La variante Omicron amenaza la reactivaciĆ³n del turismo en Asia

Por temor a una nueva ola de casos -como sucedió con la variante del Delta-, muchos países han cerrado sus fronteras al ingreso de extranjeros. Los que vivían del turismo internacional ahora se centran en el turismo interno. Asia-Pacífico es la única región del mundo donde aún no se han reanudado los vuelos internacionales. La economía regional, fuertemente afectada por la falta de turistas chinos.


Milán (AsiaNews/Agencias) - Mientras los expertos estudian la contagiosidad y la mortalidad de la nueva variante del coronavirus, en Asia cunde cierta esquizofrenia a raíz del Omicron. Sigue vivo el recuerdo de los miles de muertos que dejó la variante Delta durante el verano pasado. Sin embargo, por el momento pareciera que la nueva cepa de Covid-19 es muy contagiosa, pero poco letal.

Japón no quiso arriesgarse: la semana pasada, Tokio pidió a las compañías aéreas que suspendieran las reservas de vuelos al archipiélago hasta finales de diciembre. El gobierno luego dio marcha atrás, imponiendo un techo de 3.500 ingresos diarios procedentes del extranjero. Tras los picos de más de 20.000 nuevos casos diarios durante el pasado verano, el nuevo primer ministro Fumio Kishida tomó medidas drásticas para proteger a la población. Esto, a pesar de que casi el 80% de los japoneses han completado su ciclo de vacunación y de que en las últimas semanas se reportaron cerca de cien nuevos contagios por día, con un total de tres casos de Omicron detectados hasta el momento. Por otro lado, el número de turistas ha bajado de 32 millones en 2019, a 4 millones el año pasado. Según algunos observadores, a pesar de los problemas que provoca la falta de turistas en el País del Sol Naciente, Japón bien podría haber aprendido a vivir sin los ingresos del turismo.

Sin embargo, este no es el caso de otros países asiáticos y compañías aéreas que operan en la región. Según los datos publicados por la International Air Transport Association, Asia-Pacífico es la única zona del mundo que no ha restablecido los vuelos internacionales en los últimos dos años: en octubre de 2021 se produjo un descenso del 92,8% respecto a 2019, una cifra en línea con el 93,1% registrado en septiembre. 

En un intento de hacer frente a una nueva crisis, Singapur mantiene abiertas sus fronteras. La ciudad-estado estableció carriles preferenciales, de acceso rápido, para los viajeros vacunados (Vaccinated Travel Lane, VLT) procedentes de otros Estados asiáticos. Sin embargo, con la imposición de nuevas restricciones y cuarentenas en las naciones vecinas tras el descubrimiento de Omicron, se desvanecen las esperanzas de una recuperación. En 2019, el 17% de los turistas que aterrizaron en el aeropuerto internacional de Changi procedían de China, el 13% de Indonesia, el 8% de la India y el 7% de Australia. A pesar de los VLT -en vigor para los pasajeros de todos estos países y muchos más- los turistas no llegan. Los expertos sostienen que en el mes de diciembre el aeropuerto de Changi no llegará ni al 10% del tráfico aéreo previo a la crisis. 

La falta de turistas procedentes de China es el mayor problema para las economías del Sudeste Asiático (y otras): en 2019, los chinos gastaron alrededor de 260.000 millones de dólares en el extranjero. En Vietnam, donde la pandemia provocó el cierre del 95% de los negocios turísticos, los chinos representaban el 32% del total de pasajeros. En la isla surcoreana de Jeju, un popular balneario en el que los chinos podían aterrizar sin visado, el número de turistas pasó de más de un millón en 2019 a 103.000 en 2020. De enero a septiembre de este año, solo recibió a 5.000 visitantes. 

Para los países que logran contener el número de contagios, la única solución parece ser apostar al turismo interno. Es lo que está haciendo Camboya, que no puede permitirse un nuevo derrumbe del sector: según las cifras del Gobierno, el número de viajeros del fin de semana del 4 al 5 de diciembre aumentó un 4,65% respecto al fin de semana anterior, con más de 181.000 turistas, de los cuales solo 5.000 procedían del extranjero.