23/03/2021, 16.46
LÍBANO
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Beirut, el naufragio del país atrapado en la pulseada entre Aoun y Hariri

de Fady Noun

La brecha entre el presidente y el primer ministro a cargo parece insalvable. Las exigencias de Aoun para la formación del gobierno y la vana búsqueda de autonomía de Hariri. El dólar por las nubes y la población cada vez más hambrienta. Estados Unidos, la ONU, la Unión Europea y la Liga Árabe instan a los dirigentes libaneses a encontrar una solución y poner fin al estancamiento político e institucional.

 

Beirut (AsiaNews) - Se confirma el naufragio político y económico del Líbano. Jean-Yves Le Drian, el canciller francés, ya lo había dicho en diciembre del año pasado: “Para mí, el Líbano es el Titanic sin orquesta. Los libaneses se hunden en la oscuridad total de su situación y ni siquiera hay música”. Dos meses después, la ruptura entre el presidente Michel Aoun y el primer ministro a cargo, Saad Hariri ya es completa. En el encuentro programado para ayer, en el que todo el Líbano había depositado tímidas esperanzas, se puso de manifiesto la amarga verdad de un divorcio total entre los dos políticos.

Condenados a llegar a un acuerdo, a menos que el jefe de gobierno designado decida retirarse, los dos hombres tienen puntos de vista completamente opuestos sobre lo que debería ser el gobierno y el futuro de la nación. La razón de fondo es que el desacuerdo entre los dos hombres es total en cuanto a sus respectivas prerrogativas en la formación del gobierno y la propia naturaleza del ejecutivo que se va a formar. El jefe de Estado quiere participar plenamente en el proceso de formación del gobierno y ejercer el derecho de veto sobre su composición, alegando que no es una simple "casilla postal".

Con el apoyo de algunos constitucionalistas, Hariri considera que estas pretensiones implican una violación de la Constitución y una voluntad de hegemonía sobre las instituciones. Se acusa a Aoun de querer componer el gobierno para disponer, a nivel numérico en su interior, del fatídico "tercer bloque", al que se puede recurrir cada vez que las decisiones del ejecutivo vayan en dirección contraria con respecto a sus propios intereses políticos.

Por su parte, Hariri quiere tener las manos libres para formar un gobierno con funcionarios competentes y experimentados cuyos miembros no tengan ninguna conexión política directa, respetando los criterios establecidos con Francia de cara a un rescate económico.

Otro problema para la formación del ejecutivo son los ministerios de Justicia y del Interior. Aoun quisiera confiar esos cargos a hombres cercanos a su movimiento político. Esto en la perspectiva de una campaña dirigida a identificar las irregularidades que llevaron al colapso económico del Líbano mediante la verificación legal de las cuentas del Banco del Líbano, cuyo director, Riad Salamé, está en la mira del jefe de Estado.

Las formas

Desde el punto de vista formal, el Primer Ministro adolece de la actitud autoritaria de un Jefe de Estado que tiene la edad de su padre. Por eso, se dice, llegó a la última reunión ya molesto y furioso. El día anterior Aoun le había enviado una especie de esquema de las reparticiones confesionales y partidistas de un gobierno formado por 18, 20 o 22 ministros. El Primer Ministro a cargo debía "llenarlo" atribuyendo las carteras a candidatos elegidos por él sobre la base de las clasificaciones sugeridas. Hariri había juzgado este procedimiento, definido como "metodológico" por el Jefe de Estado, como "un verdadero ultraje". También se dio cuenta de que en los tres casos propuestos, el jefe de Estado siempre podía disfrutar del famoso tercer bloque.

Dos días antes el jefe de Estado lo había humillado durante un acto público, cuando lo citó con estilo militar para el día siguiente en el palacio presidencial, ¡mediante una comparecencia televisiva!

Para seguir con el tema de las formas, a fines de 2020 el jefe de Estado había permitido que se "filtrara" un video en el que, al recibir al jefe del actual gobierno interino Hassan Diab, tachaba a viva voz de "mentiroso" a Saad Hariri. Además, el hecho de que no se impusiera ninguna sanción administrativa constituye una prueba, a los ojos de Hariri, de que se trató de una filtración de información genuina e intencionada y no de un ultraje deliberado.

Después de este "incidente", el jefe de la Iglesia maronita, el patriarca Beshara Raï, había intentado en vano reconciliar a los dos hombres. Y siempre en esta dirección el líder druso Walid Joumblatt también intentó, en vísperas de la reunión de ayer, proponer a los dos hombres un "compromiso", para sacarlos de la lógica de la pulseada hacia una solución unificada.

Reacciones locales e internacionales

El país reaccionó de inmediato al conflicto Aoun-Hariri con un nuevo pico en la depreciación de la moneda nacional frente al dólar. Contemporáneamente la situación en las calles sigue siendo tensa.

A nivel árabe e internacional, la reacción es dura. El Departamento de Estado de Estados Unidos volvió a exhortar a la clase dirigente para que ponga fin a las "estrategias partisanas sobre el borde del abismo" para formar un nuevo ejecutivo.

Poco antes el subsecretario de Estado de Estados Unidos para Oriente Medio, David Schenker, acusó al diputado libanés Gebran Bassil de impedir la formación del gobierno para satisfacer sus ambiciones personales.

Anoche mismo el patriarca maronita Beshara Raï habló por teléfono con el Secretario General de Naciones Unidas, Antonio Guterres, sobre la situación en el Líbano, señalando la "incapacidad" de los dirigentes para "sentarse y acordar juntos un proyecto de rescate". Mientras tanto, campean el hambre y la pobreza, y la moneda nacional se desmorona y arrastra al país hacia el colapso total.

El día anterior, el jefe de la diplomacia francesa, Jean-Yves le Drian, había pedido a la Unión Europea que utilizara "palancas" con los líderes políticos libaneses para formar un gobierno y llevar a cabo reformas en este país "a la deriva". "Todo el mundo -acusó Le Drian en una reunión en Bruselas con sus homólogos de la UE, sin utilizar la palabra “sanciones” - sabe lo que hay que hacer, pero estamos ante un estancamiento relacionado con intereses particulares que están trabajando para que los líderes políticos no logren poner en marcha el proceso".

La Liga Árabe, por su parte, también ha pedido al Líbano que reaccione y salga de su estancamiento.

 

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