Beirut, enfrentamiento sin precedentes entre la Iglesia maronita y un periódico filo-Hezbolá
de Fady Noun

Los obispos se alinean en defensa del Card. Raï, atacado por el cotidiano Al-Akhbar. En el centro de la controversia la homilía dominical y el ataque a los depósitos de armas y explosivos en las zonas residenciales. Para los prelados los enemigos son aquellos que fomentan la tensión. El objetivo de la “neutralidad activa”. Crecen las sospechas de manipulasión de la escena teatro de las explosiones, como para el homicidio de Hariri.

 


Beirut (AsiaNews) - Con un ataque sin precedentes contra el cotidiano al-Akhbar, acusado de conducir una campaña “programada y retribuida” contra el patriarca Raï, la comisión episcopal para las Comunicaciones afirmó que las informaciones sobre “armas y explosivos escondidos en las zonas residenciales y entre los civiles” revelados en la homilía dominical por el jefe de la Iglesia maronita son “carentes de cualquier duda”.

“En vez de acusar abusivamente al patriarca, cuyas informaciones disponibles no dan lugar a dudas de ningún tipo, aconsejan a este periódico verificar e investigar sobre la parte en la cual se narra sobre los depósitos de armas y explosivos en los barrios residenciales y entre los civiles. Porque-afirma la nota de los obispos- es entre éstos que se esconde el enemigo”.

En su homilía, considerada el primer ataque directo contra la estrategia militar de Hezbolá, el patriarca Raï había pedido a los dirigentes de “considerar la explosión en el puerto de Beirut como una señal de alarma”.Para el purpurado sería útil “ inspeccionar todos los depósitos de armas depositadas ilegalmente en el corazón de los barrios residenciales, en las ciudades y en los pueblos”.

El jefe de la Iglesia maronita agregó que “ciertas regiones libanesas se convirtieron en campos minados, que podrían saltar por los aires en cualquier momento. La presencia de estos escondites representa una verdadera y propia amenaza para la vida de los libaneses, que no pertenece a ninguno, ni a un partido y ni siquiera a una organización”. “Es tiempo-concluyó el purpurado- de desenterrar estas armas y estos explosivos, de modo que los ciudadanos se puedan sentir al seguro”.

Además el patriarca, el cual promueve y ha relanzado desde hace varias semanas el principio de la “neutralidad activa” del Líbano, había subrayado: “Hoy el Líbano necesita más que nunca de paz para recuperar sus fuerzas. Ya tenemos suficiente de guerras, de combates y de conflictos que, por otro lado, ninguno de nosotros jamás quiso”.

El cotidiano al-Akhbar interpretó este deseo de paz como un modo para “promover la paz con el enemigo” israelí. Según ellos, las advertencias contra los depósitos secretos de armas y explosivos son “una adhesión a la propaganda israelí, contra la resistencia”.

En la huella ya trazada, la comisión episcopal para las Comunicaciones sociales se dijo “asombrada por los temores y por el pánico a cualquiera investigación internacional (sobre la explosión del 4 de agosto en el puerto de Beirut, Ndr), como si estuviésemos escondiendo algo, confirmado indirectamente las sospechas relativas a una manipulación de la escena del crimen, exactamente cómo sucedió después de asesinato del entonces presidente del Consejo, el mártir Rafic Hariri”.

En realidad, (la comisión) exhortó a las fuerzas de seguridad a hacer su trabajo “sin consideración por las personas, en ninguna circunstancia, porque la vida humana es más preciosa de todas las ecuaciones regionales que no han traído al Líbano más que destrucción y crisis económicas, financieras y sociales”. Ésta al final denunció los esfuerzos realizados por al-Akhbar “para denigrar las valientes propuestas del patriarca sobre la neutralidad positiva y la necesidad de liberar al poder de su cerco”.

 

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