10/11/2020, 09.56
BIELORRUSIA-RUSIA
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El nuncio del Vaticano brinda con Lukašenko. El destino de Kondrusiewicz es incierto

de Vladimir Rozanskij

El obispo Ante Jozic también presentó las cartas gratulatorias del Papa Francisco. El reconocimiento de la elección del presidente bielorruso no complace a los numerosos católicos que participan activamente en las manifestaciones. Lukašenko también acusó al arzobispo de Minsk de "conspirar para la destrucción de nuestro país". Para el presidente, la Iglesia Ortodoxa es el "bastión de la religiosidad bielorrusa". Muchos sacerdotes ortodoxos no siguen las indicaciones del Metropolitano y apoyan abiertamente las protestas.

 

Moscú (AsiaNews) - Los católicos bielorrusos están bastante sorprendidos por las imágenes transmitidas en la televisión, donde el nuevo nuncio apostólico, Mons. Ante Jozic, estrecha la mano del presidente Alexandr Lukaesenko y levanta la copa junto al mandatario. 

El presidente bielorruso recibió al nuncio el pasado 6 de noviembre, un gesto con el que la Santa Sede reconoció oficialmente su reelección. Lukašenko también recibió las cartas gratulatorias de Papa Francisco junto con las de los representantes de Venezuela, Irán, Corea del Norte, Siria, Turquía y Japón, los países que hasta ahora han reconocido la legitimidad de su reelección. Durante la reunión, Lukašenko se dirigió a Monseñor Jozic con cálidas expresiones de agradecimiento: "Envíe mis mejores deseos al Papa de Roma. Lo respeto inmensamente. Me he reunido con muchos de sus predecesores, pero él es el mejor Papa de Roma".

Para los sacerdotes católicos locales y los fieles que apoyan las protestas populares contra el fraude electoral del 9 de agosto, las imágenes de los brindis resultan humillantes. Al recordar que el arzobispo de Minsk, Tadeusz Kondrusiewicz, se encuentra exiliado en Polonia, un sacerdote comentó: "El Vaticano propone un nuevo movimiento de Ostpolitik: privilegia la diplomacia en lugar de apoyar a la Iglesia local".

Justo en la víspera del encuentro con Mons. Jozic, Lukašenko había amenazado incluso a los católicos, y en particular al Metropolitano Kondrusiewicz, acusándolos de "conspirar para la destrucción de nuestro país", en particular junto con los odiados polacos, y dijo que depositaba toda su confianza en el apoyo a la Iglesia Ortodoxa local, "bastión de la religiosidad" bielorrusa.

El domingo 8 de noviembre, con motivo de la fiesta del icono "Alegría de todos los que sufren", el metropolita ortodoxo Venjamin (Tupeko) pronunció una homilía que fue difundida por los sitios oficiales del Exarcado de Minsk. En ella, dijo: "en nuestro tiempo, la gente quiere oír de la Iglesia una palabra de verdad, pero nuestra palabra no debe ser como la de los escribas y fariseos. Nuestra verdad supera a la de tales personas, debe ser la verdad de Dios, y no basarse solamente en la justicia humana, sino correspondiendo a Su voluntad... es mejor que permanezcamos en silencio, esperando que el Señor revele su voluntad". Según Venjamin, en base a esta "expectativa de revelación divina... no es apropiado atribuir la culpa a una sola parte", y es mejor seguir guardando silencio y ayunar. Desde su nombramiento, él propone la oración, el silencio y el ayuno como vías para salir de los conflictos sociales.

En realidad, muchos sacerdotes ortodoxos no siguen las indicaciones del Metropolitano y apoyan abiertamente las protestas. Entre ellos, el padre Aleksandr Shramko, quien comenta que "la mayoría de la gente consciente no es la que simplemente enciende unas velas delante de los iconos, sino la que se siente cerca de las manifestaciones... la Iglesia no sobrevive sólo gracias al apoyo del poder establecido".

En Bielorrusia, el actual nuncio Monseñor Jozic es visto como un "gestor contra la crisis", ya que su carrera se ha desarrollado principalmente en países hostiles al catolicismo (India, Rusia, China y otros), y la posición que expresó parece "considerar a los católicos bielorrusos como prescindibles para las estrategias geopolíticas vaticanas que persigue el actual pontificado", según la opinión de Petr Rudkovskij, director del Instituto Bielorruso de Investigación Estratégica.

La vergüenza de los católicos tras presenciar el brindis entre Jozic y Lukašenko halló distintas vías de expresión. El diácono Jurij Reshetko, director de estudios en el Colegio Católico de Minsk, hizo un piquete solitario frente a la catedral: en su mano, sostenía un letrero con la palabra "Refuto" (Oprovergaju), aludiendo al reconocimiento presidencial por parte de los católicos.

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