Milán (AsiaNews) - Los escándalos relacionados con la venta en directo por internet de productos alimentarios falsificados o de mala calidad siguen ocupando los titulares en China. El último caso ocurrió a fines de septiembre, cuando CCTV News informó que una inspección de la Administración Estatal de Regulación del Mercado había revelado que el aceite de nuez de la marca china Yikoufu no era más que aceite de soja común, envasado y comercializado con una etiqueta engañosa. El producto se había promocionado en el marco de una falsa campaña benéfica de apoyo a los agricultores y se vendía por apenas 39 yuanes, en lugar de los 298 yuanes de su precio de lista.
Una larga lista de fraudes
Este caso se suma a una larga lista de fraudes comerciales que en los últimos años han ocupado las páginas de los medios locales y han tenido repercusión internacional. Se trata de un problema que también invita a reflexionar más allá de las fronteras chinas, en el Día Mundial de la Alimentación, promovido por la FAO bajo el lema "Innovar hoy para alimentar el mañana".
Hace apenas dos años, desataron la polémica los fideos de batata promocionados por Dongbei Yujie, una influencer china con más de 24 millones de seguidores, famosa por sus videos sobre la vida rural del noreste de China. Pruebas de laboratorio posteriores revelaron que los fideos contenían almidón de mandioca, un adulterante barato que se usa en la industria alimentaria en lugar del almidón de batata, más apreciado y costoso.
Otro caso conocido de publicidad engañosa, también en 2024, fue el de los pasteles de luna de la marca Meicheng, de Hong Kong. Aunque los vendedores en directo presentaban estos dulces, que tradicionalmente se consumen durante la Fiesta del Medio Otoño, como productos procedentes de la antigua colonia británica, se descubrió que en realidad se fabricaban en China continental. Además, contrariamente a lo anunciado, su relleno no era de carne de burro, sino de cerdo.
En los últimos años, gracias a la expansión de internet móvil, el mercado chino del comercio electrónico ha experimentado un fuerte crecimiento. Según las previsiones, alcanzará los 2,64 billones de dólares en 2031, con una tasa de crecimiento anual compuesta (CAGR) del 9,46%. Estas cifras lo sitúan entre los mercados minoristas digitales de más rápida expansión del mundo.
Uno de los principales motores del sector es, sin duda, la venta en directo por internet. En 2024, esta modalidad generó un volumen bruto de ventas de 807.000 millones de dólares y se espera que crezca a una tasa anual compuesta del 18% hasta 2026. Más del 60% de los nuevos compradores proceden de ciudades chinas de tercer nivel o más pequeñas.
El éxito de las ventas en directo responde a varios factores: la capacidad de entretener a los consumidores e involucrarlos emocionalmente, el impacto del marketing visual y las promociones por tiempo limitado. Estas estrategias suelen ir acompañadas de relatos centrados en el bienestar público o de campañas de apoyo a los sectores más vulnerables de la sociedad.
Todo ello convierte al mundo del comercio electrónico en un terreno propicio para la proliferación de prácticas ilícitas, a pesar de que existen normas de protección al consumidor. Las "Medidas administrativas para la supervisión del comercio electrónico en directo", elaboradas por la Administración Estatal de Regulación del Mercado, establecen que los operadores del sector y los vendedores no pueden comercializar a través de sus canales productos de mala calidad, adulterados o falsificados, ni presentar imitaciones como si fueran auténticas. También les prohíben realizar promociones engañosas que puedan inducir a error a los consumidores o a otros operadores comerciales.
Además, cuando el volumen de ventas supera los 50.000 yuanes, estas infracciones pueden constituir delitos penales, de acuerdo con el artículo 140 de la "Ley penal de la República Popular China". En el caso del aceite de nuez Yikoufu, por ejemplo, las ventas superaron los tres millones de yuanes, muy por encima del umbral establecido.
En cualquier caso, para determinar la responsabilidad penal es necesario demostrar que las partes implicadas sabían efectivamente que los productos comercializados eran falsificados o no cumplían las normas. Aunque en ocasiones los presentadores de transmisiones en vivo pueden desconocer la naturaleza de los productos que promocionan, los fabricantes y proveedores casi siempre están al tanto.
Todos se acusan unos a otros
Aunque la legislación vigente —entre ellas la "Ley de protección de los derechos e intereses de los consumidores", la "Ley de seguridad alimentaria" y la "Ley de calidad de los productos"— define claramente las responsabilidades de fabricantes, vendedores y quienes promocionan los productos en directo, la falta de mecanismos eficaces para hacer cumplir estas normas y las deficiencias en los procedimientos de verificación hacen que los responsables de este tipo de prácticas ilícitas queden impunes en la mayoría de los casos.
Cuando surgen problemas, los fabricantes alegan que ellos trabajan por encargo; los intermediarios afirman que son simples proveedores; quienes venden en directo insisten en que se limitan a recomendar productos, y las plataformas sostienen que solo prestan servicios técnicos. En definitiva, todas las partes implicadas eluden sus responsabilidades y culpan a las demás, mientras los consumidores terminan soportando todas las pérdidas.
Estos últimos, en efecto, suelen tener dificultades para comprobar la calidad y las características de los productos, reunir pruebas y determinar el encuadre jurídico de las infracciones. Además, los elevados costos los disuaden de reclamar una indemnización, lo que favorece aún más la venta de productos falsificados o de mala calidad en las transmisiones en directo, como si ya fuera una práctica habitual en el sector.
Solo si se subsanan las lagunas legislativas, se dota de verdadera eficacia a los mecanismos de control y se exige a los vendedores en directo más conocidos que asuman su responsabilidad será posible regular el desarrollo del comercio electrónico y convertirlo en un canal de compra realmente fiable.



















