Lucha por el poder entre Duterte y el boxeador Manny Pacquiao. Washington y Beijing observan

En preparación de las elecciones, el presidente en ejercicio y el famoso boxeador se disputan el liderazgo del partido gobernante. Como no puede ser reelegido, Duterte - pro Beining - se postulará como vicepresidente. Estados Unidos apuesta por Sarah Duterte, hija del jefe de Estado. Con un cambio de orientación en Manila, los chinos podrían volverse más agresivos en el Mar de China Meridional.

 


Manila (AsiaNews) - De cara a las elecciones presidenciales de mayo del año que viene, el presidente filipino Rodrigo Duterte y el campeón de boxeo Manny Pacquiao intercambian golpes por el control del PDP-Laban. La contienda interna de partido gobernante en Filipinas es cuidadosamente observada por China y Estados Unidos. Beijing desearía la continuación de la política de Duterte, centrada en reforzar las relaciones con los chinos (a cambio de inversiones que solo llegaron en parte), pese a la tradicional alianza de su país con Washington.

Las facciones contrapuestas dentro del PDP-Laban y encabezadas por Duterte y Pacquiao están maniobrando a fin de que sus respectivos candidatos sean elegidos para dirigir el partido. El presidente filipino no puede postularse para un segundo mandato, pero la semana pasada anunció que quería presentarse como candidato a vicepresidente.

Pacquiao todavía no ha confirmado si se presentará a las elecciones. Hace pocos días declaró que el mes que viene tomará una decisión. El famoso boxeador ha criticado a menudo a Duterte acusándolo de ser demasiado blando con China en las disputas territoriales sobre el Mar de China Meridional.

Desde que fue elegido en 2016 Duterte ha construido una relación privilegiada con China. A diferencia de su predecesor, Benigno Aquino III, el hombre fuerte de Manila ha tratado de reducir las tensiones con los chinos y decidió ignorar un fallo de la Corte de Arbitraje Internacional de La Haya que calificó "sin base legal" los reclamos chinos sobre casi el 90% del Mar de China Meridional

Manila, junto con Vietnam, Malasia, Brunei, Taiwán (y en parte Indonesia), se opone a las reivindicaciones territoriales chinas. Eso no ha impedido a Beijing militarizar algunas islas y arrecifes de coral de la zona. Para contener la expansión china, los buques de guerra estadounidenses patrullan regularmente en los alrededores de estos puestos militares.

Apenas fue elegido, Duterte anunció que su país se “separaba” de su aliado estadounidense. Su posición se fue flexibilizando y a fines de julio abandonó la idea de cancelar el Visiting Forces Agreement que permite a la fuerzas de Estados Unidos operar en Filipinas.

Dadas sus relaciones con el gobierno chino, Washington preferiría un opositor a Duterte en la presidencia o por lo menos una figura más "amigable", como Sarah Duterte, hija del presidente y alcaldesa de la ciudad de Davao. A diferencia de su padre, la referente del partido regional Hugpong ng Pagbabago tiene posiciones más cercanas a Estados Unidos. Sin embargo, todavía no ha decidido si se presentará a las elecciones presidenciales.

Collin Koh, experto en asuntos militares de la Escuela de Estudios Internacionales S. Rajaratnam de Singapur, considera que, con un presidente filipino pro estadounidense, China podría intentar cambiar el estatus de Scarborough Shoal. El banco de arena está ocupado por Beijing desde 2012, pero Manila lo reclama como propio. Para mantener las buenas relaciones con Duterte, los chinos han evitado hasta ahora fortificar y militarizar el afloramiento en el Mar de China Meridional. "La situación - dijo Koh a AsiaNews - podría cambiar si China percibe un cambio de orientación en el electorado filipino de cara a las elecciones presidenciales".

Koh señala que la militarización china de Scarborough Shoal pondría a prueba el compromiso de Estados Unidos con Filipinas. El investigador considera que sería un error hacer demasiado hincapié en un cambio de rumbo en Manila. "Aunque asuma un gobierno filipino mejor dispuesto hacia Washington, mantendrá de todos modos estrechos lazos económicos con China, a la que se considera un socio vital para la recuperación posterior a la pandemia".

 

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