24/01/2023, 00.00
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Elecciones en Turquía: el destino de Erdogan y el futuro de un país polarizado

de Dario Salvi

Las elecciones presidenciales y parlamentarias se llevarán a cabo el 14 de mayo, con una segunda vuelta dos semanas después si un candidato no alcanza el 50% en la primera ronda. El ataque de The Economist al líder turco que llevó a la nación "al límite". El peso del voto kurdo, la cuestión migratoria y el nacionalismo islámico. Fuente de AsiaNews: El silencio internacional en la perspectiva de la continuidad.

Milán (AsiaNews) - Con una decisión inesperada, y no exenta de polémica, Recep Tayyip Erdogan decidió adelantar un mes las elecciones generales, inicialmente previstas para el 18 de junio, que se realizarán el 14 de mayo. Una fecha simbólica para Turquía, porque, como recordó el propio presidente, coincide con la victoria en las urnas del conservador Adnan Mederes, hace 73 años, que gobernó el país hasta 1960, luego fue depuesto en un golpe militar y ejecutado al año siguiente. En su momento, se trataba de las primeras elecciones libres ganadas por el exponente del Partido Demócrata, cuyo gobierno se recuerda por el enfrentamiento con Grecia por el control de Chipre y el pogromo contra la minoría griega interna en 1955.

Exaltando a su predecesor, el "sultán" Erdogan se postula para mantener un poder que ocupó de facto durante más de 20 años: inicialmente como primer ministro hasta 2014 y luego como jefe de Estado, fortaleciendo más sus poderes después de la reforma presidencial que él mismo propuso. En caso de que ningún candidato logre obtener una mayoría del 50%, está prevista una segunda vuelta el 28 de mayo entre los dos que hayan obtenido el mayor consenso. Según las últimas encuestas, es improbable una victoria en la primera vuelta por parte de Erdogan. Sin embargo, el líder de 68 años sigue siendo el favorito mientras la galaxia de oposiciones debe señalar un nombre fuerte e igualmente autoritario.

El ataque de The Economist

Las principales encuestas muestran que las próximas elecciones presidenciales y parlamentarias estarán marcadas por un desafío abierto entre los partidos mayoritarios, principalmente el Partido de la Justicia y el Desarrollo (AKP) de Erdogan, y los movimientos de oposición. El electorado sigue polarizado y dividido entre partidarios y detractores del presidente, incluso más ahora en los temas y contenidos de una campaña electoral poco incisiva. Dadas las difíciles condiciones económicas, para el "sultán" esta es la prueba electoral más insidiosa desde su llegada al poder, en una etapa caracterizada por la crisis interna y el activismo exterior. Un panorama incierto para una nación que aún se mantiene en la cima de la región como potencia militar y es miembro del Tratado Atlántico (OTAN). En este sentido, ahora mismo está haciendo sentir su peso amenazando con vetar la entrada de Suecia por quemar el Corán: una  propaganda sobre todo para uso "interno", de acuerdo con la política de "nacionalismo e islam" que alimentó Erdogan en estos años.

Y es precisamente la sombra del presidente la que corre el riesgo de ensombrecer al país y hundirlo en el abismo de una crisis que no es solo económica, sino también política y social. Esto, al menos, según The Economist, que en los últimos días dirigió un durísimo ataque contra su liderazgo. Para el semanario británico, de hecho, él es el líder que llevó a la nación "al borde del desastre" y como confirmación de la sentencia recita números y cifras sobre el estado de salud financiera unos meses después de la votación. "El comportamiento de Erdogan -escribe- con la proximidad de las elecciones podría empujar al límite lo que hoy es una democracia parlamentaria imperfecta hacia una dictadura en toda regla".

En la primera fase de estos veinte años, el liderazgo de Erdogan tuvo efectos positivos a nivel económico y en términos de desarrollo y seguridad. Sin embargo, a la larga se convirtió en un liderazgo “autocrático”: con la reforma presidencial transformó un papel que antes era en gran parte ceremonial, en una sala de control en la que se decide el destino de la nación. Y algunas de sus ideas “excéntricas” se convirtieron en “política pública”. Luego está, según The Economist, el trato hacia sus rivales, en primer lugar, hacia el actual alcalde de Estambul y exponente del CHP Ekrem Imamoglu, a quien se intenta enterrar, sobre todo, por vía judicial, con acusaciones y procesos. A nivel internacional, ante un activismo hasta ahora infructuoso entre Moscú y Kiev y un intento de restablecer el diálogo con Damasco, las atenciones de Erdogan hacia Grecia y Chipre corren el riesgo de crear nuevos "enfrentamientos territoriales". Mientras tanto, en Siria (con el objetivo de eliminar los focos kurdos en la frontera sureste y garantizar el control de una franja al otro lado de la frontera) su enfoque corre el riesgo de "fomentar la confusión y el conflicto". “Erdogan -concluye el editorial- es un matón que ve la timidez como un motivo para ejercer presión en beneficio propio y la dureza como incentivo para fortalecer los muros”.

De los kurdos a los migrantes, los nudos sin desatar

Una fuente diplomática de AsiaNews, bajo condición de anonimato porque no está autorizada a hablar con la prensa, habla de un país “muy dividido y gente sencilla muy enojada porque los precios están fuera de control, no solo por la inflación, sino también en términos reales". El costo de vida es muy alto, mientras que los salarios muchas veces no alcanzan para cubrir los gastos, incluso los básicos. El gobierno continúa con la política de las grandes inversiones, desde la construcción hasta las obras públicas, que generan empleo a corto plazo pero que a largo plazo corren el riesgo de convertirse en una burbuja a punto de estallar.

Luego está la "actividad diplomática frenética", prosigue la fuente, que "logra mantener el país a flote". Al final, los de tendencias nacionalistas y religiosas votarán por Erdogan, por tanto no se sabe qué pasará después. Pero hasta mayo el statu quo está destinado a perdurar en un marco nacional con profundas divisiones" incluso "sustanciales" entre las zonas rurales. y centros urbanos. “Entre los turcos musulmanes -continúa- domina cierto fatalismo subyacente, mientras la clase adinerada y rica se casa con este ejecutivo por la ayuda a la industria y las medidas proteccionistas. Esto va acompañado de políticas nacionalistas y la expulsión progresiva de los inmigrantes, que son echados ​​en ráfagas. Y tienden a no renovar ni siquiera las visas de los inmigrantes europeos por miedo a que gente de fuera pueda contar y denunciar lo que está pasando dentro. El hecho es -concluye nuestro experto- que la 'amenaza' kurda y los inmigrantes juegan a favor del gobierno, que además puede contar con un silencio internacional que se muestra muy elocuente porque es como si existiera la perspectiva tácita de continuar con la liderazgo actual".

En esta perspectiva, las divisiones dentro de la oposición -laicistas, islamistas, nacionalistas, partidos pro kurdos- no ayudan a vencer a Erdogan y al AKP, también porque ni siquiera se señaló un posible rival. El partido pro kurdo, la tercera fuerza en el Parlamento, hasta ahora fue excluido de la alianza y podría apostar por un nombre interno. Erdogan no desdeña el uso de la fuerza -y del poder judicial-, como lo demuestran las decenas de miles de detenciones y condenas que siguieron al fallido golpe de Estado del verano de 2016 y que, en más de una ocasión, sirvieron para eliminar a rivales o críticos. El líder turco respondió a su manera a las críticas del semanario británico al salir de la mezquita tras las oraciones del viernes islámico (confirmando el peso del componente religioso) cuando afirmó que “será mi pueblo el que determinará el destino de Turquía [usando el término Türkiye, que él mismo impulsa activamente].

En este enfrentamiento, podrían ser los kurdos los que inclinen la balanza con su base electoral: "Si la coalición opositora -concluye el experto en la cuestión turca Burak Kaderca- consigue apelar a la población kurda, probablemente gane las elecciones, pero si no tienen ese apoyo será muy difícil, si no imposible".

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