04/05/2021, 15.30
FILIPINAS
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Basilan, se inició la causa por el martirio del padre Rohel Gallardo

Comenzó el proceso de beatificación del claretiano secuestrado por los islamistas de Abu Sayyaf en 2000. Padre Calvo: "Todos lo recuerdan como un héroe que ofreció su vida por los otros rehenes".

Manila (AsiaNews) - En el aniversario de su muerte, el obispo de la prelatura de Isabela, Mons. Leo Dalmao, abrió ayer oficialmente la causa de beatificación del padre Rohel Gallardo, sacerdote claretiano filipino asesinado el 3 de mayo de 2000 en la isla de Basilan. El padre Gallardo había sido secuestrado 43 días antes junto con un grupo de otros rehenes por los islamistas de Abu Sayyaf.

La solemne apertura del proceso canónico se llevó a cabo en la iglesia de San Vicente Ferrer en Tumahubong, el pueblo donde el sacerdote, que en el momento del asesinato tenía 33 años y se había ofrecido como voluntario para esa difícil misión, ejercía su ministerio. En Tumahubong también está la escuela primaria claretiana donde el padre Gallardo -junto con el director administrativo, cinco profesores y 22 alumnos- fue secuestrado a punta de pistola por los milicianos islamistas. El 3 de mayo de 2000, durante un tiroteo con el ejército, también murieron junto con él tres maestros y cinco niños.

Basilan es una misión especialmente significativa en la historia de los claretianos: "Nuestra congregación llegó allí en 1951, invitada por el entonces obispo de Zamboanga cuando fuimos expulsados ​​de China en la década de 1950", dice el padre Ángel Calvo, claretiano, figura destacada del diálogo entre cristianos y musulmanes en el difícil contexto de Mindanao. El Padre Calvo también fue misionero en Basilan: “Tuve que dejarlo en 1972, cuando secuestraron a otro de mis hermanos”, cuenta, recordando la difícil historia de esta comunidad cristiana que precisamente con los claretianos se convirtió en prelatura apostólica.

“El padre Gallardo fue el primer sacerdote secuestrado que asesinaron en Basilan  -explica-. Hubo otros sacerdotes y religiosas secuestrados, incluso golpeados; pero al final todos fueron puestos en libertad. La gente ya lo recuerda como un mártir, un héroe. Los otros rehenes dijeron que no quiso entregar la cruz y el rosario, como pretendían los milicianos. Por eso lo torturaron arrancándole las uñas. Sufrió mucho y como director de la escuela, incluso en el cautiverio, se preocupó en primer lugar por los profesores y los niños que le habían sido confiados. Ofreció su vida por las personas que estaban con él”.

La apertura de la causa de beatificación del padre Gallardo constituye un signo importante para la prelatura de Isabela. “Incluso después de su muerte - concluye el padre Calvo - los claretianos permanecieron en Basilan. El obispo es un religioso de nuestra congregación, otros padres están en Maluso y Tumahubong, las zonas más expuestas. Aunque en los últimos tiempos la agrupación de Abu Sayyaf ha estado menos activa en Basilan porque se han trasladado a la otra isla de Jolo, el testimonio del padre Gallardo sigue siendo un ejemplo que nadie ha olvidado”.

 

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