La condena de los inmigrantes pakistaníes en Australia a la masacre de Hanukkah

En una nota, la PCIA habla de un “horrible acto de violencia” que ha “conmocionado a nuestra comunidad”. Los autores del atentado de Bondi Beach, en Sydney, habrían sido un hombre de origen pakistaní y su hijo, que se habían acercado al ISIS. De Siria procedía, en cambio, el héroe que arriesgó su vida para desarmarlos. La condena del gobierno de Islamabad: "Nuestro propio país es víctima del terrorismo". Papa León XIV: “¡Basta de estas formas de violencia antisemita!”.

por Dario Salvi

Islamabad (AsiaNews) - Los inmigrantes pakistaníes en Australia, junto con los que viven en su país de origen, condenan “rotundamente la trágica e insensata balacera” de Bondi Beach, afirma en una nota publicada hoy la Pakistani Community in Australia (PCIA), para recordar a las víctimas y las familias de las 15 personas asesinadas en la playa de Sydney cuando celebraban la fiesta judía de Hanukkah, en una de las masacres antisemitas más graves que se han producido fuera del territorio israelí. Los atacantes habrían sido dos migrantes provenientes del país del sur de Asia, padre e hijo, radicalizados a lo largo de los años y con sospechosos lazos y simpatías por el Estado Islámico, confirmado por el hallazgo de una bandera del ISIS en su automóvil. “Este horrible acto de violencia –prosigue la declaración difundida en la página de la asociación – ha conmocionado a nuestra comunidad y ha dejado de luto a innumerables familias y amigos, y a todo el pueblo australiano”.

León XIV también habló hoy de manera improvisada sobre el ataque, durante la audiencia que concedió en el Aula Pablo VI a los donantes del árbol y el pesebre que serán inaugurados esta tarde, a las 17:00, en la Plaza de San Pedro. “¡Basta de estas formas de violencia antisemita! Debemos eliminar el odio de nuestros corazones” exclamó el pontífice, y pidió que se rece “por todos los que sufren a causa de la guerra y la violencia”. “Hoy en particular – prosiguió el Papa Prevost – deseo confiar al Señor a las víctimas de la masacre terrorista que se cometió ayer en Sydney contra la comunidad judía. El Pesebre y el Árbol son signos de fe y de esperanza – concluyó –, mientras los contemplamos en nuestras casas, en las parroquias y en las plazas, pidamos al Señor que renueve en nosotros el don de la paz y de la fraternidad”.

El saldo – que todavía es provisorio – del ataque ocurrido ayer poco antes de las 19:00 hora local durante la celebración judía de las luces, es de 16 muertos (la policía abatió a uno de los dos atacantes) y 42 heridos, algunos de ellos en estado grave. Entre las víctimas se encuentran una niña de 10 años y dos ciudadanos israelíes. Las crónicas locales e internacionales elogian la valentía de Ahmed al Ahmed, de 43 años, cuyos padres acaban de llegar de Siria, y a su vez es padre de dos hijas, que arriesgó su vida para desarmar a uno de los dos atacantes. Los agresores serían Sajid Akram, de 50 años, y su hijo Naveed, de 24 años, pero la información todavía es incompleta. Un inmigrante pakistaní – homónimo de uno de los dos autores de la masacre – denunció amenazas de muerte en las redes sociales, a pesar de no tener relación con lo ocurrido.

“Nuestros pensamientos más sinceros y nuestras oraciones más sentidas –prosigue la nota difundida por PCIA, que condenó inmediatamente el ataque – están con las víctimas, sus familias y todas las personas afectadas por este devastador evento. Si bien ninguna palabra puede aliviar realmente el dolor, esperamos que la muestras de fuerza, apoyo y compasión de la comunidad australiana en general brinde algo de consuelo en estos momentos de inmenso dolor y angustia”. La comunidad pakistaní elogió al mismo tiempo a Australia, definiéndola como una “nación vibrante y multicultural, construida sobre los valores fundamentales de seguridad, respeto, inclusión y comprensión recíproca”. Por lo tanto, se distancia de los “actos de violencia y odio” que “no tienen cabida en nuestra sociedad” y están “en clara oposición a estos principios compartidos que valoramos”.

“En estos momentos difíciles, reiteramos nuestro compromiso de solidaridad con el pueblo y las autoridades australianas. Instamos a todos los miembros de la comunidad a apoyarse mutuamente, mantenerse alerta y conservar el espíritu de unidad, empatía y resiliencia que nos define como australianos”, dice, subrayando la pertenencia y el vínculo con el país que los ha acogido. “En nombre de la comunidad pakistaní en Australia, expresamos nuestras más sinceras condolencias –concluye la nota– a las familias que han perdido a sus seres queridos y deseamos una pronta y completa recuperación a todos los que han resultado heridos”; expresamos asimismo nuestro apoyo a “las personas afectadas durante este período difícil”.

Entre los líderes internacionales que han condenado el ataque también se encuentra el primer ministro pakistaní Shehbaz Sharif, quien expresó sus condolencias por las víctimas y reiteró la oposición de Islamabad al “terrorismo en todas sus formas y manifestaciones”. Al expresar solidaridad a las víctimas y a los familiares, el presidente Asif Ali Zardari recordó que “Pakistán mismo” es “víctima del terrorismo” y por eso “condena la violencia contra civiles inocentes”. Entre los numerosos episodios se recuerda la escalada de ataques de los milicianos en el noroeste de los últimos meses. Incluso en el día de ayer, comenta la oficina del jefe del Estado, las fuerzas de seguridad abatieron a 13 militantes en dos operaciones separadas en los distritos de Mohmand y Bannu.

A pesar de las declaraciones y las manifestaciones de solidaridad, la masacre durante la fiesta judía de Hanukkah ha alimentado más de un temor dentro de la comunidad inmigrante pakistaní en Australia, que hasta ahora había podido integrarse sin mayores problemas. Estudios e investigaciones muestran que el número de expatriados pakistaníes está en constante crecimiento, son bien educados y están integrados en la comunidad laboral; son el 12º grupo migrante del país y se concentran sobre todo en los Estados de Victoria y Nueva Gales del Sur. Mantienen fuertes vínculos entre sí por medio de asociaciones y celebraciones como el Eid (la fiesta de fin del Ramadán), y contribuyen a la sociedad australiana en diversos sectores, a pesar de la complejidad de la integración y las percepciones.

La población inmigrante pakistaní en Australia, como se ha dicho, está en constante crecimiento. En 2023 eran 120 mil personas, número que es más del doble respecto a 2013. La mayoría llega con currículums cualificados, sobre todo en los sectores de ciencia, tecnología, ingeniería y contabilidad, sumado a un alto nivel de educación, con una proporción significativa de personas que poseen títulos universitarios, muy por encima de la media nacional. Los pakistaníes se han integrado activamente en diversos campos, como salud, tecnología de la información, finanzas y el mundo académico. Uno de los principales desafíos es el nivel de conocimiento del idioma inglés, sobre todo en la población femenina, lo que produce un cierto grado de aislamiento, y también puede ser un problema el reconocimiento de las cualificaciones. Por último, no faltan episodios de racismo en los lugares de trabajo, tanto manifiesto como encubierto, que podrían agravarse aún más en un futuro próximo como consecuencia del atentado en Bondi Beach.

 

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