16/04/2017, 13.07
VATICANO

El Papa en la bendición Urbi et Orbi: Que el Resucitado conforte al pueblo sirio, al Oriente Medio, a África, a Ucrania y a América Latina

de Papa Francesco

En el mensaje de Pascua, el Papa Francisco recuerda la masacre de los refugiados que fueron bombardeados ayer mientras huían de Alepo. “Los signos de la Pasión” de Jesús nos atraen “hacia su camino, el camino de la vida”. “El Pastor Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven obligados a dejar la propia tierra a causa de los conflictos armados, de los ataques terroristas, de las carestías, de los regímenes opresivos”. Un recuerdo por Europa, donde falta la “esperanza”. 

Ciudad del Vaticano (AsiaNews) – Un “pensamiento particular” por el pueblo sirio, recordando “el último ataque ruin contra refugiados que huían, que ha provocado numerosos muertos y heridos”, sucedido ayer en la periferia de Alepo, que causó decenas de muertos. Pero también una esperanza para todo el Oriente Medio, para los “conflictos” y para las “carestías” del África; para Ucrania y para las “tensiones políticas y sociales” de América Latina.   Un pensamiento también para Europa,  para que el Señor resucitado “dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad,  especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes”. Son algunos de los temas que el Papa Francisco ha citado en su discurso que precedió a la bendición Urbi et Orbi hoy a las 12 (hora local) desde el balcón de la basílica de San Pedro.

Con anterioridad, el pontífice celebró la misa de Pascua en la anteiglesia de la basílica, que estuvo  colmada de arreglos florales provenientes de Holanda. En un principio se anunció que no habría homilía –puesto que ya había sido pronunciada ayer con la vigilia- y que le seguiría el mensaje Urbi et Orbi. Pero luego Francisco expresó algunos pensamientos de manera improvisada. “En esta cultura del descarte –dijo- donde aquello que no sirve va por el camino del usa y tira, donde aquello que no sirve es descartado, esa piedra –Jesús, es descartada y es fuente de vida. Y también nosotros –guijarros por tierra, en esta tierra de dolor, de tragedias, con la fe en Cristo Resucitado tenemos un sentido, en medio de tantas calamidades. El sentido de mirar más allá, del sentido de decir: “Mira que no hay un muro; existe un horizonte, existe la vida, existe la alegría, existe la cruz, con esta ambivalencia. Mira hacia adelante, no te encierres”.

A continuación, el Mensaje pascual del Papa Francisco:

 

Queridos hermanos y hermanas: ¡Feliz Pascua!

Hoy, en todo el mundo, la Iglesia renueva el anuncio lleno de asombro de los primeros discípulos: Jesús ha resucitado — Era verdad, ha resucitado el Señor, como había dicho (cf. Lc 24,34; Mt 28,5-6).

La antigua fiesta de Pascua, memorial de la liberación de la esclavitud del pueblo hebreo, alcanza aquí su cumplimiento: con la resurrección, Jesucristo nos ha liberado de la esclavitud del pecado y de la muerte y nos ha abierto el camino a la vida eterna.

Todos nosotros, cuando nos dejamos dominar por el pecado, perdemos el buen camino y vamos errantes como ovejas perdidas. Pero Dios mismo, nuestro Pastor, ha venido a buscarnos, y para salvarnos se ha abajado hasta la humillación de la cruz. Y hoy podemos proclamar: «Ha resucitado el Buen Pastor que dio la vida por sus ovejas y se dignó morir por su grey. Aleluya» (Misal Romano, IV Dom. de Pascua, Ant. de la Comunión).

En toda época de la historia, el Pastor Resucitado no se cansa de buscarnos a nosotros, sus hermanos perdidos en los desiertos del mundo. Y con los signos de la Pasión —las heridas de su amor misericordioso— nos atrae hacia su camino, el camino de la vida. También hoy, él toma sobre sus hombros a tantos hermanos nuestros oprimidos por tantas clases de mal.

El Pastor Resucitado va a buscar a quien está perdido en los laberintos de la soledad y de la marginación; va a su encuentro mediante hermanos y hermanas que saben acercarse a esas personas con respeto y ternura y les hacer sentir su voz, una voz que no se olvida, que los convoca de nuevo a la amistad con Dios.

Se hace cargo de cuantos son víctimas de antiguas y nuevas esclavitudes: trabajos inhumanos, tráficos ilícitos, explotación y discriminación, graves dependencias. Se hace cargo de los niños y de los adolescentes que son privados de su serenidad para ser explotados, y de quien tiene el corazón herido por la violencia que padece dentro de los muros de su propia casa.

El Pastor Resucitado se hace compañero de camino de quienes se ven obligados a dejar la propia tierra a causa de los conflictos armados, de los ataques terroristas, de las carestías, de los regímenes opresivos. A estos emigrantes forzosos, les ayuda a que encuentren en todas partes hermanos, que compartan con ellos el pan y la esperanza en el camino común.

Que en los momentos más complejos y dramáticos de los pueblos, el Señor Resucitado guíe los pasos de quien busca la justicia y la paz; y done a los representantes de las Naciones el valor de evitar que se propaguen los conflictos y de acabar con el tráfico de las armas.

Que en estos tiempos, el Señor sostenga en modo particular los esfuerzos de cuantos trabajan activamente para llevar alivio y consuelo a la población civil de Siria, víctima de una guerra que no cesa de sembrar horror y muerte. Que conceda la paz a todo el Oriente Medio, especialmente a Tierra Santa, como también a Irak y a Yemen.

Que los pueblos de Sudán del Sur, de Somalia y de la República Democrática del Congo, que padecen conflictos sin fin, agravados por la terrible carestía que está castigando algunas regiones de África, sientan siempre la cercanía del Buen Pastor.

Que Jesús Resucitado sostenga los esfuerzos de quienes, especialmente en América Latina, se comprometen en favor del bien común de las sociedades, tantas veces marcadas por tensiones políticas y sociales, que en algunos casos son sofocadas con la violencia. Que se construyan puentes de diálogo, perseverando en la lucha contra la plaga de la corrupción y en la búsqueda de válidas soluciones pacíficas ante las controversias, para el progreso y la consolidación de las instituciones democráticas, en el pleno respeto del estado de derecho.

Que el Buen Pastor ayude a Ucrania, todavía afligida por un sangriento conflicto, para que vuelva a encontrar la concordia y acompañe las iniciativas promovidas para aliviar los dramas de quienes sufren las consecuencias.

Que el Señor Resucitado, que no cesa de bendecir al continente europeo, dé esperanza a cuantos atraviesan momentos de dificultad, especialmente a causa de la gran falta de trabajo sobre todo para los jóvenes.

Queridos hermanos y hermanas, este año los cristianos de todas las confesiones celebramos juntos la Pascua. Resuena así a una sola voz en toda la tierra el anuncio más hermoso: «Era verdad, ha resucitado el Señor». Él, que ha vencido las tinieblas del pecado y de la muerte, dé paz a nuestros días.

¡Feliz Pascua!

 

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