmadh el-Tayyeb, mucho menos en la declaración final. “Se continúa hablando de estado ‘nacional’ (dawla watania)” explican los observadores. El paso hacia el Estado de naturaleza civil no fue aún realizado y después de todo, se puede gozar de una igualdad cívica que “concede una igual ciudadanía en el contexto de un Estado islámico”. La fuente concluye afirmando que un progreso es aún hoy más que necesario para alcanzar un modelo de Estado moderno, civil, en el cual todas las religiones son colocadas en un mismo plano de paridad en el cuadro de una ciudadanía que “comprenda la diversidad”.

Los relatores libaneses de la jornada del miércoles, entre los cuales el ministro Pierre Raffoul, el ex-presidente Amine Gemayel, Farés Souhaid o Nayla Tabbara (Fundación Adyan) de parte de ellos han subrayado las especificidades del modelo del vivir común dentro de la sociedad libanesa. Y, en particular, la existencia de una especie de ósmosis cultural al interior de la sociedad del país de los cerdos, en base a la cual está presente una componente musulmana en la personalidad de cada uno de los cristianos y a lo opuesto, hay una componente cristiana en todos los musulmanes.

La declaración de Al-Azhar

A continuación, en una traducción libre, los cuatro puntos clave de la declaración final del convenio de Al-Azhar.

1-“La noción de ciudadanía está bien radicada en el islam. Su primera aparición se remonta a la constitución de Medina y a las alianzas y a los documentos del profeta Mahoma que se continuaron, los cuales regulan las relaciones entre musulmanes y los que no lo son. Así, el concepto de ciudadanía no es una solución importada, sino una actualización de la práctica musulmana primaria del poder por parte del profeta, al interior de la primera sociedad musulmana que fue fundada”.

“Esta práctica no preveía ninguna discriminación o exclusión contra cualquier parte de la sociedad del tiempo, sino que preveía el ejercicio de políticas basadas en la pluralidad de las religiones, de las razas, de los estratos-sociales, una pluralidad operativa en el cuadro de una ciudadanía completa y igualitaria, así como se configuraba en la constitución de Medina […] según la cual los no musulmanes y los musulmanes compartían los mismos derechos y deberes”

2- “Como consecuencia, las sociedades árabes e islámicas poseen un patrimonio bien radicado de prácticas del vivir común en el contexto de una sociedad caracterizada por la diversidad, del pluralismo y el reconocimiento recíproco”.

“La adopción de la noción de ciudadanía, de igualdad y de los derechos hace surgir la condena de cuántos están contra la ciudadanía y mantienen prácticas que se fundan en la discriminación entre musulmanes y los que no lo son, contrarios a la sharia islámica […]. El primer factor de cohesión y de consolidación de la voluntad común es representado por el Estado nacional constitucional que se funda en los principios de ciudadanía, de igualdad y del Estado de derecho […]”.

3-“[…] Los participantes cristianos y musulmanes en el congreso de Al-Azhar declaran que todas las religiones son inocentes respecto al terrorismo, en todas sus formas y lo condenan en el modo más firme posible […]”.

4- “De consecuencia, la protección de los ciudadanos, de sus vidas, de sus bienes, de sus libertades y de todos los otros derechos que son propios de ellos en base de la ciudadanía y de la dignidad humana es el primer deber de un estado nacional […]”.

 

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