28/08/2019, 17.38
INDONESIA
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El movimiento islámico hijrah está cambiando la sociedad de Indonesia

El esfuerzo por abandonar un estilo de vida percibido como no-islámico. Los fieles “que renacen” encabezan una corriente popular. Activista: “Muchos se vuelven intolerantes con las demás religiones, pero también con los musulmanes de otras comunidades, diferentes”. El número de conservadores está creciendo y las empresas acogen con satisfacción las certificaciones y un marketing de fuerte carácter islámico. 

 

Yakarta (AsiaNews) – Las interpretaciones más conservadoras del islam están acarreando cambios profundos en la sociedad y en la economía del país musulmán más poblado del mundo. El fervor religioso se ha visto reavivado por predicadores que se valen de los medios de comunicación a sus anchas. Esto se ve expresado en una reciente tendencia, que se registra en la industria del entretenimiento: el hijrah (el “arrepentimiento”) de las celebridades, que dan a conocer públicamente su redescubrimiento de fe islámica -o su retorno- a ella. Estos fieles, los “renacidos”, encabezan un influyente movimiento que promueve que todo, desde los complejos residenciales exclusivos para musulmanes a las actividades bancarias, respete la sharia [la ley islámica].  

Hijrah es una palabra árabe que significa migración o viaje. En la tradición musulmana, se refiere al viaje del profeta Mahoma y sus seguidores desde La Meca a Medina, para huir de la opresión de la tribu Quraish. Pero en la Indonesia actual, el término alude al esfuerzo de un individuo por abandonar un estilo de vida percibido como no-islámico, para orientarse a un código de conducta “religioso” (en la conducta y en la vestimenta), además de cumplir todos los rituales -tanto aquellos obligatorios, como aquellos que se aconsejan. 

“El hijrah es un concepto positivo, siempre y cuando nazca de una conversión sincera del corazón”, declara, en diálogo con AsiaNews, Dewi Kartika Maharani Praswida, una estudiante musulmana oriunda de Wonogiri, una regencia situada en la provincia de Java Central”. “Este cambio -prosigue- debe servir para que mejoremos, y no para hacernos sentir ‘más santos’, y juzgar a los demás”. La muchacha, de 23 años, es una activista en favor del diálogo inter-religioso y participa de GusDurian, un movimiento juvenil afiliado a  Nahdlatul Ulama (NU). Con más de 90 millones de inscriptos, esta es la organización islámica moderada más grande de Indonesia y del mundo.

Los jóvenes representan la franja de la población donde el “movimiento hijrah” está cosechando mayor éxito. “El motivo de ello -agrega Dewi- es que en el fenómeno participan, sobre todo, chicos y chicas que han experimentado dolor o que han atravesado momentos oscuros. Por tanto, el hijrah es visto como un impulso para estar mejor, a través del alivio que brinda la religión.  Algunos amigos me han dicho que el fenómeno es algo que no hay que perderse, pero otros consideran que no es más que un programa de personas que gozan de una notoriedad particular”. 

Los expertos notan que existe una conexión entre la popularidad del hijrah y el empuje islamista, un rasgo que ha marcado el debate público en la Indonesia del último tiempo. “Esta tesis -afirma la activista- puede ser digna de apoyo en gran parte de los casos, pero no en todos. Algunos de mis conocidos que se han unido al movimiento han cambiado por completo su modo de pensar; la triste verdad es que se han vuelto intolerantes, no solo con las demás religiones, sino también con los musulmanes de otras comunidades, distintas”. 

El islam indonesio es, por tradición, moderado, y a lo largo del tiempo frecuentemente ha asimilado elementos de misticismo y costumbres locales. Sin embargo, actualmente el número de conservadores está creciendo y son cada vez más las empresas que acogen con satisfacción las certificaciones y un marketing de fuerte carácter islámico. Los restaurantes compiten para obtener acreditaciones halal, como prueba de que respetan la ley religiosa. En algunos hospitales incluso hay fármacos halal y algunos champúes afirman que han sido adaptados para las personas que usan el velo. Incluso la multinacional japonesa Sharp, que fabrica electrodomésticos, vende neveras rotuladas como halal. Son muchos los que critican esta nueva tendencia comercial. “Tengo la impresión de que hay algunos que quieren “cosechar capital” con el sentimiento religioso de las personas. De esta manera, se reduce la religión a una marca, y a un medio, como tantos otros, para hacer dinero”, subraya Dewi. (P.F.)

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