09/06/2026, 14.31
GAZA
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P. Romanelli: '¿Se puede bendecir hoy una ciudad como Gaza?'

de p. Gabriel Romanelli *

En el día de Corpus Christi la pequeña comunidad de la Sagrada Familia llevó a cabo desde la explanada frente a la iglesia la bendición eucarística dirigida a los cuatro puntos cardinales. El párroco: "Desde aquí hemos bendecido también las ciudades que ya no existen: Rafah, Deir el Balah, Jabalia, Beit Lahia y a todo el mundo. Hemos bendecido a cada persona en particular para pedir la conversión del corazón y la paz para todos".

 

Gaza (AsiaNews) - La vida de la parroquia de la Sagrada Familia en Gaza continúa en medio de las dificultades que siguen caracterizando la realidad de la Franja, en una situación que está lejos de haber superado la guerra. La pequeña comunidad cristiana –cuyo número se ha reducido a la mitad en estos tres años de conflicto– sigue ofreciendo, a través de sus gestos, una mirada de fe sobre la realidad de la guerra. En estos días está terminando el año escolar y ya comenzaron los preparativos para el campamento de verano de los niños y jóvenes. El domingo se vivió un momento especialmente significativo con la celebración de Corpus Christi en la explanada frente a la iglesia, con la bendición eucarística de los cuatro puntos cardinales, incluso en la devastada realidad de Gaza. El P. Gabriel Romanelli, su párroco, reflexionó sobre el significado de este gesto en los videos que propone diariamente en el canal de Youtube de la parroquia. Ofrecemos a continuación algunos fragmentos de estas reflexiones, tomados de los videos de los últimos días.

¿Se puede bendecir a Gaza?

Alguien podría pensar: con todas las cosas terribles que pasan aquí, ahora también se ponen a bendecirlas…

No. No bendecimos el mal, bendecimos a las personas que viven en este lugar. Nos bendecimos unos a otros. Bendecimos la tierra para que pueda dar frutos. Pedimos que las almas de los difuntos sean bendecidas y puedan contemplar el rostro de Dios.

Desde Gaza hemos bendecido no solo los cuatro puntos cardinales de esta ciudad, sino de todo Oriente Medio y de todo el mundo. Hemos bendecido también a las ciudades que ya no existen: Rafah, Deir el Balah, la propia ciudad de Gaza, Jabalia, Beit Lahia, Beit Hanun. Y también hemos bendecido a Israel y a Jordania, a Turquía, Egipto, Argentina, Italia, España…

No hemos bendecido las cosas malas que puedan hacer los grupos, los individuos o los Estados. Hemos bendecido a las personas, a cada una de ellas, para que reciban la bendición de Dios y la conversión del alma que siempre pedimos. Para que puedan descubrir la verdad, el amor de Dios que se manifestó en Jesús, y así puedan alcanzar la vida eterna.

Hoy hemos realizado la bendición con el Santísimo Sacramento. Precisamente ayer habíamos recibido una noticia triste: el asesinato de una joven embarazada. La situación es terrible en toda nuestra zona. Esta mujer era de nuestro barrio, era la esposa de uno de nuestros vecinos, y la mataron dos miembros de otro grupo. Parece que todo comenzó con una pelea entre niños que empezaron a tirar piedras, y después se sumaron otros, más grandes y violentos. Que el Señor nos libre de tanto mal.

Pero precisamente por eso es maravilloso que hoy la bendición del Santísimo pueda llegar a todas partes del mundo, como hizo el papa León XIV en Madrid.

Incluso ahora, mientras estábamos grabando en el oratorio, escuchamos explosiones; obviamente no iban dirigidas contra nosotros, pero sí se produjeron en esta zona. Así que llevamos a los niños a la iglesia. Esta es la situación en toda Gaza. Y, sin embargo, en nuestra comunidad cristiana nunca escucho a nadie que maldiga.

Los cristianos no son ángeles, no son santos, tampoco los de esta parte de Tierra Santa que es Gaza, en Palestina. Pero saben ponerse en manos de Dios. Saben sufrir, como el resto de la población, encomendándose a Dios Todopoderoso que, por razones inescrutables que no podemos comprender, permite el mal para obtener bendiciones mayores.

Dios no es responsable del mal: el ser humano –hombres y mujeres– es responsable del mal. Nosotros somos responsables de los males que cometemos individualmente, pero también del mal de la guerra, que está en manos de muchas personas.

Debemos bendecir a Dios, debemos rezar por todos y, en lo más profundo de nuestro corazón, pedir al Señor la gracia, la conversión, el perdón de los pecados y la paz para todos. Que terminen las guerras, que terminen las injusticias, y que verdaderamente pueda reinar la civilización de Dios, la civilización del amor.

Los bendigo a todos desde Gaza.

* Misionero del Verbo Encarnado, párroco de la iglesia de la Sagrada Familia en Gaza

 

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