09/02/2016, 19.15
COREA - VATICANO
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Misioneros de Corea: La misericordia de Dios será un bálsamo para Asia.

Un grupo de sacerdotes de la diócesis de Daejeon está en Roma para ser enviados por el Papa Francisco como instrumentos del amor de Dios. Explican a AsiaNews: “Muchas personas, en nuestro país, abandonan la Iglesia porque sienten que no pueden adaptarse a la vida cristiana, a causa de sus pecados. Queremos recordar a todos que el verdadero nombre de Cristo es amor”. Su obispo, Mons. Lazzaro You Heung-sik: “Todos debemos ser misioneros del perdón”.

Roma (AsiaNews) – El envío de misioneros de la misericordia por parte del Papa Francisco “es una llamada a todo el mundo, y a Asia en particular. Con este gesto, el pontífice quiere recordarnos a todos nosotros que el verdadero nombre de Cristo es amor. Y nosotros trataremos de ser instrumentos suyos de la mejor manera”. Es lo que dicen tres sacerdotes coreanos, en Roma para tornarse misioneros de la misericordia.

En total, con seis los sacerdotes llegados al Vaticano provenientes de Corea: uno viene de Seúl,  uno de Daegu y cuatro vienen de Daejeon. Uno de los cuatro oriundo de la diócesis conducida por Mons. Lazzaro You Heung-sik tuvo que permanecer en su patria por motivos de salud, pero igualmente estará e grado de desempeñar la tarea encomendada por Francisco.

Los tres son don Andrea Park Jong-woo, don Bernardo Jo Jang-yun y don Paolo Min Byung-seub (v. imagen). El primero está actualmente jubilado, pero trabaja en la oficina diocesana que supervisa la vida espiritual. Don Bernardo Jo trabaja en una congregación de hermanas, mientras que don Paolo Min trabaja en una parroquia y al mismo tiempo es profesor de Teología bíblica en el seminario de Daejeon.

Entrevistados por AsiaNews, los tres admiten que no habían pensado en un inicio volverse misioneros de la misericordia: “Escuchamos no obstante el consejo de nuestro obispo, y comprendimos que en tiempo en que actualmente vivimos es importante que la Iglesia de a conocer a la gente la misericordia de Dios. Porque tanta gente ha dejado la Iglesia católica, y otros tienen dificultades para vivir en la comunidad católica porque se sienten inadecuados, casi no perdonados, a raíz de sus pecados”.

Su Obispo, Mons. You,  explica a AsiaNews: “El Papa nos recuerda con fuerza, a través de gestos y de las palabras, que el nombre de Dios es misericordia. El criterio con el cual se mide el cristiano es su modo de ser misericordioso.  Por eso, la importancia de sentirse amados por el Señor es fundamental: nos sentimos grandes pecadores, pero podemos sentirnos perdonados. La tarea de la Iglesia es distribuir esta misericordia a la gente. Aparte de los sacerdotes que hoy están en Roma, pienso que todos debemos ser misioneros de la misericordia. Porque nuestra misión es la caridad”.

Por eso, retoman los tres, “hemos decidido volvernos misioneros de la misericordia. Queremos servir a la Iglesia para ser instrumento de Dios, a fin de que la gente pueda sentir cuán grande es la misericordia de Dios, y de esta manera, pueda volver a la vida católica”.

En este Año de la misericordia, subraya don Bernardo, “queremos poner nuestra parte y dar al pueblo de Dios el coraje de regresar a la Iglesia. Queremos recordar a todos que el Señor no se cansa nunca de perdonar. Los hombres pueden pecar, contra Dios y contra el prójimo, pero lo más importante es volver a Dios”.

Los tres misioneros tienen también otro objetivo: “Con nuestro trabajo, queremos recordar a los hermanos sacerdotes su verdadera identidad: ser instrumentos que muestran la misericordia de Dios”.

Desde el punto de vista práctico, cuando los tres regresen a Corea,  cada uno continuará con su trabajo. Sobre todo don Andrea Park, que trabaja en una oficina que reviste particular importancia para la vida del clero: “Muchos sacerdotes y religiosos vienen a nosotros para reflexionar acerca de su vida espiritual, y, en algunos casos, hacer penitencia. A través de mi trabajo, quiero hacer saber a todos que el amor de Dios los abraza”.

La decisión del Papa Francisco de convocar a un Jubileo de la Misericordia, concluyen, “es un verdadero signo del Espíritu Santo, que obra a través del pontífice. Muchos católicos han olvidado la misericordia, y han visto endurecer su corazón. No logran perdonar a quienes les están cerca, a su familia, y al mismo tiempo, no logran pedir el perdón de Dios. Quien hace experiencia del perdón y de la misericordia puede perdonar a los demás y pedir su misericordia sin dificultad, Porque ha comprendido la alegría que viene del perdón”.

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