05/10/2014, 00.00
VATICANO
Enviar a un amigo

Papa al Sínodo sobre la familia: El sueño de Dios choca siempre con la hipocresía de algunos de sus servidores

de Bernardo Cervellera
En la misa de apertura del Sínodo sobre: "los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la Evangelización", el Papa Francisco pone en guardia de la avidez y de la soberbia, del poner "pesos insoportables" en las espaldas de la gente y del considerar "la fe de la Iglesia" como "propiedad". Dejarse guiar por el Espíritu para no "frustrar" el sueño de Dios, Presentes los 253 miembros de la reunión sinodal, también los 18 miembros de Asia y 14 parejas de casados de todo el mundo.

Ciudad del Vaticano (AsiaNews)- El sueño de Dios choca siempre con la hipocresía de algunos de sus servidores": es una puesta en guardia para no dejarse guiar por la "hipocresía", la avidez", por la "soberbia" fue la llamada que el Papa Francisco lanzó hoy en la apertura del Sínodo de los obispos que tiene por tema: "Los desafíos pastorales sobre la familia en el contexto de la Evangelización". El Sínodo durará hasta el 19 de octubre. En la misa de inauguración, celebrada esta mañana en la basílica de S. Pedro, han participado cardenales, patriarcas, obispos, sacerdotes, laicos. Entre éstos están comprendidos los 253 miembros de la reunión sinodal, en el cual hay 18 miembros de Asia y 14 parejas de esposos de diversas partes del mundo.

La numerosa representación de todas las Iglesias del planeta-a la cual se agregan los invitados de las Iglesias hermanas, ortodoxos y protestantes- fue deseada por el pontífice para llegar con lo más concreto y cercanía a las situaciones de las familias del mundo y encontrar los medios pastorales más adecuados para enfrentar los problemas.

Por esto, por primera vez, como preparación del Sínodo, cada diócesis y congregación respondió a un largo cuestionario que fotografiaba las dificultades, situaciones, métodos pastorales. Entre los problemas que surgieron está sin duda la secularización que sofoca la vida de las familias, y que pone en riesgo su capacidad de transmitir la fe a las nuevas generaciones. Pero está también el alejamiento de la dogmática y de la disciplina eclesial sobre el matrimonio y la vida conyugal, además del surgir de uniones de hecho entre personas de sexo distinto y del mismo sexo, que viven a los márgenes o afuera de la Iglesia, dando lugar a nuevas generaciones que no conocen para nada  el anuncio cristiano.

En los medios el debate preparatorio del Sínodo se concentró sobre el tema de la comunión a los divorciados y sobre un posible sacramento para los vueltos a casar, con cardenales y teólogos que en nombre de la misericordia, quisieran hacer acercar a los sacramentos a estas personas que han roto el vínculo conyugal precedente. Por ora parte, hay cardenales y teólogos que en nombre de la verdad y la tradición reafirman el valor indisoluble del matrimonio, excluyendo de los sacramentos a quien ha roto el vínculo, aunque sin marginarlos.

El Papa Francisco parecería propender hacia la primera posición, la de la misericordia, si bien hasta ahora no se manifestó con claridad. En todo caso él subraya continuamente que las nuevas situaciones de crisis del matrimonio tradicional necesitan de la presencia de la Iglesia.

En la homilía de hoy el pontífice comentó la liturgia (XXVII domingo "per annum"-A), que nos presenta a la viña cuidada y amada por el Señor, que produce sólo "racimos amargos"" (Isaías 5,1-17).

"La viña del Señor- dijo- es su "sueño", el "proyecto" que Él cultiva con todo su amor, como un agricultor que cuida su viñedo. ¡La vid es una planta que necesita mucho cuidado! El "sueño" de Dios es su pueblo: Él lo plantó y lo cultiva con amor paciente y fiel, para que se convierta en un pueblo santo, un pueblo que lleva tantos buenos frutos de justicia.

Sin embargo, tanto en la antigua profecía como en la parábola de Jesús, este sueño de Dios queda frustrado. Isaías dice que la viña, tan amada y cuidada, en vez de uva «dio agrazones» (5,2.4); Dios «esperaba derecho, y ahí tenéis: asesinatos; esperaba justicia, y ahí tenéis: lamentos» (v. 7). En el Evangelio, en cambio, son los labradores quienes desbaratan el plan del Señor: no hacen su trabajo, sino que piensan en sus propios intereses..

 Con su parábola, Jesús se dirige a los jefes de los sacerdotes y a los ancianos del pueblo, es decir, a los «sabios», a la clase dirigente. A ellos ha encomendado Dios de manera especial su «sueño», es decir, a su pueblo, para que lo cultiven, se cuiden de él, lo protejan de los animales salvajes. El cometido de los jefes del pueblo es éste: cultivar la viña con libertad, creatividad y laboriosidad.

Los "sabios" y la "clase dirigente" son una evidente mención a los miembros sinodales, compuesto en su mayor parte por autoridades eclesiásticas. El Papa parece condenar a quien permanece demasiado ligado a reglas y esquemas asfixiantes, pero también a quien manipula la fe de la iglesia como si fuese su propiedad: "Pero Jesús dice que aquellos labradores se apoderaron de la viña; por su codicia y soberbia, quieren disponer de ella como quieran, quitando así a Dios la posibilidad de realizar su sueño sobre el pueblo que se ha elegido. La tentación de la codicia siempre está presente. También la encontramos en la gran profecía de Ezequiel sobre los pastores (cf. cap. 34), comentada por san Agustín en su célebre discurso que acabamos de leer en la Liturgia de las Horas. La codicia del dinero y del poder. Y para satisfacer esta codicia, los malos pastores cargan sobre los hombros de las personas fardos insoportables, que ellos mismos ni siquiera tocan con un dedo (cf. Mt 23,4)."

"También nosotros estamos llamados en el Sínodo de los Obispos a trabajar por la viña del Señor. Las Asambleas sinodales no sirven para discutir ideas brillantes y originales, o para ver quién es más inteligente... Sirven para cultivar y guardar mejor la viña del Señor, para cooperar en su sueño, su proyecto de amor por su pueblo. En este caso, el Señor nos pide que cuidemos de la familia, que desde los orígenes es parte integral de su designio de amor por la humanidad".

"También nosotros podemos tener la tentación de «apoderarnos» de la viña, a causa de la codicia que nunca falta en nosotros, seres humanos. El sueño de Dios siempre se enfrenta con la hipocresía de algunos servidores suyos. Podemos «frustrar» el sueño de Dios si no nos dejamos guiar por el Espíritu Santo. El Espíritu nos da esa sabiduría que va más allá de la ciencia, para trabajar generosamente con verdadera libertad y humilde creatividad.".

"Hermanos sinodales- concluyó- para cultivar y custodiar bien la viña, es necesario que nuestro corazones y nuestras mentes sean custodiadas en Jesucristo por la "paz de Dios que supera toda inteligencia", como dice S. Pablo (Fil. 4,7). Así nuestros pensamientos y nuestros proyectos estarán conformes al sueño de Dios: formar un pueblo santo que le pertenezca y que produzca los frutos del Reino de Dios (Cfr. Mt 21,43)".

 

Enviar a un amigo
Vista para imprimir
CLOSE X
Ver también
Bartolomé: un rol fundamental de las religiones per crear comunión entre los pueblos
05/12/2016 17:00
Communio: edición especial para el Sínodo sobre la Familia
12/09/2014
Turquía. Erdogan amenaza “respuestas” por las afirmaciones del Papa sobre el “genocidio”
13/04/2015
Papa: La Sagrada Familia como los refugiados. Oración por el Sínodo
29/12/2013
Papa: recemos por las familias que no pueden salir de casa
21/03/2020 12:29


“L’Asia: ecco il nostro comune compito per il terzo millennio!” - Giovanni Paolo II, da “Alzatevi, andiamo”