La Iglesia egipcia pide justicia y ruega por el joven Giulio Regeni

Las autoridades egipcias dieron curso a una investigación sobre el homicidio del joven. El cuerpo presentaba signos de violencia y tortura. Se habla de un crimen político, pero no hay confirmaciones al respecto. Joven activista: “La Policía y los servicios de inteligencia no tienen interés en atacar así a un extranjero”. El Padre Rafic Greiche, vocero de la Iglesia egipcia: “Rogamos por él y por su familia”.


El Cairo (AsiaNews) – Permanece envuelta en una nube de misterio la muerte de Giulio Regeni, el joven investigador italiano (de origen friulano) cuyo cadáver fue encontrado el 3 de febrero pasado en Egipto, luego de días de ausencia y búsqueda en vano. Sobre el cuerpo del joven habrían sido hallados signos de tortura y abuso, y hay versiones enfrentadas con respecto al deceso, incluso entre las autoridades mismas de El Cairo. Las máximas instituciones en Roma se han activado, solicitando la plena colaboración del gobierno egipcio y del presidente Abdelfattah al Sisi. Investigadores italianos arribaron a Egipto y trabajarán codo a codo con los investigadores egipcios para esclarecer un caso que presenta muchas aristas oscuras.

Entrevistado por AsiaNews, el Padre Rafic Greiche, vocero de la Iglesia Católica egipcia, confirma que “no hay muchos elementos como para decir a ciencia cierta qué pudo haber ocurrido. Es necesario aguardar a que la magistratura siga su curso, no obstante –agrega-, dudo que se trate de un homicidio de índole política” y que la mano del gobierno esté tras esto. Tal vez sea más probable que hayan sido “amigos o personas con quienes haya entrado en contacto, y que éstos lo hayan traicionado”. La Iglesia egipcia, concluye el Padre Rafic, “ruega por él y por su familia, deseando que se haga justicia”.

Desde septiembre pasado, que Giulio Regeni, quien acababa de cumplir 28 años, vivía en un departamento de El Cairo, dedicado a escribir textos de economía egipcia para la American University. El joven desapareció el 25 de enero, en el marco de una jornada cargada de tensión en Egipto, situación en la que se recordaba el quinto aniversario del inicio de la revuelta estudiantil en la plaza Tahrir,  que marcó un punto de inflexión en la historia reciente del país.

A partir de las primeras reconstrucciones del hecho, parece ser que Regeni tenía una cita en las inmediaciones de la plaza, que, al igual que el resto de la metrópolis, estaba siendo custodiada por la policía y por las fuerzas de seguridad egipcias. Sin embargo, el investigador nunca llegó a la cita. Su cuerpo fue descubierto, ya sin señales de vida, sobre la ruta que une El Cairo con Alejandría. Una zona periférica, donde difícilmente el joven se haya aventurado en forma solitaria, siendo que estaba tan lejos de su vivienda (en Dokki, un barrio central de Giza) como del lugar de la cita.  

Los agentes descartan que pueda haber desaparecido por un error cometido por los servicios de seguridad egipcios, en el curso de una redada llevada a cabo contra las manifestaciones de oposición al gobierno. La tesis del secuestro o de un accidente tampoco parece plausible, dado que el cuerpo presentaría signos de tortura y quemaduras, y habida cuenta de que el joven habría muerto a causa de un golpe en la cabeza, y tras una lenta agonía.  

En la capital italiana el joven académico debía elaborar una investigación sobre la economía y el mercado laboral en Egipto, en la cual daba una atención particular a los movimientos sindicales. Por cierto, se trata de un tema “sensible” en esta época del país –que atraviesa una grave crisis, la cual se ha profundizado debido al tema del yihadismo, que ha afectado el rubro del turismo- pero este móvil no sería suficiente como para justificar un homicidio de matriz institucional o política.   

Magdy Mina, de 30 años de edad, es coordinador general y vocero del Maspero Youth Union, y cuenta a AsiaNews que “por el momento no hay elementos que puedan dar certeza” en torno a un caso que “sigue siendo oscuro”. Para algunos, tras la muerte,  “podría estar la mano de los servicio de inteligencia”, pero el joven activista cristiano considera a esta pista “poco probable” y se vuelca más bien a la “versión del incidente, si bien no sabemos de qué tipo pueda haberse tratado”.

Nacido en octubre de 2011 para denunciar la masacre de los coptos de Maspero, el movimiento cristiano reúne a miles de personas que apoyan la causa, y ha organizado, junto a los “Tamarud”, la manifestación de 30 millones de personas que, a fines de junio de 2013, contribuyó a la caída del presidente Morsi. La organización ha mantenido una posición crítica también en relación al gobierno de al Sisi, pero su representante excluye que éste último pueda estar involucrado en el hecho.

“Policía e inteligencia –explica- no tienen razones para hacer todo esto. E incluso si hubieran querido obtener información, no tenían necesidad alguna de llegar a estos extremos con un extranjero europeo, italiano”. Por otro lado, hay otro aspecto, explica, que ha de tenerse en cuenta. “El turismo, uno de los principales recursos del país –cuenta- está en crisis a causa del terrorismo. Un asesinato de este tipo alejaría aún más a los extranjeros”.

Es igualmente poco probable la pista vinculada a los estudios e investigaciones que Regeni estaba llevando adelante, por el hecho de que “hay cientos de académicos en Egipto” que están estudiando los mismos temas. “No es plausible” comenta Magdy Mina, para quien “tal vez algo se haya ido de las manos, un incidente, un evento propio de las noticias, pero nada de índole política”. “Deseo que las autoridades puedan esclarecer el caso –concluye el joven- pero no creo que lo hagan. Se hará todo lo posible para que el caso sea olvidado lo más pronto posible”.

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