Puerto Moresby (AsiaNews) - Se eleva a 7 muertos y 24 heridos el saldo de víctimas tras el terremoto de 7,6 grados que sacudió Papúa Nueva Guinea el 11 de septiembre. Según el Servicio Geológico de Estados Unidos (United States Geological Survey), el sismo se produjo a una profundidad de 61 km y a unos 67 km de la ciudad de Kainantu, en el este del país.
Al menos dos personas murieron en aldeas remotas; cuatro personas en estado crítico fueron trasladadas en helicóptero hasta el hospital. En una mina de Wau, tres mineros quedaron sepultados vivos. Se registraron otros desprendimientos en las localidades de Bulolo y Boana. En la ciudad de Madang, al menos 389 casas se derrumbaron, según la Oficina de Coordinación de Asuntos Humanitarios de la ONU, pero la obtención de información sobre el alcance de los daños se dificulta por la interrupción de las comunicaciones. Ayer, cuando se iniciaron las misiones de evaluación de las zonas afectadas, todavía no se habían recibido informes de los distritos más cercanos al epicentro.
"Las carreteras, las viviendas y las infraestructuras sufrieron daños. Todavía quedan muchas zonas por controlar, ya que el terremoto azotó un área bastante remota y montañosa, caracterizada por valles y desfiladeros profundos", explican fuentes de AsiaNews. Las zonas donde trabaja el PIME en Papúa Nueva Guinea no se vieron afectadas, pero en la arquidiócesis de Madang el temblor "se sintió mucho". El techo de la catedral quedó parcialmente dañado. Un buen número de comercios también sufrieron daños. "Desde hace dos días, el suministro de agua y electricidad se encuentra suspendido en toda la ciudad", añadieron fuentes locales.
Los habitantes de Papúa Nueva Guinea acudieron a las redes sociales para compartir fotos y vídeos de calles agrietadas y objetos que se caían de las estanterías de los supermercados. Una filmación muestra los daños sufridos por la Universidad de Goroka, donde una docena de estudiantes resultaron heridos por la caída de escombros.
Papúa Nueva Guinea es vulnerable a los terremotos y tsunamis, ya que está situada en el llamado "anillo de fuego" del océano Pacífico, un importante punto de fricción entre dos placas tectónicas. En 2018, un terremoto de magnitud 7,5 dejó 100 muertos y provocó daños en miles de viviendas.








