ONU: el ataque al convoy en Alepo es un crimen. El saldo de víctimas sube a 126

Entre los muertos hay 68 niños. De momento no se tienen noticias oficiales sobre los autores. Ningún grupo ha reivindicado la masacre. Atacaron a civiles que huían de Foah y Kefraya, dos localidades que hace tiempo estaban asediadas por el gobierno. Los medios occidentales hacen alusiones a un involucramiento de Damasco en el hecho. Pero parece haber sido obra de al Qaeda. 


Alepo (AsiaNews/Agencias) – El ataque perpetrado el fin de semana pasado contra un convoy cargado de refugiados sirios –incluyendo decenas de niños- en las cercanías de Alepo es un “crimen de guerra”. Es lo que subraya Rupert Colville, vocero del Alto comisariado de la ONU por los derechos humanos, al comentar el atentado en el cual murieron cuando menos 68 niños, con un saldo actualizado de 126 víctimas. La explosión embistió la zona de Rashideen, afectando a un grupo de autobuses que transportaban a los evacuados que habían huido de las dos ciudades sirias que están sitiadas por el gobierno. “Sumamos nuestra voz –subraya el funcionario de las Naciones Unidas-  a la condena generalizada contra el ataque perpetrado en las inmediaciones de Rashideen, una zona rural al oeste de Alepo, que ha embestido a un convoy que transportaba personas” inocentes. “Se trata de un ataque que equivale a un crimen de guerra –agrega-, y del cual por el momento “no se conocen fehacientemente la modalidad ni los autores”.

El 15 de abril pasado, un vehículo abarrotado de explosivos embistió a un convoy, en la periferia de la metrópoli del norte del país que otrora fuera capital económica y comercial de la Siria y que desde diciembre pasado ha vuelto a estar bajo el control absoluto de Damasco. Según lo que refiere el Observatorio sirio por los derechos humanos – ONG con base en Londres, partidaria de los rebeldes y sostenida por los sauditas- las víctimas serían cuando menos 109 y habría decenas de heridos.

La explosión destruyó el bus e incendió los autos estacionados en la zona, dejando los cuerpos de los muertos diseminados por el terreno.

En el mensaje de Pascua, el Papa Francisco también condenó el atentado, al hablar de un “ruin ataque contra los refugiados que huían, que ha provocado numerosos muertos y heridos”. “Que [Dios] sostenga de manera particular los esfuerzos de cuantos se desempeñan activamente para brindar alivio y conforto a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte”.

El convoy, que estaba estacionado aguardando la partida, estaba situado en una zona controlada por los rebeldes, en la periferia de Alepo. La explosión ocurrió mientras los refugiados, en su gran mayoría niños, se estaban reuniendo en torno a un vehículo que había comenzado a distribuir comida. Las víctimas eran originarias de Foah y Kefraya, dos ciudades que estuvieron sitiadas por el gobierno y que fueron objeto de un reciente acuerdo –en el cual Irán y Qatar han actuado como mediadores- que ha garantizado la luz verde para proceder a su evacuación.

Hasta ahora no ha habido reivindicaciones oficiales en torno al ataque. Sin embargo, de acuerdo a algunos expertos se trataría de un gesto de al Qaeda, puesto que ningún vehículo cercano al gobierno habría tenido acceso al área, siendo que está controlada por los rebeldes.  De allí surge la idea de que se trata de un atentado –cuya modalidad recuerda a los gestos cumplidos en el pasado por la misma red del terror fundada por Osama bin Laden o por Ahrar al Sham – que sería obra de grupos milicianos, muy probablemente vinculados a al Qada y cuyo blanco fueron los refugiados simpatizantes del gobierno.

Asimismo, los expertos recuerdan que el denominado frente de los “rebeldes” no conforma en absoluto un todo unido, sino que los intereses divergen dependiendo del grupo y de sus sostenedores (Turquía, Qatar, Arabia Saudita, Estados Unidos). Por lo tanto, el ataque sería obra del frente que busca derrocar al presidente sirio Bashar al-Assad.

Por su parte, los periódicos occidentales por el momento hablan de una matriz “desconocida”  al referirse al atentado, agregando que los rebeldes no tienen “interés” en atacar a los evacuados de sus propias ciudades. El ataque hizo temer que produjera una interrupción en las operaciones de evacuación llevadas adelante en las localidades asediadas. En realidad, se desarrollaron de manera regular durante toda la jornada del domingo 16 de abril.

 

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