25/09/2018, 17.34
VATICANO-ESTONIA
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Papa en los países bálticos: en Estonia: escuchar a los jóvenes que ‘no nos piden nada’

Algunos jóvenes “piden expresamente de ser dejados en paz, porque sienten la presencia de la Iglesia como fastidiosa y hasta irritante”. “Queremos responder a ellos, queremos, ser una comunidad transparente, acogedora, honesta, atrayente, comunicativa, accesible, alegre e interactiva”. El riesgo que las sociedades tecnocráticas hagan perder el sentido de la vida.

 

Tallin (AsiaNews)  -”Escuchar a los jóvenes que ‘no nos piden nada, porque no nos consideran interlocutores significativos para sus existencias” y ser creadores de ligámenes en sociedades en las cuales la tecnología hace perder el sentido de la vida, la alegría de vivir. Son las tareas que el Papa Francisco ve confiadas a la Iglesias, indicados en los primeros encuentros de su visita en Estonia, último de los países tocados en su viaje.

En el más pequeño de los países bálticos, acumunado a sus vecinos por cuestiones históricas, pero diverso, entre otras cosas por la lengua, húngaro- finlandesa y no eslava y por un fuerte desarrollo económico y tecnológico. Pero es también, estadísticamente, el país menos religioso del mundo: sólo un cuarto de sus habitantes se declara creyente y los católicos son menos del 1% de sus 10.400.mil habitantes.
Desarrollo y fe, en particular de los jóvenes, los temas de los 2 encuentros principales de la mañana de Tallin.

Ser “artesanos de ligámenes” dentro de una sociedad tecnológicamente avanzada fue la recomendación que Francisco dirigió a las autoridades políticas y culturales del país.

“Uno de los fenómenos que podemos observar en nuestras sociedades tecnocráticas- dijo- es la pérdida del sentido de la vida, de la alegría de vivir y, por tanto, un apagarse lento y silencioso de la capacidad de asombro, lo cual sumerge muchas veces a los ciudadanos en un cansancio existencial. La conciencia de pertenecer y de luchar por otros, de estar enraizados en un pueblo, en una cultura, en una familia poco a poco se puede perder privando, especialmente a los más jóvenes, de raíces desde donde construir su presente y su futuro, ya que se les priva de la capacidad de soñar, de arriesgar, de crear”.

“Poner toda la confianza en el progreso tecnológico como única vía posible de desarrollo puede provocar que se pierda la capacidad de crear vínculos interpersonales, intergeneracionales, interculturales. En definitiva, afirmó, ese tejido vital tan importante para sentirnos parte los unos de los otros y partícipes de un proyecto común en el sentido más amplio de la palabra. De ahí que una de las responsabilidades más importantes que tenemos todos aquellos que asumimos una responsabilidad social, política, educativa, religiosa radica precisamente en cómo nos convertimos en artesanos de vínculos”.

“Una tierra fecunda reclama escenarios desde los cuales arraigar y crear una red vital que sea capaz de hacer que los miembros de sus comunidades se sientan ‘en casa’. Por tanto, no existe peor alienación que experimentar que no se tienen raíces, que no se pertenece a nadie. Una tierra será fecunda, un pueblo dará fruto, y podrá engendrar el día de mañana, solo en la medida que genere relaciones de pertenencia entre sus miembros, que cree lazos de integración entre las generaciones y las distintas comunidades que la conforman; y también en la medida que rompa los círculos que aturden los sentidos alejándonos cada vez más los unos de los otros”.

Cercanía y escucha estuvieron en el centro también del encuentro con los jóvenes en la Kaarli Lutheran Church (en la Foto). Encuentro caluroso y marcado por los cantos y los testimonios, al cual quiso estar presente también la presidente de República, Kersti Kaljulaid.

“Cuántas veces-remarcó el Papa- las comunidades cristianas se cierran y no escuchan”. “Sabemos-continuó- que vosotros deseáis y esperáis “ser acompañados no por un juez inflexible, ni por un padre timorato e hiper-protectivo que genera dependencia, sino por alguien que no tenga miedo de su propia debilidad y sabe hacer resplandecer el tesoro que, como en vasijas de barro, custodiar dentro de sí ( Cfr 2 Cor 4,7)” (Ibid., 142). Hoy quiero deciros aquí que queremos llorar con vosotros si están llorando, acompañarlos con nuestros aplausos y nuestras risas a vuestras alegrías, ayudaros a vivir la huella del Señor”.

También recordó la próxima apertura del Sínodo dedicado justamente a los jóvenes, “sabemos-continuó- que muchos jóvenes no nos preguntan nada porque no nos consideran interlocutores significativos para su existencia. Esto es feo, cuando una Iglesia, una comunidad se comporta de tal modo que los jóvenes no piden nada”. “Algunos, es más, piden especialmente der dejados en paz, porque sienten la presencia de la Iglesia como fastidiosa y hasta irritante. Esto es verdad. Les indignan los escándalos económicos y sexuales ante los que no ven una firme condena, el no saber interpretar adecuadamente la vida y la sensibilidad de los jóvenes por falta de preparación, o simplemente el rol pasivo que les asignamos (Cfr Sínodo dedicado a los jóvenes. Instrumentum laboris, 66). Estas son algunos de vuestros pedidos. Queremos responder a ellos, queremos, como vosotros mismos decís, ser una comunidad transparente, acogedora, honesta, atrayente, comunicativa, accesible, alegre e interactiva” (Ibid.,67). O sea una comunidad sin miedo. Los miedos nos cierran”.   

“MIrándolos así, reunidos cantando- dijo aún- me uno a la voz de Jesús y me quedo admirado, porque vosotros, no obstante nuestra falta de testimonio, continúan descubriendo a Jesús en el seno de vuestras comunidades. Porque sabemos que donde está Jesús está siempre la renovación, existe siempre la posibilidad de la conversión, de dejarse a las espaldas aquello que nos separe de Él y de nuestros hermanos. Donde está Jesús, la vida siempre tiene sabor de Espíritu Santo. Vosotros, aquí hoy, sois la actualización de aquella maravilla de Jesús”.

Entonces sí, digamos de nuevo: “Vengan a mí, vosotros que estáis cansados y oprimidos que yo os aliviaré” (Mt 11,28). Pero lo decimos convencidos que, más allá de nuestros límites, de nuestras divisiones, Jesús continúa siendo el motivo por el cual estamos aquí. Sabemos que no hay más alivio más grande que dejar que Jesús lleve nuestras opresiones. También sabemos que hay muchos que todavía no lo conocen y viven en la tristeza y perdidos. Una cantante vuestra muy famosa, hace unos 10 años, decía en una de sus canciones: “El amor murió, el amor se fue, el amor no vive más aquí” (Kerli Kõiv, el amor murió). No por favor, hagamos que el amor esté vivo”.

“Es así que le gusta a Jesús; porque Él pasó haciendo el bien y cuando murió prefirió a las palabras el fuerte gesto de la cruz. Nosotros estamos unidos en la fe en Jesús y es Él que espera que lo llevemos a todos los jóvenes que han perdido el sentido de su propia vida. Y también existe que este riesgo sea también para nosotros, el perder el sentido de la vida. Y esto sucede cuando nosotros creyentes somos incoherentes. Recibamos juntos aquella novedad que Dios trae a nuestras vidas; aquella novedad que nos alienta a partir siempre de nuevo, para ir allá donde se encuentra la humanidad más herida. Donde los hombres, más allá de la apariencia de la superficialidad y el conformismo, continúan buscando una respuesta a la pregunta sobre el sentido de sus vidas. Pero no iremos nunca solos: Dios camina con nosotros”.

 

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