25/01/2021, 13.37
VIETNAM
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Thanh Hóa, la misión entre las tribus H'Mông en la era del Covid

de Thanh Thuy

Con motivo del Año Nuevo del Búfalo, el obispo Joseph Nguyễn Đức Cường visitó las comunidades étnicas que viven en la frontera con Laos. Es una realidad marcada por la pobreza, con una población que vive gracias a la agricultura y a la explotación del bosque. Al mismo tiempo, se caracteriza por una gran fe y la gente estuvo feliz de recibir la visita de su pastor. La misa fue al aire libre y un árbol sirvió como altar.

Hanói (AsiaNews) - Relanzar la misión entre las minorías étnicas, reforzar los lazos de las poblaciones locales con la comunidad diocesana y rezar por el nuevo Año del Búfalo que está a punto de comenzar, para que "se puedan superar las dificultades y el peligro de la pandemia del Covid-19". Es el espíritu que anima la misión pastoral de Mons. Joseph Nguyễn Đức Cường, obispo de Thanh Hóa, que comprende el norte de Vietnam y una parte sustancial de la frontera compartida con el país vecino, Laos. En los últimos días, ante la proximidad de las festividades del Año Nuevo Lunar, el prelado, acompañado de algunos grupos católicos, laicos y benefactores, visitó los poblados H'Mông de las comunas de Lốc Há y Pa Púa, en el distrito de Mường Lát. 

Mons. Joseph es obispo de Thanh Hóa desde el 27 de junio de 2018 (su nombramiento fue el 25 de abril del mismo año) y, para el cuatrienio 2019-2022, también se desempeña como presidente de la Comisión de Justicia y Paz de los obispos vietnamitas. El área de la diócesis se ubica en la región montañosa del noroeste vietnamita, a lo largo de la frontera con Laos, y sus habitantes viven de la agricultura y de los ingresos provenientes de la explotación de los bosques.

En la zona viven casi 42.000 habitantes, que pertenecen a grupos étnicos diferentes e incluyen, entre otros: Thái, H'Mông, Mường, Dao, Khơ Mú y Kinh. De ellos, los Thái y los H'Mông constituyen la mayoría. La mayor parte de las familias H'Mông viven en condiciones de extrema dificultad que suelen lindar con la pobreza. 

Para el obispo, esta es la tercera visita a la comunidad desde que asumió su cargo. El prelado, de 67 años, goza de buena salud y por eso no renuncia a los viajes y desplazamientos, con tal de testimoniar su cercanía y vínculo con los fieles, que siempre se alegran de encontrarse con su obispo y de celebrar la misa al aire libre, rodeados de bosques y montañas naturales. 

En diálogo con AsiaNews, un sacerdote cuenta: "celebramos la misa al aire libre, en el corazón de las montañas del norte". El obispo, cuenta, utilizó "un altar realizado con un árbol del bosque", y oró "en la pobreza, tan pobre como la gente que vive en estas tierras" que ni siquiera tiene una iglesia donde reunirse. 

La paz, el fin de la pandemia del nuevo coronavirus, el desarrollo de la comunidad son algunas de las numerosas intenciones que unieron a párroco y fieles en oración, con el deseo de alimentar su vida de fe y fortalecer el espíritu de solidaridad y ayuda mutua. Al final de la celebración, monseñor Joseph y algunos miembros de la delegación distribuyeron algunos regalos para celebrar el Año Nuevo Lunar, que comienza el 12 de febrero. "En estas visitas", concluye un voluntario católico, "surge realmente el milagro de la obra de Dios en el corazón de este pueblo", capaz de "rezar, cantar y sonreír, de una esperanza para superar la dureza y los peligros de la vida cotidiana, incluida la pandemia".

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