14/11/2019, 19.30
VATICANO
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Papa: bien internet, pero hay que defender a los menores de la violencia y de la pornografía

Recibiendo a los participantes el congreso “Promoting Digital Child Dignity - From Concept to Action”, Francisco dijo que se debería prever la responsabilidad de las sociedades que permiten la navegación en internet y si bien el respeto de la privacidad, permitir el control de la edad de quien “navega”. 

 

Ciudad de Vaticano (AsiaNews)- Prever la responsabilidad de las sociedades que permiten la navegación en internet y si bien se debe exigir el respeto de la privacidad, también se debe permitir el control de la edad de quien “navega”. Son dos de la indicaciones indicadas por el Papa Francisco para combatir las consecuencias que imágenes de violencias y pornografía presentes en la  red tienen sobre los jóvenes.

Francisco habló hoy, recibiendo a unos 80 participantes en el congreso “Promoting Digital Child Dignity - From Concept to Action” que se desarrolla hoy y mañana en el Vaticano.

Francisco ante todo relevó que “la cuestión de la protección eficaz de la dignidad de los menores en el mundo digital” es un problema tan complejo que “exige la colaboración de todos: científicos y tecnológicos, empresarios y operadores económicos, legisladores, políticos y responsables de la seguridad, educadores y psicólogos y no por último líderes religiosos y morales”. 

“La Iglesia católica-agregó- en los últimos decenios, debido a las dramáticas experiencias vividas en su cuerpo, ha desarrollado una viva conciencia de la gravedad de los abusos sexuales a menores y de sus consecuencias, del sufrimiento que provocan, de la urgencia de sanar las heridas, de contrastar con la máxima decisión estos crímenes y desarrollar una prevención eficaz. Por esto se siente obligada también a mirar en adelante con visión de futuro”.

Enfrentando luego uno de los temas cruciales del convenio: el de la relación entre tutela de la libertad de expresión y de la privacidad con formas siempre más sofisticadas de criptación de los mensajes, que rinden imposible todo control, el Papa que:“es necesario encontrar un balance adecuado entre el ejercicio legítimo de la libertad de expresión y el interés social de asegurarse de que los medios digitales no se empleen para cometer actividades criminales que dañen a los menores”.

Al inicio, para favorecer el desarrollo de internet, evidenció Francisco, las sociedades que proveén los servicios fueron consideradas “meras proveedoras de plataformas tecnológicas”, no responsables ni legalmente ni moralmente de su uso. Pero cómo es enorme el potencial de los instrumentos digitales y “a menudo vemos antes los aspectos más fascinantes y positivos (que por fortuna no faltan)”, así también las consecuencias negativas. 

“La difusión de imágenes de abuso o de explotación de menores está en rápido aumento, y se refieren a formas cada vez más graves y violentas de abuso a menores de edad cada vez más jóvenes”. “La propagación de pornografía en el mundo digital crece de forma vertiginosa. Se trata ya de un hecho muy grave fruto de una pérdida general de sentido de la dignidad humana y vinculado con frecuencia al mundo del tráfico de personas. El fenómeno es todavía más dramático por el hecho de que dicho material es ampliamente accesible también a los menores por medio de internet y, sobre todo, por medio de los dispositivos móviles”.

la mayor parte de los estudios científicos concuerda en el poner en luz las duras consecuencias que se derivan sobre la psique y el comportamiento de los menores. Son consecuencias que durarán para toda su vida con fenómenos de grave dependencia, propensión a comportamientos violentos y relaciones emotivas y sexuales profundamente turbadas”.

Frente a tal realidad, sostiene el Papa, en primer lugar, “las autoridades deben poder actuar eficazmente sirviéndose de instrumentos legislativos y operativos apropiados, en el pleno respeto del Estado de Derecho y del justo proceso, para contrarrestar las actividades criminales que lesionan la vida y la dignidad de los menores”. Luego, en segundo lugar, explicó que las empresas tecnológicas “no pueden considerarse ajenas al empleo de los instrumentos que ponen en manos de sus clientes”.  “Es a ellas por lo tanto que dirijo el más decisivo pedido a la responsabilidad en relación con los menores, de su integridad y de su futuro. Sin la plena implicación de la sociedad del sector, sin una plena conciencia de las repercusiones morales y sociales de su gestión y de su funcionamiento, no será posible garantizar la seguridad de los menores en el contexto digital. Ellas están no sólo obligadas a respetar la leyes, sino también a preocuparse sobre las direcciones hacia dónde se mueve el desarrollo tecnológico y social por ellas promovidos y provocado, porque tal desarrollo precede de hecho a las mismas leyes que tratan de regularlo.

Para Francisco, también es importante el rol que puede ser desarrollado por los operadores de la comunicación, llamados a difundir la conciencia de los riesgos ínsitos en un desarrollo tecnológico incontrolado. “¡Todavía no se comprendió- y a menudo no se la quiere comprender-la gravedad de la cuestión en su conjunto y en las consecuencias futuras!”, subrayó exhortando por lo tanto a “una estrecha alianza con los medios, o sea con ustedes comunicadores y con vuestra capacidad de movilizar la opinión pública y la sociedad”.

Pero de hecho, “no basta con comprender, es necesario actuar. Refiriéndose al tema mismo del convenio, “Del concepto a la acción”, el Papa quiere “la condena moral de los daños provocados a menores por el mal uso de las nuevas tecnologías digitales debe traducirse en iniciativas concretas y urgentes”. 

Tal es, por ejemplo la australiana “Safety by Design” para la cual la responsabilidad de la seguridad no recae sólo sobre el cliente, sino también sobre quien lo proyecta y provee productos y el compromiso de los legisladores en algunos países para que las empresas que permiten la navegación a través de dispositivos móviles, estén obligados a verificar la edad de los clientes. Según estudios atendibles, subrayó, la edad media de primer acceso a la pornografía es a los 11 años y tiende a disminuir más. “Esto no es aceptable en ningún modo”. La industria debe, por lo tanto, colaborar con los padres y con la identificación de la edad no va por lo tanto considerada como una violación de la privacidad sino una premisa para la tutela eficaz del menor.

 

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