Metz (AsiaNews) - Esta mañana, el papa León XIV partió de Lourdes rumbo a Metz, última etapa de su viaje apostólico a Francia, del 25 al 28 de septiembre de 2026. En esta antiquísima ciudad del noreste del país, capital del departamento de Mosela, a 55 km de la frontera con Luxemburgo, el Papa fue recibido por las autoridades locales y un grupo de niños que lo saludaron con cantos, regalos y abrazos. Prevost se dirigió luego al Centro de Congresos Robert Schuman —llamado así en honor al político francés, uno de los padres fundadores de la Unión Europea— para participar en un encuentro con representantes de otras religiones.
El Llamamiento de Metz de los responsables de las comunidades religiosas
Antes del discurso del Papa se dio lectura al Llamamiento de Metz de los responsables de las comunidades religiosas de Francia. A pesar de los profundos cambios que ha sufrido el mundo en estos años, el documento sigue la misma línea que el Llamamiento de Asís que hizo san Juan Pablo II el 27 de octubre de 1986 junto con los líderes de las religiones del mundo. Ha sido suscrito por el CRCF, organismo creado en 2010 que reúne a los responsables de las comunidades budistas, las Iglesias cristianas, el islam y el judaísmo. Los firmantes denuncian las guerras, las desigualdades y los desequilibrios que existen por todas partes: "Estos cambios profundos nos preocupan, pero nos comprometen aún más".
"Nuestras tradiciones religiosas nos llaman a ser centinelas, atentos a la dignidad de cada persona y al cuidado de los demás. Nos invitan no a resignarnos a la violencia, la injusticia o la indiferencia, sino a actuar juntos al servicio de la paz, la fraternidad y la reconciliación". En presencia de León XIV, los representantes —entre ellos el cardenal Jean-Marc Avelin, presidente de la Conferencia Episcopal de Francia, y Haïm Korsia, gran rabino de Francia— asumieron "tres compromisos concretos". El primero: "Continuar con perseverancia un diálogo exigente". El segundo: "Formar a las nuevas generaciones en el conocimiento mutuo". Y, por último, el tercero: "Permanecer unidos, también en la adversidad, para trabajar por la promoción de la justicia y la paz".
"Las religiones son guardianas de la vida"
Al tomar la palabra, el Pontífice dijo que una gran alegría y un "vivo sentimiento de responsabilidad espiritual" acompañaban su presencia en Metz, "ciudad de fronteras y de encrucijadas". "Dialogar no disminuye nuestra identidad, sino que la expresa con simplicidad y verdad, abriéndose a la diferencia del otro", afirmó. Hoy, el papa León XIV recordó las palabras de sus predecesores sobre el diálogo entre las religiones: el papa Francisco, que invocaba la amistad y la paz, y san Juan Pablo II, para quien el diálogo era una "exigencia intrínseca de la naturaleza misma del hombre".
Prevost recordó también al filósofo francés Paul Ricœur (1913-2005), para quien el diálogo "es el camino por el que reconocemos la alteridad como una promesa y no como una amenaza; es el arte del encuentro, del que nuestro mundo tiene una gran necesidad, en las antípodas de la agresividad y de la violencia". Y antes que él, recordó a Robert Schuman (1886-1963), cuyo nombre lleva el centro de congresos, quien "supo transformar las antiguas líneas de fractura en puntos de esperanza para toda Europa, y se convirtió en un verdadero embajador de la unidad en la diversidad".
"Invocar el nombre de Dios para legitimar la violencia o la opresión es una profanación de este nombre —dijo el Papa—. Nada de lo que desfigura la dignidad humana se puede reivindicar como una auténtica inspiración divina. El discurso religioso debe apelar constantemente a desarmar los corazones y las palabras. Esto comporta la responsabilidad directa de cada uno de nosotros, en cuanto guardianes de nuestras respectivas tradiciones".
El Papa recordó también en Metz que la fecundidad de las tradiciones religiosas debe medirse por su servicio a la paz y la fraternidad, así como por su "capacidad de proteger, acompañar y servir a la vida". "Las religiones son guardianas de la vida: afirman su valor sagrado", dijo esta mañana. "Su fecundidad se demuestra en su presencia amorosa junto a las personas más vulnerables y más frágiles".
Prevost explicó que "servir a la vida significa envolverla en cuidados, presencia y ternura, sobre todo en la prueba, hasta el final. A nosotros, que estamos abiertos a la trascendencia, se nos encomienda la misión de ofrecer puntos de referencia sólidos, en particular a los jóvenes, para construir una comunión que respete y valore la dignidad de toda persona humana".
Encuentro con víctimas de abusos del clero
La Sala de Prensa de la Santa Sede informó que "la tarde de este 27 de septiembre, poco después de las 17:30, en la Casa Episcopal de Lourdes el Papa León XIV se reunió con siete personas, cuatro hombres y tres mujeres víctimas de abusos por parte de miembros del clero y de la Iglesia de Francia". Fue un gesto significativo y de fuerte valor simbólico, ya que en Francia los abusos cometidos por clérigos y religiosos constituyen un fenómeno amplio y estructural. Las siete víctimas estuvieron acompañadas por Mons. Gérard Le Stang, obispo de Amiens y presidente del Consejo para la prevención y la lucha contra la pedofilia de la Conferencia Episcopal de Francia.
Según informó la Santa Sede, "el Papa se reunió individualmente y en privado con cada uno de ellos, escuchando sus historias, el dolor y los sufrimientos que han vivido —a veces, lamentablemente, con la complicidad o el silencio de quienes podrían haberles ayudado— y sus propuestas para que esto no vuelva a repetirse". Al finalizar, agradeció su doloroso testimonio y reiteró "su compromiso para que el mal sufrido no se repita con otros". La Sala de Prensa de la Santa Sede informó que "el Papa León expresó su cercanía hacia ellos y, a través de ellos, hacia todos los que han sufrido y siguen sufriendo por las heridas de los abusos recibidos".


















