El Papa en la UNESCO: reconocer que la humanidad es magnífica

Primer día de León XIV en Francia. En el Pavillon d’Honneur, propuso la pregunta "¿Qué significa ser humano?". Denunció la deshumanización y una visión del hombre que depende de la eficiencia. La IA es incapaz de responder a las preguntas sobre el sentido. En el Elíseo: "No resignarse a una guerra 'inevitable', sino promover sin descanso el diálogo y la diplomacia".

París (AsiaNews) – "Puesto que las guerras nacen en la mente de los hombres, es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz". Esta fue la convicción que acompañó la creación de la UNESCO —Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura— en 1945, después de medio siglo de guerras, conflictos y atroces pérdidas de vidas humanas. Esta tarde, en el primer día de su viaje apostólico a Francia, del 25 al 28 de septiembre, el papa León XIV visitó la sede central en París. "Construir juntos un mundo justo es [...] el fundamento mismo de la cooperación internacional", afirmó en su discurso. "Para que todos los pueblos puedan crecer en paz".

Prevost se presentó ante la asamblea —recibido por el director general de la Unesco, Khaled Ahmed El-Enany Ali Ezz, y por Mons. Roberto Campisi, observador permanente de la Santa Sede— como "testigo de la paz". La Santa Sede, recordó, considera a la institución "un interlocutor privilegiado al servicio del bien común", con el que colabora desde 1952, "aportando su contribución al diálogo entre las naciones, con el fin de promover un auténtico desarrollo humano". El Papa invitó a considerar la organización como "un lugar donde la humanidad reflexiona sobre sí misma". Y destacó que "es imposible promover la educación, las ciencias y la cultura sin promover la vida del hombre y de la mujer, quienes son sus protagonistas".

Al hablar de educación, el Pontífice subrayó la experiencia "muy antigua" de la Iglesia en este ámbito. De hecho, "desde hace siglos", las comunidades que la integran "abren escuelas y universidades, enseñan a leer y escribir", y están presentes incluso "en los lugares más pobres y remotos". León XIV llevó luego el discurso más allá de las "obras": "Ninguna educación está completa si no aborda la cuestión del sentido". Y citó las palabras que Juan Pablo II dirigió a la UNESCO en 1980: educar es ayudar al hombre a “ser” más y no sólo a “tener” más, reconociendo en él su trascendencia. El papa Wojtyla visitó Francia siete veces durante su pontificado.

"¿Qué significa ser humano?"

León XIV planteó ante la asamblea reunida en el Pavillon d’Honneur una pregunta que interpela con urgencia y que concierne a todas las culturas: "¿Qué significa ser humano?". "Incluso en el siglo XXI, no podemos dar por sentado que sabemos quién es la persona humana o qué significa vivir como ser humano —afirmó—. Efectivamente, cada generación está llamada a enfrentarse a esta pregunta, especialmente ante las tragedias que, lamentablemente, suceden incluso hoy en día".

El Pontífice intentó responder a la pregunta compartiendo tres reflexiones. "Hombre" es, ante todo, alguien que "es concebido y nace". "humano significa, en primer lugar, ser un hijo. Ninguno de nosotros eligió serlo", afirmó. En segundo lugar, Prevost subrayó nuestra pobreza originaria, ya que "todos nacemos desnudos y necesitados". "Olvidar las circunstancias de nuestro nacimiento oscurece la idea misma de la vida humana, porque separa la vida de la historia que todos compartimos". Por último, añadió que "mantener viva la memoria de nuestra humanidad común es reconocer su grandeza —es decir, su inmenso potencial—, aunque se vea menoscabada por tantas formas de maldad e injusticia".

"El ser humano es aquel que crece, aprende y trabaja con las manos y con la mente", añadió. "reconocer que la más terrible de las “obras humanas” es la guerra; porque en ella la propia ciencia queda puesta al servicio de una voluntad inhumana de destruir y de matar". A continuación, recordó el preámbulo de la Unesco: "Es en la mente de los hombres donde deben erigirse los baluartes de la paz".

IA y dignidad humana

El Pontífice subrayó que las palabras de la Carta de la Unesco no han "perdido nada de su fuerza" después de 80 años. "La paz es auténtica cuando brota de la virtud de la justicia y no de un simple contrato, de una voluntad recta más que de un equilibrio inestable de intereses. A decir verdad, sólo una voluntad recta puede reconocer en el otro a un hermano o una hermana, a una persona semejante a uno mismo", afirmó.

El Papa habló luego de un proceso de deshumanización que amenaza con empobrecer las ideas y las relaciones. Subrayó la paradoja de que, mientras se atribuye "inteligencia" a algunos sistemas artificiales, "nos cuesta reconocer la dignidad inalienable de las personas, cuyas vidas se juzgan según el criterio de la eficiencia y, cuando se considera que ya no son productivas, son rechazadas y descartadas". "El ser humano es, sin duda, aquel que nace, pero también aquel que muere", afirmó. Por eso, "dignidad no se ve destruida por la enfermedad ni por el sufrimiento, ni depende de nuestras capacidades. Al contrario, exige un cuidado amoroso en cada etapa de la vida".

La paz de Pentecostés hace posible la comunión

Al destacar la armonía que se expresa en la Unesco "cuando da una voz sinfónica a las más altas aspiraciones orientadas al bien y al cuidado de la humanidad", el Papa recurrió a dos imágenes bíblicas: la torre de Babel y la plaza de Pentecostés. Sobre la primera, recordó que hoy disponemos de instrumentos de comunicación rápida, pero "al mismo tiempo, somos testigos de nuevas formas de aislamiento, de pobreza material y espiritual y de abandono". León XIV subrayó la necesidad de una "deontología compartida" frente a informaciones alejadas de la "sabiduría". La IA "amplifica este problema: aunque estos sistemas pueden correlacionar datos, no pueden responder a las preguntas sobre el sentido de la vida humana, que tiene sus raíces en la experiencia vivida. No obstante, los seres humanos no pueden vivir sin sentido. El sentido es el oxígeno de la mente".

El día de Pentecostés, en la plaza, "todos los pueblos reciben como buena noticia un mensaje de paz", recordó. "No es la dominación de Babel, sino la paz de Pentecostés, la que hace posible esta comunión entre todos los pueblos. Cada cultura, por tanto, alcanza su más alta sabiduría cuando busca la paz y el bien de todos, dando testimonio del auténtico significado de nuestra humanidad"

"Todo forma parte de la unidad de nuestra existencia. Por esta razón, cultivar la tierra también significa cultivar la humanidad que la habita. La educación y la ciencia están llamadas a esta tarea", añadió. Y reafirmó el llamado que ya habían hecho sus predecesores Benedicto XVI y Francisco: "Cuidar juntos de la persona humana y de la creación". Existe un "punto de referencia con el que podemos evaluar nuestro compromiso", que es "el cuidado que prestamos a los más pequeños y a los pobres: los niños en el vientre de sus madres y en los distintos escenarios de guerra; las personas con discapacidades físicas e intelectuales; los adultos mayores; los migrantes y los refugiados; y todos aquellos a quienes la arrogancia excluye por considerarlos improductivos". "Ellos son la verdadera prueba de nuestras afirmaciones sobre el respeto a la dignidad humana", afirmó.

En el Elíseo: no resignarse a una "guerra inevitable"

Esta mañana, el papa León XIV pronunció su primer discurso en suelo francés ante las autoridades reunidas en el Palacio del Elíseo. Poco antes, el presidente Macron había destacado el "mensaje de paz, fraternidad y esperanza" compartido con la Santa Sede. Prevost recordó los numerosos "sufrimientos que hieren la dignidad humana y claman justicia a Dios" en el mundo. El Pontífice exhortó a no resignarse a una guerra "inevitable" y a promover, en cambio, "sin descanso el diálogo y la diplomacia, con el fin de preservar sociedades pacíficas, respetuosas de la dignidad y los derechos de las personas y de los pueblos".

"Que Francia, fiel a sus valores, abra el surco de una paz desarmada y desarmante, y ofrezca con responsabilidad su insustituible contribución a favor de la paz", añadió León XIV. "La libertad, la igualdad y la fraternidad no son simples palabras grabadas en los frontones de sus edificios públicos, sino que remiten a exigencias éticas universales que encuentran también en el mensaje evangélico una fuente inagotable de inspiración y plenitud", afirmó esta mañana.

En su discurso, el Pontífice también recordó la reciente restauración de la catedral de Notre-Dame de París, después del incendio de 2019. Esta tarde, después de la visita a la Unesco, precisamente en Notre-Dame el Papa celebró las vísperas con obispos, sacerdotes, diáconos, personas consagradas y seminaristas. "No es solo la culminación de una empresa técnica, sino el símbolo de una esperanza recuperada, la prueba de que aquello que se creía destruido para siempre puede renacer gracias a la colaboración de todos". "Un resultado tan bello debe inspirar a todos los actores de la vida política, social y religiosa del país un nuevo impulso para trabajar incesantemente con espíritu de unidad", afirmó.


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