15/10/2021, 15.18
CHINA
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Xi Jinping ensalza la ‘democracia’ de Beijing, pero parte del Partido se opone a él

de Li Qiang

Para el presidente chino, el sistema político nacional es una "gran creación", la clave del éxito mundial del país. En vísperas del 20º Congreso del PCC, surgen tensiones con el vicepresidente Wang Qishan y la facción de Shanghái, encabezada por Zeng Qinghong.

Beijing (AsiaNews) - Según Xi Jinping, el sistema político de China es una "gran creación" y la clave de su éxito mundial. El presidente lo dijo ayer en una reunión del Partido Comunista Chino sobre el carácter constitucional del país, subrayando que se trata de una realidad con procesos plenamente democráticos.

Xi advirtió que la democracia no se reduce a promesas electorales, y que tampoco es un adorno o una decoración: "La democracia consiste en resolver los problemas reales de la gente". Los analistas afirman que con su discurso, el presidente intentaba responder a los ataques de Estados Unidos y sus aliados, que critican a China por la situación de los derechos humanos y la represión de la disidencia en el país. También se dice que Xi está preparando el terreno para el 20º Congreso del Partido Comunista Chino (PCC), que se celebrará dentro de un año y en el que probablemente logre un tercer mandato como secretario general del partido y presidente de la nación.

Sin embargo, Xi debe lidiar con problemas internos. El destacado sinólogo Willy Lam comenta en China Brief, que hay señales de una lucha interna de poder en el seno del Partido. En la mira de Xi hay dos pesos pesados del régimen: el actual vicepresidente Wang Qishan y el ex vicepresidente Zeng Qinghong. Las tensiones internas quedaron al descubierto cuando, el mes pasado la prensa (semioficial) china habló de un complot "siniestro y traicionero" contra Xi, urdido por algunos funcionarios del aparato político-judicial. Posteriormente, las autoridades eliminaron de la web los artículos en cuestión.

El enfrentamiento entre Xi y las facciones adversarias se produce en un momento de dificultades económicas para China. El país se enfrenta a una peligrosa crisis energética y a la posible quiebra de Evergrande. La gran empresa inmobiliaria acumula una deuda de unos 300.000 millones de dólares (258.000 millones de euros) que no consigue pagar. El endeudamiento es un problema que afecta a otros grupos chinos y sociedades de inversión creadas por los gobiernos provinciales. Por otro lado, el continuo resurgimiento de brotes de Covid en numerosas provincias amenaza la recuperación de la economía nacional. 

Ayer, Li Keqiang afirmó que China cuenta con los medios adecuados para hacer frente a los retos económicos actuales. En la Feria de Cantón (Guangzhou), el primer ministro chino explicó que, aunque el crecimiento económico se ralentizó en el tercer trimestre, el país aún puede alcanzar su objetivo: superar el 6% de crecimiento del PIB a finales de año.

Lam resalta que Xi lleva más de 630 días sin viajar al extranjero, teniendo que lidiar con desafíos internos a su poder, que actualmente llegan de forma indirecta. Un artículo publicado recientemente en Caixin -cuyo director es Hu Shuli, un protegido de Wang Qishan- recurre a imágenes culinarias para criticar el "conservadurismo obstinado" del presidente y su incapacidad para establecer buenas relaciones con Occidente.

Hasta hace poco, Wang era visto como un estrecho aliado de Xi. El escenario cambió tras el arresto de algunas personas de su círculo. El año pasado le tocó al magnate Ren Zhiqiang, condenado a 18 años por corrupción. Miembro de la facción "principesca", heredera de los primeros revolucionarios del Partido, Ren se refirió a Xi como "un payaso que se cree emperador", aunque sin mencionarlo directamente. En septiembre, la policía detuvo a Chen Feng, presidente del conglomerado HNA Group, una de las tantas empresas vinculadas a Wang según Lam) y a la que el gobierno sancionó recientemente. En abril, la Fiscalía General del Pueblo también procesó por sobornos a Dong Hong, un estrecho colaborador de Wang.

Al igual que Wang, Zeng Qinghong tiene fuertes intereses en el sector financiero chino, subraya Lam. Líder de la facción de Shanghai, expresión del ex presidente Jiang Zemin, Zeng es visto como un protector de grandes grupos empresariales como Fantasía Holding y Huarong. El primero está dirigido por su sobrina y se encuentra al borde de la quiebra; en cuanto a los reveses financieros de Fantasía, Zeng Baobao cargó la culpa contra el Partido y sus políticas.

La asociación de Zeng con Huarong es aún más pesada. Lai Xiaomin, ex presidente de la empresa estatal, fue detenido a fines del año pasado, para luego ser condenado y ejecutado en enero. Fue procesado por recibir sobornos por valor de 1.800 millones de yuanes (240 millones de euros) y acusado de traición al Partido.

Además, Xi debe afrontar otro problema. Al parecer, el ala pro-mercado del PCC discrepa con su doctrina de la "prosperidad común": el intento de obligar a los grandes grupos industriales (privados) a compartir su creciente riqueza con los sectores sociales desfavorecidos.

El posible rescate de Evergrande por parte del Estado también podría inscribirse en la batalla política interna del Partido. Sin embargo, resulta poco probable, en vista de la cercanía del fundador del grupo inmobiliario de Guangdong, Xu Jiangyin, con la Juventud Comunista. Desde que asumió como presidente en 2013, Xi marginó a esta poderosa facción del Partido, ligada a su predecesor Hu Jintao y al primer ministro Li Keqiang.

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