06/02/2021, 11.14
RUSIA
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Avanza el proceso judicial contra Navalny. Continúa el 'terror putiniano'

de Vladimir Rozanskij

El tribunal de Babushkinsky fue rodeado por un imponente despliegue de fuerzas de la Rosgvardija, las brigadas especiales. Dmitry Peskov, vocero del Kremlin: No hay represión; sólo se trata de medidas normales de prevención. Los detenidos durante las manifestaciones permanecieron ocho horas a merced del frío, apiñados de a 30 en celdas para ocho personas. Carta abierta de intelectuales, académicos y premios Nobel. Las palabras del secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Rusia, el jesuita P. Stefan Lipke.

 

Moscú (AsiaNews) - La primera audiencia del juicio por difamación contra Aleksej Navalny se celebró ayer en el tribunal de Babushkinsky, en la capital, con la declaración de los testigos. El veterano Ignat Artemenko, de 95 años, supuestamente ofendido por el vídeo del bloguero, también fue escuchado por videoconferencia. El testimonio de Artemenko se escuchaba con mucha dificultad: daba la impresión de que el anciano veterano de guerra repetía lo que se le sugería. La situación llegó a tal punto, que Navalny tomó la palabra para protestar: "¡Siguen burlándose de un anciano enfermo, utilizándolo para sus propios fines!". El proceso se reanudará el 12 de febrero.

En los últimos días, la policía reprimió con mano dura a los partidarios de Navalny, desplegando lo que se ha dado en llamar "el terror putiniano". Ayer la sede del Tribunal fue rodeada por un imponente despliegue de fuerzas de las Rosgvardija, las brigadas especiales, pero esta vez no hubo multitudes. La policía está equipada con uniformes especiales antidisturbios, que les han valido el apodo de "cosmonautas" o "guardias imperiales", por su similitud con los trajes de la película La Guerra de las Galaxias (foto 2). Según pudo verificar la agencia Otkrytye Media, desde el comienzo del invierno las Rosgvardija han gastado más de 740 millones de rublos (unos 10 millones de euros) para equiparse con vehículos blindados y avtozaki, los infames autobuses de detención utilizados en las protestas bielorrusas de 2020.

En una entrevista con el periódico Kommersant, el vocero del Kremlin, Dmitry Peskov, negó que hubiera represión. Según sus dichos, solo se trata "de tareas normales de prevención contra un grupo de personas que, con acciones ilegales, han causado un montón de problemas a la gente normal". Al referirse a las preocupantes condiciones de los detenidos, dijo que estas se deben al "exorbitante número de manifestantes ilegales”, y al hecho de que “lleva tiempo formular los cargos de acusación contra ellos". El 4 de febrero, una comisión del Consejo de la Federación - del Senado ruso - propuso bloquear las redes sociales, donde pululan las convocatorias de acciones de protesta "ilegales". La comisión propuso presionar a las grandes empresas de Internet para que adopten las medidas de control de contenidos correspondientes. El Presidente del Senado, Alexei Pushkov, habló con la prensa sobre este proyecto.

Los manifestantes detenidos en Moscú están recluidos en un Centro de Detención Temporal para Ciudadanos Extranjeros, en la localidad de Sájarov, cerca de la capital. Fueron trasladados hasta el lugar en un largo desfile de avtozaki. Antes de ingresar al centro, los detenidos esperaron dentro de los vehículos durante horas - con los motores apagados, para ahorrar combustible- a pesar de las duras temperaturas invernales. Hacinados de a 30 en celdas diseñadas para 8 personas (foto 3), aguardan la verificación de su identidad. Las esperas son tan largas, que muchos familiares los dan por desaparecidos. 

Alrededor de 500 profesores universitarios e intelectuales publicaron una carta abierta contra el uso de la fuerza durante las protestas, pidiendo que se levante la "prohibición de facto" sobre toda manifestación pública y marcha pacífica, y que se ponga fin a las detenciones y los cargos penales contra los manifestantes. La carta fue publicada por el periódico Troitsky Variant el 4 de febrero; en ella, los firmantes se quejan de que las autoridades "han perdido la oportunidad de consolidar la unidad de las mejores fuerzas de la sociedad, en el difícil periodo de lucha contra la pandemia. En este intento de construir una imagen del “enemigo externo”, se está llevando al país a un aislamiento total". Entre los firmantes se cuentan el Premio Nobel de Física 2010, Andre Geim; el bioinformático Mikhail Gelfand; el profesor de Science Po Sergei Gurev; el académico Vladimir Zakharov y muchos otros intelectuales de renombre.

El secretario general de la Conferencia de Obispos Católicos de Rusia, el jesuita P. Stefan Lipke (foto 4), también escribió al respecto en su blog personal: “Después de 10 años de vivir en Rusia - que para mí es como una segunda patria- no dejo ni dejaré de soñar con un país en el que la policía no detenga a la gente en la calle sin motivo, ya sea por el color de su piel u otro, y en el que todo el mundo pueda expresar libremente sus opiniones, en el que no se rechacen medicamentos por el mero hecho de que los producen empresas extranjeras, y en el que a nadie se le niegue un juicio justo".

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