26/10/2021, 11.26
RUSIA
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Dos jóvenes daguestanas huyen a Tartaristán y encienden el debate sobre el rol de la mujer musulmana

de Vladimir Rozanskij

Las dos muchachas, de unos 20 años, fueron encontradas y entregadas a sus familiares. Huyeron para escapar de la sumisión impuesta por sus familiares. Las mujeres tártaras son más libres que las caucásicas, que son entregadas como esposas a los 16-17 años sin haber recibido jamás una educación formal.

Moscú (AsiaNews) – Escándalo en todo el país por la historia de dos jóvenes daguestanas de 20 años que cruzaron en secreto a Kazán, la capital de Tataristán, para escapar de la presión de sus familiares. Tras descubrir su escondite, las autoridades las entregaron a una de las dos familias. Según los activistas de derechos humanos de Idel.Realii, las dos muchachas se quejaron de que "no se les permitía estudiar ni trabajar, y que tenían que quedarse en casa y permanecer en poder de su marido y sus padres".

El incidente ocurrió el 18 de octubre y desencadenó un debate en toda Rusia sobre la situación de las mujeres en los territorios federales de mayoría musulmana. Uno de los puntos que se cuestionan es si es posible un "feminismo islámico". En Tartaristán y en la vecina república uraliana de Baskortostán (dos zonas con población de origen tártaro-mongol), las mujeres están acostumbradas a llevar un estilo de vida muy activo, participando libremente en todas las dimensiones de la vida social. En el contexto de estas realidades, es cuando menos discordante la situación de Daguestán, una república del Cáucaso Norte que bordea el mar Caspio, donde las mujeres son tradicionalmente muy sumisas.

Aunque la distancia entre las zonas urálica y caucásica no es demasiado grande -menos de mil kilómetros, lo que para Rusia equivale a estar cerca- parecen dos mundos diferentes en cuanto a la concepción de la mujer y las relaciones familiares. Varios intelectuales, islamólogos y escritores rusos han intentado responder a este interrogante.

La empresaria y bloguera Naila Akhmadeeva, natural de Kazán, cree que el espíritu de iniciativa de las mujeres tártaras proviene de su historia y su educación. En la época del dominio tártaro sobre los rusos -que terminó a mediados del siglo XVI con la conquista de Kazán por Iván el Terrible-, las mujeres tártaras superaban en número a los hombres y estaban acostumbradas a realizar los trabajos más pesados. La mayor parte de los hombres habían muerto combatiendo, y sus hijos fueron criados por sus madres, lo que creó una dependencia masculina respecto a las mujeres.

"En nuestro país, los hombres no están acostumbrados a tomar decisiones", dice Naila. "Yo misma aprendí todo de mi madre, y crié a mi familia inculcando a las mujeres la idea de "correr delante de la locomotora", como dice un refrán tártaro. Más tarde me di cuenta de que esto no era correcto, e insté a mi marido a que tomara cartas en el asunto".

En Chechenia, Daguestán, Azerbaiyán y otras regiones del Cáucaso, las mujeres están acostumbradas a permanecer bajo la protección de los hombres, explica Akhmadeeva. Insiste en que "hay que explicar a los hombres que sus esposas no deben ser pasivas y analfabetas". Cuando las mujeres de estas zonas se comportan con demasiada libertad, sus maridos y padres reciben esta advertencia: "Mira que tu mujer se pasea por Kazán".

La escritora Gulnara Ghinjatullina es originaria de Daguestán pero vive en Irkutsk (Siberia). Recientemente publicó el libro "Mi hermana salafista", en el que cuenta que ha recibido muchas cartas sobre la opresión de las mujeres en Daguestán. De visita en Kazán, Gulnara ve "lo fuertes que son aquí las mujeres musulmanas, libres y autónomas, me entusiasman". Según la autora, en Tartaristán, la institución de las mujeres "abystaj" (en tártaro, las esposas de los mulás, mujeres educadas) puede decirse que está al mismo nivel que los imanes, cuando la mujer puede ser guía de la comunidad.

Las muchachas daguestaníes suelen ser entregadas en matrimonio a la edad de 16-17 años, sin haber recibido ningún tipo de educación formal y sin saber lo que es tener una vida autónoma. Ghinjatullina advierte que no hay que generalizar tanto: "Incluso en Daguestán [la situación] depende de la región y del contexto familiar, que no siempre es tan opresivo. Además, en la república de Daguestán conviven diferentes grupos étnicos, como los avartsy, darghintsy, tabarasantsy y otros.

El islamólogo y etnólogo daguestano Akhmet Jarlykanov, miembro de la Academia de Ciencias Históricas, cree que en el islam. la diferencia en la concepción de la mujer depende de varios factores, que van desde los diferentes "maskhab" (escuelas teológicas-jurídicas) hasta el desarrollo histórico y las diversas tradiciones étnicas. "Lo importante ahora es que las dos jóvenes traídas de Kazán sigan vivas", comenta Jarlykanov. "Quizás esta historia sea una importante lección para todos. El Estado no debe interferir, siempre y cuando no se cometan delitos, pero toda la sociedad debe reaccionar".

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