30/11/2018, 12.17
ARGENTINA-ASIA
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En el G20 de Buenos Aires, se refuerza ‘una amistad íntima’ entre China y la Argentina

de Silvina Premat

En la cumbre, los líderes de los dos países firmarán 37 acuerdos bilaterales. En el 2017, la Argentina importó bienes de China por 12,3 millardos de dólares, pero las exportaciones rondaron menos de la mitad. Dos expertos abordan el tema de las relaciones sino-argentinas.

Buenos Aires (AsiaNews) - “La amistad íntima borra la lejanía”, escribió Xi Jinping en un comunicado que difundió poco antes de partir de China para participar aquí del G20. En ese texto afirma que su país y la Argentina “son amigos de confianza mutua” y “socios de desarrollo común”. Virtual cercanía que será reforzada con 37 acuerdos bilaterales que el mandatario chino y el presidente argentino, Mauricio Macri, firmarán el domingo, cuando mantengan el quinto encuentro en sólo dos años.

Esos convenios cubren un amplio abanico de cuestiones -comercio electrónico, transporte, energía, infraestructura, ciencia, tecnología y educación, entre otras- y profundizarán el vínculo que hoy coloca a China como el primer inversionista en la Argentina –con unos U$S 10.000 millones en empresas de comunicaciones, energía, agricultura y obras de infraestructura- y su segundo mayor acreedor, después del Fondo Monetario Internacional (FMI).

En millones de dólares, la “amistad íntima” entre ambos países, al menos hasta ahora, no es equitativa. Durante 2017, la Argentina importó bienes a China por U$S12.329 millones en tanto las exportaciones a ese país son por un monto menor a la mitad: U$S 4592 millones (saldo negativo en la balanza comercial, que profundizó el de 2016, que fue de U$S 5820 millones).

Tal avanzada china no despierta desconfianzas entre analistas económicos y cientistas sociales. AsiaNews consultó a dos investigadores argentinos con diferentes cosmovisiones políticas que, sin embargo, coinciden en su bienvenida a la inversión china y en el anhelo de que las relaciones comerciales incluyan la importación por parte del coloso oriental de productos argentinos con valor agregado y no se reduzca a productos insumos y productos básicos. Ellos son Walter Formento, sociólogo, director del Centro de Investigadores en Política y Economía (CIEPE) y docente de Geopolitica, hegemonía y comunicación de la facultad de Humanidades de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP) y Fernando Pedrosa, doctor en Procesos Políticos Contemporáneos, investigador del Instituto de Estudios de América y el Caribe de la Facultad de Ciencias Sociales de la Universidad de Buenos Aires (UBA) donde es titular de la materia Política del sudeste asiático.

El proyecto nacional y multipolar chino desde el gobierno de Xi Jinping es, en la perspectiva de Formento, “un gran aliado” para la Argentina hoy porque tiene una fuerte incidencia en el terreno de la economía real, con todo lo que tiene que ver con producción y comercio. “Tal vez China sea hoy el actor mundial que más impacta por su capacidad de invertir y de desarrollar la economía real en un mundo que se encuentra en una crisis de los grandes actores financieros históricos, con centro en los complejos angloamericanos de poder”, dijo el intelectual, coautor con Wim Dierckxsens de “La crisis mundial” y referente del espacio político Encuentro Nacional Popular y Latinoamericano (ENPL) integrado al Frente para la Victoria (FPV) del peronismo.

Pedrosa aporta un enfoque histórico. “Lo de China hoy me recuerda a momentos del siglo XIX cuando éramos clientes de Gran Bretaña, país con el que la Argentina era complementario, porque aunque quisiese, Gran Bretaña no podía producir lo que producía la Argentina. No tenía el clima ni las tierras para hacerlo. Luego, cuando EEUU fue potencia, era muy competitivo y tenía trigo, soja, limón; todo lo que hacíamos nosotros lo hacían también ellos. En cambio, con China estamos volviendo a una competencia que es complementaria, porque no tiene posibilidad de producir en el futuro lo que nosotros producimos. Tenemos, por lo tanto, una posibilidad de intercambio sostenido en el tiempo”.

Esta política no promovería una “colonización económica” si los gobiernos de cada país fueran capaces de administrar esas inversiones de forma que potencien de manera equilibrada el proyecto estratégico de cada país. “En el caso de la Argentina, en estos momentos nos encontramos con un gobierno que está mucho más relacionado con el compromiso de hacer negocios que con el de gobernar para todo la población”, advirtió Formento.

Pedrosa, que es un frecuente colaborador del Secretario de Medios y Contenidos Públicos del actual gobierno de Macri y autor de “La otra izquierda. La socialdemocracia en América Latina”, admite que China “está intentando convencernos; pero nosotros tenemos la posibilidad de tener un buen vinculo y no esclavizarnos”. Recuerda que, además de China, la Argentina “tiene múltiples e importantes dependencias económicas” como con EEUU, Brasil y el grupo de países de la ASEAN (Asociaciones de Naciones del Sudeste Asiático). “No sabemos cómo van a ser cuando sean poderosos y amos del mundo; quizá ahí cambian, pero ahora Argentina está tan retrasada que necesita producir y generar trabajo y capital para poder dar un salto”, agregó.

Por otra parte, la creciente tensión entre China y los EEUU está beneficiando a la región de América Latina porque Beijing redujo las importaciones a los EEUU y potenció la compra de productos alimenticios en la Argentina y en Brasil.

“El gran desafío de un proyecto nacional desde la Argentina, si se piensa en China y en el Asia-pacifico, es que China no solamente compre materias primas para agro alimentos y petróleo, sino que empiece a comprar proporcionalmente cada vez más productos terminados, bienes y servicios de cada vez mayor valor agregado”, afirma Formento. Pedrosa coincide, pero advierte: “Nuestro problema con China es la escala. Lo único que producimos a una escala más o menos razonable, para que China nos compre, son alimentos”

El interés de China por la Argentina no se limitaría a la necesidad de abastecer de alimentos a su numerosa población sino que también, reflexiona Formento, “China necesita que esté totalmente libre de tránsito el paso bioceánico sur-sur que conecta el océano Atlántico sur y el Pacífico sur por el canal del Beagle, y necesita participar con satélites en el Polo Sur. Por lo tanto, Argentina y Sudamérica están en una posición clave para negociar con un actor estratégico en ascenso, como son los BRICS, y, particularmente, con centro en el Asia pacifico y China. Es decir, está en inmejorable posición para establecer un entendimiento mutuo y un desarrollo integral mutuo. No tiene por qué subordinarse solamente a que China le compre bienes y servicios de muy bajo valor agregado o solamente materias primas”.

Las decisiones que se vayan tomando harán ver si análisis como estos pecan de ingenuidad o se está, de verdad, frente a “socios de un desarrollo común”.

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