Vicario de Arabia: En la trágica situación de Yemen debe intervenir la comunidad internacional

Decenas de ONG piden al Consejo de la ONU para los Derechos Humanos una "investigación" independiente sobre los crímenes cometidos por los frentes en combate. Es la peor "crisis humanitaria" en el planeta. Mons. Hinder: "Adicionado a la tragedia, la falta de información desde dentro y no se ve una salida en el horizonte."


Sana'a (AsiaNews) - Las partes envueltas en el conflicto en Yemen "no quieren escuchar ahora a las voces críticas" que vienen de fuera, continuando cometiendo atrocidades y violencia; sin embargo, "no hay otro camino" que "ejercer presión" por parte de la comunidad internacional, ya que "la situación es trágica, se pone peor cada día y no se ve una salida en el horizonte." Esto es lo que dice a AsiaNews Paul Hinder, Vicario Apostólico de Arabia del Sur (Emiratos Árabes Unidos, Omán y Yemen), al comentar sobre la situación en Yemen, la nación árabe desgarrada por una sangrienta guerra agravada por el hambre y las epidemias. "Hay una especie de adicción a la tragedia - añade el prelado - y la falta de información desde el interior no ayuda."

Esta mañana el Human Rights Watch (HRW) y otras 56 organizaciones no gubernamentales, algunas de las cuales están activas en el país árabe, han hecho un llamamiento al Consejo de Derechos Humanos de las Naciones Unidas. Es necesario, escriben los activistas, abrir una investigación "internacional independiente" para "indagar" los abusos cometidos por las partes en conflicto en Yemen. Un país, añaden, por más de dos años y medio en guerra y que debe enfrentar "la peor crisis humanitaria en el planeta."

Desde enero de 2015, la nación del Golfo es el escenario de un sangriento conflicto interno  que ve oponerse el liderazgo sunita del ex presidente Abedrabbo Mansour Hadi, con el apoyo de Riad, y los rebeldes chiitas Houthi, cercanos a Irán y el Hezbolá libanés. En marzo de 2015, una coalición árabe con guía saudita ha promovido ataques contra los rebeldes, terminando en la mira de las Naciones Unidas por las víctimas [entre los civiles] que han causado. Entre ellos también hay niños.

Fuentes de la ONU hablan de más de 8400 muertos y 48.000 heridos.

Sobre un total de 28 millones de habitantes, el conflicto también dejó 18,8 millones de personas necesitadas de asistencia y ayuda humanitaria para sobrevivir. De éstos, por lo menos 7 millones se consideran al borde del hambre; entre ellos, 2,3 millones son niños "desnutridos" y menores de cinco años.

Además de la violencia de la guerra, la población civil también se enfrenta a la hambruna y las enfermedades, incluyendo la peor epidemia de cólera en el mundo; Según fuentes de la Organización Mundial de la Salud, el número total de casos superó el medio millón.

En una carta enviada a las naciones pertenecientes al Consejo de Seguridad de la ONU, las ONG firmantes piden la creación de un órgano independiente encargado de la tarea de analizar las "graves violaciones" del derecho internacional y los derechos humanos. Activistas y ONG lanzan cargos contra ambos frentes en la lucha. Los rebeldes Houthi bombardearían los barrios residenciales e intentarían reclutar a niños soldados; la coalición árabe guiada por los saudíes ha causado decenas de víctimas en los ataques aéreos que, en varias ocasiones, se han centrado en viviendas, escuelas, hospitales y la población civil. Es hora de poner fin "a la impunidad, que es el elemento central de la guerra que se libra en Yemen".

Entrevistado por AsiaNews, Mons. Hinder califica de "importante este llamado" sin tener en cuenta el "resultado final", porque "no hay otro camino que ejercer presión sobre los actores involucrados en el conflicto". El prelado dijo que estaba "preocupado" porque hasta ahora "nadie quería asumir la responsabilidad de resolver la guerra, nadie quiere dar la cara a pesar de una creciente conciencia de que nadie puede ganar" militarmente. Por ello, añade, "cada vez es más importante encontrar una manera para ponerse alrededor de una mesa y encontrar un compromiso."

"A nivel humanitario", prosigue Mons. Hinder - la situación es desastrosa. Hay personas y organizaciones e instituciones, incluidas las religiosas, que trabajan admirablemente [y en forma anónima] a favor del pueblo, pero son intervenciones que no son suficientes para resolver los problemas" en su complejidad y alcance. Además, emerge cada vez más una especie de "habituación a la tragedia" que se añade el problema "de la escasez de información que viene desde el interior: todo se pone en cuarentena, porque nadie quiere que realmente la verdad emerja." "Hay que presionar a los gobiernos - dijo el prelado - y esto es una tarea para la ONU y otras organizaciones internacionales." (DS)

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