Comunidades oficiales y subterráneas aplastadas por la sinización

Iglesias cerradas en Jiangxi y en Fujian. Sacerdotes subterráneos son expulsados de las parroquias. Jóvenes con menos de 18 años echados de las iglesias. La sumisión a la cultura china de las expresiones religiosas, recuerda de cerca, a la política de los emperadores de la dinastía Qing. La autoridad del Papa debe estar bajo la sombra del emperador; la Iglesia es parte de las estructuras y debe obedecer a la autoridad del poder político.

por Li Ruohan

Beijing (AsiaNews)- ¿Algo cambió para la Iglesia católica china después del acuerdo entre China y Vaticano? ¿La situación mejoró o empeoró? Para darme cuenta visité diversas diócesis del país y cuanto escribo aquí es el resumen de lo que sucede.

Hasta ahora el gobierno chino promueve la sinización [1], la sumisión a la cultura china de las expresiones religiosas, que recuerda de cerca a la política del emperador Kangxi al tiempo de la controversia de los ritos chinos.

Todas las religiones, sobre todo los católicos y los protestantes deben obedecer a esta política y seguirla. En la provincia de Fujian, la arquidiócesis de Fuzhou está experimentando persecución y violencia: casi todas las iglesias que pertenecen a las comunidades no oficiales fueron cerradas, especialmente en Fuqing; el gobierno continúa a forzar a los sacerdotes subterráneos a entrara en la Asociación patriótica. Ya según Pío XII (en su encíclica “Ad Apostolorum Principis”) decía que la finalidad de esta asociación es llevar poco a poco a abrazar las bases del materialismo ateo, negando a Dios y rechazando los principios religiosos. Todavía hoy ella es vista como contraria a la doctrina católica y a la conciencia de las personas.

También en Jiangxi se registran hechos de persecución, sobre todo en la diócesis de Yujiang. Las fuerzas del gobierno local a menudo entraron en las iglesias durante las celebraciones para sacar violentamente a los niños y jóvenes menores de 18 años. Tal prohibición es ya aplicada en toda China: está prohibida garantizar la educación religiosa a los menores de 18 años.

En esto, el gobierno combate contra las comunidades oficiales y subterráneas, si bien las más afectadas son las segundas. El gobierno también forzó a los sacerdotes no oficiales a dejar el ministerio y sus parroquias.

Ahora son considerados “lugares ilegales de culto” hasta en las casas privadas, por lo cual los católicos arriesgan multas y cárcel si se reúnen. Libros de oraciones, cantos litúrgicos y Biblias fueron secuestradas de las iglesias y se obliga a todos al izamiento de la bandera.

Algunas personalidades locales pensaban que la persecución en Jingxi y en Fujian sucedía porque aquí los católicos son una pequeña minoría. En tal sentido, la aplicación de los Nuevos reglamentos y de la sinización era una especie de test, para ver cuánta resistencia provocaba y para estudiar cómo destruirla.

Pero ya, los Nuevos reglamentos son aplicados en todo el país, también en lugares como Hebei y Shanxi, donde los católicos son un discreto porcentaje de la población.

Del acuerdo sino-vaticano en adelante la persecución no disminuyó, es más se volvió peor. El gobierno continúa soñando como si fuese al tiempo de la dinastía Qing: la autoridad del Papa debe estar bajo la sombra del emperador; la Iglesia es parte de las estructuras estatales y debe obedecer a la autoridad del poder político.

El gobierno piensa que el cristianismo sea sólo una religión extranjera y un elemento potencialmente peligroso. Si los cristianos quieren vivir en China deben aceptar los principios de la sinización. La finalidad es forzar a los cristianos, católicos y protestantes, a aceptar la autoridad del Estado más arriba de Dios y de la fe.

El Partido comunista sabe que las religiones no pueden ser destruidas en una noche. Esto es muy claro y evidente en un Documento del Comité central del Partido comunistas chino de 1982. En este se afirmaba: “Quien piensa que con el establecerse un sistema socialista con un cierto grado de progreso económico y cultural, las religiones morirán en breve período , no son realistas. Aquellos que se apoyan sobre decretos administrativos o sobre otras medidas coactivas para cancelar los pensamientos y las prácticas religiosas en un soplo, están todavía más distantes de una visión marxista de base hacia la cuestión religiosa. Ellos se equivocan completamente y producen daños considerables”. En práctica, la así llamada sinización es un nuevo intento de someter a todas las religiones, haciéndolos aceptar la ideología comunista y alentándolos a abandonar su fe. En nuestro comprometernos en el diálogo, deberemos aprender las lecciones de la historia.

[1] Tal política indica una referencia a la cultura china para expresar la propia fe, como también una sumisión total al Partido comunista chino. V. AsiaNews.it, 17/08/2018, “Una nueva prisión para la Iglesia en China: la sinización”.

 

 

Secciones

Asia Today
Ecclesia in Asia
El mundo ruso
Indian Mandala
Puerta de Oriente
Linternas Rojas

AsiaNews Weekly
Las noticias de Asia que importan

Suscríbete al boletín para recibir cada semana noticias verificadas, análisis y reportajes de los países asiáticos.

Suscríbeteal boletín
  • P.I.M.E. Centro Missionario
  • Agenzia Fides
  • P.I.M.E. Brasil
  • Radio Mondo
  • Mondo e Missione
  • P.I.M.E. U.S.A.
  • TV 2000